Publicado: 09/03/2006 UTC General Por: Redacción NU

Telerman espera tranquilo la definición K

La relación del kirchnerismo porteño con Jorge Telerman es hoy el tema de debate puertas adentro de la fuerza que gobierna el país. Hay un jefe claro y reconocido, Alberto Fernández, pero existen otras movidas que ese jefe no controla, a partir del apoyo irrestricto que dio a Ibarra. La rencilla entre ambos caciques y un panorama completo de lo que puede pasar y de quiénes son los actores
Telerman espera tranquilo la definición K
Redacción NU
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La relación del kirchnerismo porteño con Jorge Telerman es una de las incógnitas más importantes que tienen que resolver las partes, para darle cauce político correcto a una gestión que, más allá de un gabinete bipolar (con los K), la misma era visualizada como de parálisis por la comunidad política y social.

El jefe indiscutido de la Capital Federal del kirchnerismo, casi un sinónimo de peronismo sacando las huestes que comanda Cristian Ritondo y cotizan en el macrismo, es por supuesto Alberto Fernández. La suma de errores cometidos en la conducción del distrito por este hombre que hizo presidente a Néstor Kirchner, le costó una serie cada vez de mayor de cuestionamientos y cuestionadores, pero no le quitó la capacidad de negociación en el distrito como la voz del Gobierno nacional.

Dentro de sus seguidores se encuentran desde importantes figuras del gabinete nacional que no tienen ni mucha imagen ni poderío territorial en la Capital pero que pesan en las decisiones nacionales hasta el mayor aparato que posee la Ciudad que es el del gremio de encargados de edificios (SUTERH) que comandan Víctor Santa María y Juan Manuel Olmos. Precisamente, en la movilización que hizo Aníbal Ibarra en contra de su destitución, este sector cargó con la mayor responsabilidad en la convocatoria del PJ porteño que lo hizo como hace tiempo no se lo veía. También fue importante en aquella ocasión la columna de Kelly Olmos y la más pobretona de Diego Kravetz, el jefe de bloque en la Legislatura, Vilma Ibarra y el Partido de la Victoria, un juego bis de Alberto Fernández.

El posicionamiento de estos grupos frente a la destitución de Ibarra fue de desazón absoluta. Sabían lo que significaba este nuevo traspié para el grupo y para el jefe. Lo vivieron como un velorio, juraron venganza eterna contra Jorge Argüello y Helio Rebot, anque Eduardo Valdés.
El retroceso tiene que ver con lo acotado que queda el espacio para que Alberto acceda a futuro a la Jefatura de Gobierno. Este nuevo caballo -por Telerman- viene con nuevos bríos, no tan golpeado, menos manejable y para peor enfrentado personalmente. De ahí el apoyo contundente a Ibarra que, contra su voluntad, llegó a rozar al Presidente y señora.

Viendo el panorama, Carlos Zannini y Julio De Vido no demoraron mucho en contactarse con el vicejefe a cargo del Ejecutivo (en realidad llamó éste) para la eventualidad de que sucediera lo que no deseaba Fernández. Y la suerte -una aliada histórica de Ibarra- esta vez le falló al porteño y cantaron "bingo" los pingüinos. Compromiso K es un incipiente emprendimiento nacional, que en la Ciudad de Buenos Aires tiene poco y nada, ya que no han puesto la prioridad acá por ahora. Pero gozan de la amistad del nuevo "chef".

Su dirigente más conocido es Juan Dante Gullo, un referente setentista sin peso ni trayectoria en los últimos veinte años. Un apellido respetable y nada más. También es cierto que su principal respaldo es Carlos Kunkel, hoy diputado por la Provincia y promotor de esta línea anti albertista en la Ciudad. Mientras tanto los "Compromiso" coquetean con la "izquierda social" que de alguna manera aglutina con matices otro dirigente histórico -aunque más joven- del Peronismo Revolucionario, Gabriel Fuks, hoy titular de Cascos Blancos. Allí convergen sin estructura vertical varios grupos como, Ángel "Lito" Borello, el MTD y otros, casi todos con buena capacidad de movilización. Al último encuentro de estos grupos asistió Mercedes Marcó del Pont, lo que valió una pelea hasta con el Tío Alberto, ya que compartió mesa entre otros con Roberto Pórcaro uno de los hombres más cercanos a Rudy Ulloa Igor, otro de los cerebros de Compromiso K.

Telerman tiene buena llegada, entre otros, con Kunkel y ha sido recibido por Zannini y De Vido en los últimos tiempos. Los temas de gestión, las aspiraciones políticas y las necesidades económicas de ambos sectores se cruzaron en las charlas, para el caso del 2007 primero y por las dudas Ibarra patinara en el juicio. Y patinó y todos pusieron manos a la obra. Telerman sabe que desde la Rosada impulsarán un ambicioso plan de obras que le permitirá varias tribunas con el Presidente y le reserva un lugar para ellos. Con Alberto, al que le reconoce su jefatura distrital aunque no comparta su política, sabe que va a arreglar en las mejores condiciones posibles. La idea es que no todo quede del otro lado de la Plaza, ya que "la izquierda social" pretende para la Ciudad lo mismo que hizo Felipe Solá en la Provincia con Emilio Pérsico y Luis D' Elía.

El kirchnerismo en todas sus variantes viene por todo lo que pueda. El "Pelado" espera, asumiéndose como síntesis de todos y poniéndole el agregado de centroizquierda que residualmente quedará en el gabinete. Encima, hay otros que no son K y que gozan de la confianza plena de Telerman, por ejemplo Jorge Bergoglio, Daniel Scioli, Santiago de Estrada y la gente de Juntos por Buenos Aires. Un cóctel que se bebe con glamour o se sufre como veneno. Lo va a comprobar más temprano que tarde. La gradualidad es la mejor manera de ganar tiempo y en eso está.

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