Publicado: 15/10/2011 UTC General Por: Redacción NU

Walter Quiroz: “Siempre fui de perfil bajo”

Con dos obras en cartel, una de ellas de Ibsen, volvió a las tablas. En cuanto a la tele, está mucho más tranquilo que cuando actuaba en Socorro, quinto año y afirma que participar en la vuelta de El tiempo no para “sería por plata”.
Walter Quiroz: “Siempre fui de perfil bajo”
Redacción NU
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Para Espectros, de Ibsen, un día viene a verme el productor Pablo Silva, cuando estaba haciendo El anatomista, con Muscari. Pablo me contó sobre el proyecto y me hizo llegar el libro. Después voy a ver a Mariano Dossena, que estaba dirigiendo Los invertidos, y cuando la vi me di cuenta de que era un director que me interesaba. Nos juntamos con él y con Ingrid Pelicori y ahí ya empezó todo para embarcarnos en esta aventura fantástica de ponerle el cuerpo y el alma a Ibsen.

La obra tiene un sentido del humor muy particular, una ironía muy delicada y ácida. En las críticas de la obra de la época, está considerada como una obra maldita porque se mete con cosas muy tabú, con la decadencia moral y espiritual de la persona, no solo del hombre sino también de la mujer. Nos pone en un espejo en el que no siempre nos queremos mirar. Este genio tuvo la valentía de hablar de lo que conocía profundamente y se hacía cargo de eso.

El proceso de la obra fue de mucha alegría y naturalidad, con un elenco excelente y el contratenor que estuvo en los ensayos. Esa tranquilidad y alegría tiene que ver con el punto de vista para contar esta versión, que no es tan determinista. El final es más abierto. Osvaldo, mi personaje, viene en busca de su identidad. Tiene sospechas sobre ese pasado que le fue vedado, que se le ocultó. La madre lo sacó de su casa de muy chico y le contó otra historia. Le ocultó quién era su padre pero él tiene una sospecha por una enfermedad que arrastra. Osvaldo se queja del cansancio pero dice: ?Estoy quebrado espiritualmente?. Puede ser muy en el aire pero cuando caés en eso es terrible. Hago las funciones viernes y sábados pero en la semana, de alguna forma, voy pasando el texto porque si no se me va. Bueno, no digo que se va porque igual lo voy a decir pero el vivirlo nuevamente, cuando baja es ?¡uh!?. Para mí es un personaje fantástico. Es una gracia divina que se me cruce en este momento Ibsen.

Impasse 1: El bar de Santa Fe y Agüero es el punto de encuentro con Walter. Subimos al primer piso para charlar con tranquilidad. El talentoso actor habla con un mix de pasión y conocimiento justo para que lo dicho sea exacto. La luz del sol que entra en el salón le da un aire de misterio.

Es superinteresante que esté muy viva la obra. La gente viene un viernes o un sábado, a las 23, a ver una tragedia. Hay un boca a boca de que hay algo vivo, que sucede en el momento. Es algo muy contemporáneo, con una resignificación que no me suena tan lejano al respecto. La familia es la primera muestra de lo social. Siempre hay algo oculto, no dicho. En todas las familias pasa y es lo que se está poniendo en escena. Además hay un cuestionamiento al capitalismo. Esa cosa de que todo es dinero y ¿por cuánto? Siempre está el dinero de por medio y un cuestionamiento a lo espiritual, al karma. La gente hace una muy buena devolución de la obra. Se queda muy shockeada porque no espera el humor que tiene la obra y después a cada uno le resuena una parte diferente de esta tragedia doméstica de tres actos. A todos nos hace ruido por algún lado. Que un texto de finales de 1800 se mantenga ?vivo? provoca una sorpresa y una alegría. En este caso existe ese feedback con el público. Hay una energía que está acá, que va y vuelve, y el final es una onda expansiva. Como si fuera una revelación de todo lo que fue ocurriendo. La gente no aplaude enseguida cuando termina, no cae al toque porque está shockeada.

También tengo la dicha de estar trabajando con un grupo de actores superlativos como Elena Tasisto, Leonor Manso, Patricio Contreras, Awada e Ingrid en Los poetas de Mascaró. Estoy haciendo una especie de reemplazos primero de Contreras y después de Awada y ahora me queda lo último de octubre. Fui al estreno de la obra sin saber que iba a terminar participando de ella, increíble. Presenciarlo es como estar en una ceremonia más que en una función de teatro. Después me llamaron y leí los textos. Una cosa es vivirlo como público y otra es después leerlo y conocer a estos poetas, algunos desaparecidos de la última dictadura. Es excelente la obra y, para mí, estar en Mascaró y Espectros es un solo proceso de búsqueda de la identidad, de la verdad, siendo esta pasada, presente y futura de quien uno es. Además, tener de maestros a esta gente... Son monstruos sagrados de la escena. Es una bendición participar de Mascaró.

Impasse 2: Walter habla con los mozos, juega de local. Posa para las fotos con naturalidad y buena onda. Cuenta: ?Estoy más tranquilo, casi llegando a los cuarenta. Sabés más qué querés, qué no. Es como el paladar, se va refinando y ajustando pero lo fundamental es que estás más tranquilo?.

Este año tuve varias ofertas para la tele. Tal vez haga algún unitario. Nunca estoy todo el tiempo en la tele y tampoco me desespera. Me encanta y me fascina la tele porque me dio muchas cosas: cierta popularidad, que la gente te conozca en la calle o venga al teatro, que te llamen para hacer cine y también dinero para pagarte tus cosas, la vida misma. Es un medio superválido y soy muy agradecido de lo que me brindó. Cada tanto estoy pero no estoy todos los años yendo a eventos y haciendo notas. No es mi estilo. Nunca lo fue ni lo será. Trabajo en tele desde muy chico. Estoy acostumbrado a la calle pero siempre fui de perfil muy bajo. Al principio, me fui acostumbrando y después aprendí a vivirlo mejor. Lo vivo más tranquilo ahora que cuando hacía Socorro, quinto año. Lo vivo más tranquilo porque yo estoy más tranquilo.

Me llamaron para hacer de vuelta El tiempo no para. Fue muy bueno estar ahí, en ese momento. Hoy, no. Prefiero dejarlo ahí. Estuvo tan bueno que quiero tener ese recuerdo, esa sensación. Eso es lo que me pasa con El tiempo no para. Si lo hacen, que le den para adelante y ojalá les vaya muy bien. Les deseo lo mejor. Si me llaman o me necesitan en algún momento, que me dé una vuelta, ahí estaré, pero hacer el ciclo de nuevo, no. Fue muy grosso lo que pasó, más allá de los números del rating, en la calle. Me pasó estar con los chicos del elenco y que familias enteras me saludaran. Y eso que tenía un personaje que era difícil de digerir para algunas familias. Un hombre homosexual, que tenía una pareja y también una expareja, que después adoptan un hijo. Todo esto antes de la Ley de Matrimonio Igualitario. En esa época tenía mucho sentido y la gente lo agradeció. Hacerlo hoy sería solo una cuestión económica.

Espectros. Centro Cultural de la Cooperación. Corrientes 1543. Viernes y sábados, a las 23.
Los poetas de Mascaró. Centro Cultural de la Cooperación. Corrientes 1543. Sábados, a las 18.

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