Publicado: 01/12/2002 UTC General Por: Redacción NU

Habrá internas en el MNyP porteño

A pesar de su corta vida, el Movimiento Nacional y Popular de la Ciudad de Buenos Aires, ya tiene tres sectores que disputarán la candidatura a jefe de Gobierno. Los contendientes serán Enrique Rodríguez, Pablo Challú y, finalmente, Alberto Cormillot. Fuera de estas facciones, una multitud de pequeños partidos políticos luchan para encontrar su propio espacio bajo el sol, en una elección que, de acuerdo con la tradicional renuencia del electorado porteño para con los candidatos de origen peronista, será mucho más que difícil
Habrá internas en el MNyP porteño
Redacción NU
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El recientemente creado Movimiento Nacional y Popular de la Capital, que responde a Adolfo Rodríguez Saá, está armando su estructura política con vistas a las próximas elecciones. Como se estila en estos tiempos de dispersión política, ya hay tres sectores cuyos dirigentes principales se disponen a pelear la jefatura de gobierno porteña.

El que tendría la bendición de Adolfo Rodríguez Saá sería, en principio, el diputado porteño Enrique Rodríguez, cuya base de apoyo proviene del campo sindical, en especial del Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) que conduce el camionero Hugo Moyano.

Otro de los que se lanzaron a la arena para competir por la jefatura de gobierno es el ex lobbysta del Centro Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA), Pablo Challú, que este año pasó fugazmente por la Secretaría de Comercio Interior. Cuenta con el apoyo de un sector del peronismo que intentó competir en las frustradas internas del año pasado, entre quienes se encontraban Carlos Grosso y el sindicalista de los peones de taxi, Omar Viviani, aunque éste ya desertó del espacio. De todas maneras, con Challú se alinearon también algunos sobrevivientes del antiguo Polo Social del padre Luis Farinello, que encabeza Jorge Rachid.

En el último tiempo se anotó también en la grilla de partida el médico Alberto Cormillot, que estuvo reunido el lunes 25 de noviembre con el ex presidente, en busca de la imprescindible bendición de éste. El motivo es que el facultativo no cuenta con armado político propio y dependerá sólo de su popularidad para pelear su propio espacio.

Fuera de los campamentos de los contendientes, acampa a la intemperie un heteróclito conglomerado de pequeños partidos políticos, que, a pesar de sus disímiles orígenes, ayudan a darle carácter movimientista al armado porteño del puntano.

Estos partidos son: el movimiento por la Identidad Nacional, que conduce Juan Carlos Beni; el Partido de Integración Ciudadana, de Patricio Cantó; la Confederación Laborista, de Juan Carlos Drago; la Unión Popular, que funciona bajo la conducción de Leticia Galarce; el Movimiento por la Dignidad Nacional, que encabeza Enrique López Azcárate -que en algún momento peleó con Enrique Rodríguez por la posible candidatura de Enrique Venturino para jefe de Gobierno-; Acción Ciudadana, el partido de Antonio Montenegro; el Movimiento Nacionalista Constitucional, que lidera Héctor Luis Mutti; el Partido de los Principios Sociales, que tiene al frente a Jesús Rodríguez; el Partido de la Izquierda Nacional, que en estos tiempos difíciles cuenta con la conducción de Rubén Rosmarino; el Partido del Tercer Milenio, de Fernanda Terrero y el Partido Socialdemócrata, que lidera el ex concejal del Partido Intransigente, Juan Carlos Villalba.

Contando con esta fuerza de orígenes tan diversos, los seguidores del ex presidente deberán remontar una cuesta difícil. A pesar del crecimiento que le entregaron en los útimos meses las mediciones de opinión pública, en la esquiva Ciudad de Buenos Aires los números no le son favorables y, de acuerdo con las especulaciones más recientes, la tendencia no se modificaría por el momento.

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