Oyarbide va por más
El veterano líder político sabía más por perro que por viejo. Y por eso cada vez que lo entrevistaban en su forzado exilio de Madrid, se despachaba con frases de inmediatez risueña, pero que además escondían un fondo de lección política. Meses antes de su retorno al país en 1973 le soltó una de esas definiciones al escritor uruguayo Eduardo Galeano: ?Dios tiene prestigio porque se muestra poco?, disparó Juan Domingo Perón, con su habitual picardía de viejo vizcacha.
Esa máxima define los pasos actuales del juez federal Norberto Oyarbide, que está a cargo de la causa caratulada ?James, Ciro Gerardo y otros sobre intervención de las comunicaciones?. La investigación no se detuvo el viernes 15 de mayo cuando el magistrado procesó al Jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, todo lo contrario. Oyarbide sigue la línea de investigación que derivó en el jefe comunal para reforzar la culpabilidad del mismo en el tema del espionaje y, por otro lado, suma pruebas para presionar de manera jurídica a la Sala I de la Cámara Federal porteña, que deberá decidir si ratifica o rechaza el procesamiento en primera instancia que pesa sobre el ingeniero.
El magistrado decidió trabajar en silencio, lejos de la prensa, por eso sus últimas acciones pasaron desapercibidas, sin embargo no fueron menores y su resultado sirvió para complicar aún más la situación procesal de Macri?, le manifestó a NU un hombre que trabaja en el expediente y está al tanto de las últimas movidas del juez.
El principal objetivo de Oyarbide se centró en dos personas que se encuentran relacionadas con el caso y que, según el magistrado, conocen datos de peso que aportarían más pruebas de la responsabilidad del Jefe de Gobierno en el tema.
Se trata de quien fue el segundo de Jorge ?el Fino? Palacios en la Policía Metropolitana, el ex comisario Osvaldo Chamorro, y de la jefa de Gabinete del Ministerio de Educación porteño, Roxana Barroso. La semana pasada, el juez volvió a tomarles declaración indagatoria para ampliar algunas cuestiones a Mónica González (secretaria del juez Gallardo, procesada en la causa), a Raúl Rojas (policía de Misiones, procesado en la causa), a Diego Guarda (policía de Misiones, procesado en la causa), a Ciro James (también procesado en la causa), quien se negó a declarar y presentó un escrito, y a Roxana Barroso.
Esta última se encuentra en una situación cada vez más complicada, porque ser llamada a declaración indagatoria quiere decir que es en calidad de sospechoso de cometer un delito. ?Luego de pasar por los tribunales federales de Comodoro Py, Oyarbide analiza muy seriamente la posibilidad de imputar en el caso a la funcionaria macrista ya que considera que la mujer que estaba encima de James en el Ministerio de Educación sabía que el ex federal realizaba tareas de inteligencia. Ella lo trataba y no podía desconocer que pese a su contrato ministerial, James nunca realizó ninguna labor para Educación. Si Barroso conocía la actividad del espía, con más razón las autoridades del Gobierno de la Ciudad estaban al tanto de las cosas que él hacía?, le manifestó a NU un letrado cercano a la causa, al comentar la difícil situación que le espera a la funcionaria.
Los mal pensados creen que la presión sobre Barroso esconde otro objetivo. ?El ex ministro de Educación Mariano Narodowski fue muy claro cuando declaró en la causa y defendió a su colaboradora, asegurando que a pesar de que Barroso era la jefa de James, el espía respondía al ex subsecretario administrativo del Ministerio, Andrés Ibarra, que fue gerente general de Boca y es muy amigo de Macri, y que además tenía la facultad para contratar en todas las áreas relacionadas con la administración y recursos humanos. El contrato de James era, justamente, para un control del personal. O sea que lo que busca Oyarbide es acorralar a Barroso para que termine adjudicándole toda la responsabilidad del tema a Ibarra, que por su relación cercana con Mauricio, terminaría reforzando la culpabilidad del jefe comunal en el caso de las escuchas ilegales?, concluyó un investigador que trabaja en el expediente.
Algo similar ocurre con Chamorro, el ex capo de la Metropolitana, que debía declarar el martes, pero pidió una postergación y ahora deberá presentarse ante el magistrado el martes 22. Oyarbide también presionará al ex comisario debido a los contactos que mantuvo con James cuando éste trabajaba en la policía porteña y por los datos sobre políticos oficialistas y de la oposición que se encontraron en la PC que llevaba su nombre, cuando fue allanada la agencia de seguridad en la cual Chamorro trabajó luego de renunciar a la Metropolitana.
?Chamorro tuvo contacto con James en al menos tres oportunidades, y por la amistad que mantenía con Palacios es lógico suponer que estaba al tanto de las pinchaduras clandestinas de teléfonos que realizaba el espía. Es más, el magistrado cree que el ex comisario le ordenó algunas. Esa teoría se ve reforzada al analizar la computadora de Chamorro en la empresa de seguridad donde trabajaba, porque allí figuran datos muy personales de conocidos legisladores antimacristas y también de funcionarios de la administración porteña?, le comentó a Noticias Urbanas el abogado de uno de los imputados en la causa.
Los nuevos pasos judiciales de Norberto Oyarbide dejan en claro que el magistrado no se detiene y va por más. Y su objetivo no es otro que Mauricio Macri.