Publicado: 29/06/2006 UTC General Por: Redacción NU

PJ: Un partido con los mismos problemas de José Pekerman

Así, al menos, dicen los albertistas, que aseguran que hay muchos buenos jugadores pero pocos puestos. El Pejota porteño está en plena “consolidación institucional” adaptando la Carta Orgánica a la era de las comunas. Sin embargo, nada podrá suplir la vocación, o su falta, de los dirigentes para ponerse de acuerdo y tirar juntos. Se viene el armado de las listas del 2007. Los que están y los que se quejan.
PJ: Un partido con los mismos problemas de José Pekerman
Redacción NU
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Cuando nosotros nos hicimos cargo del PJ Capital, éste tenía un pasivo de 1.600.000 pesos, no se les pagaban los sueldos a los empleados desde hacía ocho meses y tenía su sede con bandera de remate. Un año después, ya saneamos las finanzas, vamos a vender la sede de la calle Alsina y comprar otra más moderna y solucionamos todos los conflictos laborales", señala a NOTICIAS URBANAS el hiperalbertista Héctor Capaccioli.

Sus palabras son casi un calco de lo que manifiesta el legislador porteño Juan Manuel Olmos, vinculado al SUTERH, quien a su vez, agrega: "Ahora estamos en una segunda etapa de consolidación institucional. Vamos a adaptar la Carta Orgánica para la votación de las comunas, a capacitar a nuestros cuadros y a preparar un frente electoral para el 2007 lo más amplio posible dentro de la lógica del kirchnerismo para ganar en 2007.

Hace dos años partíamos de una base electoral del 1,8 por ciento. Hoy, lo hacemos desde el 21 por ciento, que fue lo que obtuvimos en las últimas elecciones".

A más de un año de la normalización del PJ porteño y la entronización de Alberto Fernández como jefe ditrital, sus seguidores son todo optimismo. Claro que si uno escucha a los que quedaron afuera del armado, la visión es diametralmente opuesta: "Las internas en el PJ porteño fueron una trampa", insiste el diputado peromacrista Cristian Ritondo, en diálogo con NU.

"Ellos -por la nueva conducción- vaciaron al PJ. Hoy los peronistas prefieren ir por afuera", asegura el legislador nacional. La respuesta no tarda en llegar: "Ritondo no tiene autoridad moral para hablar de honestidad electoral. Lo que pasa es que el que se queda afuera llora y él no tuvo posibilidad de armar", dispara Capaccioli.

Olmos lo acompaña: "El que considere que el peronismo se puede desarrollar junto a (Ricardo) López Murphy y (Mauricio) Macri -dice- está en la libertad de hacerlo, pero la verdad es que la sociedad dice otra cosa.

Ser peronista con Macri no es hacer peronista a Macri sino volverse macrista".

La génesis de los cruces entre los dirigentes se remonta a la última interna del PJ Capital. Cuando en abril del año pasado Alberto Fernández sepultó a su oposición se abrió una nueva etapa en el Partido Justicialista porteño, que quedó alineado con el presidente Néstor Kirchner.

Atrás quedaron sucesivas intervenciones y una áspera lucha previa por el manejo del poder entre el albertismo y los sectores que respondían a Miguel Ángel Toma.

La clave del triunfo estuvo en la construcción de una lista de "unidad" en la que confluyeron Fernández, Alberto Iribarne y el poderoso Sindicato de Encargados de Edificios (SUTERH) de Víctor Santa María, y que, a su favor, contó con la retirada estratégica de Daniel Scioli quien, en épocas en las que abundaban sus cortocircuitos con Kirchner, prefirió allanarle el camino a Fernández en lugar de enfrentarlo.

Así, la lista electa llevó a Fernández a la presidencia del PJ porteño, a Iribarne, Patricia Vaca Narvaja y Daniel Filmus a las vicepresidencias y a Víctor Santa María a la Secretaría General.

A pesar de la existencia de unaboleta de conducción consensuada, cerca de 20.000 afiliados participaron en los barrios, donde, en cada circunscripción, los diferentes sectores presentaron sus candidatos al Congreso Metropolitano. El resultado fue abrumador: el albertismo en su conjunto sumó 214 congresales (108 del SUTERH), más de los dos tercios requeridos por la Carta Orgánica para realizar reformas de fondo.

El resto de los congresales quedó de la siguiente manera: Kelly Olmos con 35 (aplastó a Inés Pérez Suárez en la circunscripción segunda), Héctor Capaccioli logró 32, al igual que la Corriente Popular Porteña de Claudio Ferreño, Pancho Talento y el fallecido Tito Pandolfi; el FUP obtuvo 19, UPCN y Viviani 16, Diego Santilli 11, Iribarne y el Peronismo Militante 8, el sciolismo 5 y Jorge Argüello 4, entre los principales.

LOS DESPLAZADOS

A pesar de la mencionada unidad, el ascenso al poder de Alberto Fernández en el PJ porteño significó el desplazamiento de varios sectores.

Primero, el de algunos viejos caudillos altamente desprestigiados cuyo caso más paradigmático quizás sea el del ex concejal Raúl Padró a quien, sin embargo, para ganarle en la circunscripción 16 (Belgrano), Iribarne debió juntar fuerzas con el legislador peromacrista Diego Santilli y el kirchnerista Claudio Ferreño, superándolo por poco más de cien votos sobre 1.400.

Segundo, de los peronistas que apoyaban a Mauricio Macri. Cabe recordar, que en las elecciones a jefe de Gobierno de 2003, el Partido Justicialista había decidido apoyar orgánicamente la candidatura del ingeniero y colocar a varios de sus hombres en sus listas, mientras que Alberto Fernández, desde la Jefatura de Gabinete nacional, y el SUTERH, por su cuenta, habían puesto sus fichas del lado de Aníbal Ibarra, logrando inclinar finalmente la balanza a favor del ex fiscal.

A partir del ascenso de la nueva conducción, el PJ Capital quedó directamente enfrentado a Macri, quien, a su vez, decidió oponerse abiertamente a Kirchner. Uno de los principales referentes del grupo peromacrista es Ritondo, quien, en la Cámara de Diputados, integra el Bloque Justicialista Nacional, opositor al Gobierno, y, como macrista, intenta articular esa fuerza (en la que también confluyen duhaldistas, menemistas y seguidores de Adolfo Rodríguez Saá) con la del ingeniero para la conformación de un frente con vistas al 2007.

En la Legislatura porteña, el peromacrismo tiene su correlato en el bloque Juntos por Buenos Aires, que lidera el diputado porteño Diego Santilli. A su vez, la decisión de Macri de plantarse como un líder de oposición a Kirchner llevó a varios peronistas que habían jugado con él a abandonarlo y sumarse a las filas del Presidente (ver "Los indultados").

Un tercer grupo de peronistas que no encuentra lugar en el PJ Capital lo constituyen quienes, a pesar de ser kirchneristas, no comulgan con Alberto Fernández, ya sea por cuestiones personales, políticas o ambas.

El caso más paradigmático es el del actual jefe de Gobierno, Jorge Telerman, quien quedó afuera del armado de "unidad", al no aceptar un cargo en la conducción partidaria por considerarlo de baja jerarquía: la vicepresidencia de la rama de Técnicos y Profesionales, que finalmente quedó en manos del ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

Las diferencias de Telerman con Alberto Fernández se agudizaron durante la negociación que el sucesor de Aníbal Ibarra llevó a cabo con los K al momento de armar su gabinete. Finalmente, el jefe porteño, quien nunca dejó de declararse kirchnerista, parece haber comprendido que difícilmente obtendrá la bendición K para su reelección y decidió apostar por sí mismo, a cara o cruz, haciendo nuevos cambios en su gobierno, sin importarle lo que piensen en Balcarce 50.

En el mar revuelto, Daniel Scioli, que en los últimos tiempos logró recomponer su relación con el Presidente, pescó, gracias a su buena imagen -y a la falta de otros candidatos K con ese handicap- una candidatura que un año atrás, para él, se mostraba más difícil. Su problema -no menor- es que la posibilidad de la misma surge a más de un año de las elecciones, con el consiguiente desgaste que eso implica.

Al grupo de kirchneristas enfrentados con Alberto Fernández se sumó, en marzo, el diputado porteño Helio Rebot, quien, con su voto, selló la destitución de Aníbal Ibarra, desobedeciendo la orden impartida desde la Casa Rosada.

Otro legislador, el Chango Farías Gómez, que votó a favor de la suspensión del ex jefe de Gobierno, también quedó en ese grupo. Ambos asumieron sus bancas acompañando a Macri en 2003, pero se separaron y luego se incorporaron al Frente para la Victoria cuando el empresario decidió oponerse abiertamente a Kirchner.

Actualmente, se encuentran conformando una agrupación propia, aunque no rompieron con el PJ y aún continúan formando parte del bloque Frente para la Victoria en la Legislatura.

Las críticas sobre un peronismo muy cerrado sobre la actual conducción no provienen solamente de los que están diametralmente enfrentados con Alberto Fernández, sino también de los que comparten, por afuera del PJ, el espacio kirchnerista en la Capital.

Por ejemplo, Gabriel Fuks, presidente del Movimiento Evita, que integra el Frente para la Victoria, cuestionó que en las últimas elecciones a diputados nacionales el PJ no hubiera abierto más espacios a los otros miembros de la coalición (ver recuadro).

"Fuks tuvo un lugar en la lista proporcional a sus votos en la interna" -entiende Capaccioli -. Lo que pasa es que tenemos tantos cuadros de envergadura que se nos hace difícil armar una lista. Nos pasa como a Pekerman a la hora de elegir los jugadores para la Selección. Y acá, el que tiene que tomar las decisiones, por delegación del Presidente, es Alberto Fernández".

Los "indultados"

Son los peronistas que, luego de haber jugado con Macri en 2003, rompieron con el ingeniero y se alinearon en el Frente para la Victoria. Un caso emblemático es el del diputado nacional Jorge Argüello, ex duhaldista y uno de los grandes armadores del esquema peromacrista en las últimas elecciones a jefe de Gobierno.

"En la Argentina de 2006 los proyectos políticos han adquirido una dimensión que no tenían en 2003. Veníamos de la peor crisis de nuestra historia y había una gran confusión dentro de las filas del justicialismo. Hoy el peronismo tiene un liderazgo claro y definido que es el del presidente Kirchner y a partir de ese elemento ordenador se encolumna el resto del justicialismo. Pasa lo mismo con el PJ de la Capital.

Allí nosotros veníamos de una década de anarquía. Hoy el PJ de la Capital está de pie y ordenado, ha superado la anarquía, tiene una conducción política y por lo tanto las condiciones generales imperantes ya no son las mismas.

El PJ está armado y la política de alianzas que tiene con el Partido de la Victoria es la política correcta en la Ciudad de Buenos Aires", explicó Argüello en una entrevista concedida a NOTICIAS URBANAS, que será publicada íntegramente en el próximo número del semanario. Argüello, además, fue compañero de bloque en la Legislatura porteña de Alberto Fernández, con quien mantiene una estrecha amistad.

Junto con Argüello se sumó a las filas kirchneristas su ex delfín, el diputado porteño Helio Rebot. La decisión de Rebot de condenar con su voto a Aníbal Ibarra lo distanció políticamente de Fernández y, en consecuencia, de Argüello (ver cuerpo principal).

Aliados al frente

El Partido de la Victoria, fundado por Alberto Fernández, conforma con el PJ Capital el Frente para la Victoria (FpV). Diego Kravetz "heredó" el Partido de la Victoria cuando Fernández asumió la presidencia del PJ Capital. En ese armado, en el que se busca aglutinar al kirchnerismo no peronista, cumple un importante rol Vilma Ibarra.

También forman parte del FpV el Movimiento Evita, liderado por el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks. Este movimiento tiene un fuerte condimento social, busca incorporar a otros dirigentes por afuera del PJ, como radicales y del Frente Grande.

"Valoro que el PJ Capital se haya reorganizado, pero en la última elección se cerró demasiado sobre sí mismo. A raíz de los resultados, entendió que es un miembro más del Frente para la Victoria y ahora hay una mayor amplitud, que se tradujo en la convocatoria del 25 de Mayo", manifestó Fuks a NOTICIAS URBANAS.

Los restos de Nueva Dirigencia, y la corriente que responde a Juliana Marino también forman parte del FpV, además de otros dirigentes que acompañan a título personal.

El outsider

Rafael Bielsa fue cabeza de la lista para diputados nacionales del Frente para la Victoria, sin estar afiliado al PJ. Salió tercero en las últimas elecciones porteñas, detrás de Macri y Elisa Carrió.

Durante la campaña pasada fueron notorios los cortocircuitos que tuvo con el titular del PJ Capital y durante el juicio político a Aníbal Ibarra, la actitud de enviar a su mujer Andrea de Arza, en plena campaña electoral, a un pronunciamiento de los familiares de las víctimas de Cromañón, enfureció a Alberto Fernández.

Bielsa se acaba de lanzar por su cuenta como candidato a jefe de Gobierno, manteniendo su fe kirchnerista, pero sin esperar la bendición K.

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