Publicado: 18/11/2002 UTC General Por: Redacción NU

Juliana Marino presentó su proyecto de Educación Sexual para las escuelas porteñas

En una presentación pública, realizada en la Legislatura, la diputada porteña Juliana Marino dio a conocer su proyecto de Educación Sexual. Asistieron especialistas, funcionarios y legisladores. Luego hubo un debate. La iniciativa tiene como rasgo particular el establecimiento de mensajes nodales sobre los que plantea el desarrollo de los contenidos educativos
Juliana Marino presentó su proyecto de Educación Sexual para las escuelas porteñas
Redacción NU
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La diputada porteña Juliana Marino (Peronismo Independiente) presentó públicamente el lunes, en la Legislatura, un proyecto para promover la educación sexual en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

En el acto, realizado en el Salón San Martín, expusieron, además de Marino, Cristina Fridman, Zulema Palma y Antonio Parisi -todos profesionales vinculados con la salud y la sexualidad- y la directora de investigación educativa porteña Graciela Morgade. También estuvieron presentes los legisladores Eduardo Peduto (Justicia y Liberación) -coautor del proyecto- Irma Gerch (UCR), Enrique Rodríguez (Forja 2001) y la directora del Consejo de Niñas, Niños y Adolescentes, María Elena Naddeo.

La iniciativa tiene la particularidad de establecer un detallado programa de mensajes nodales o conceptos guía sobre los que propone que se desarrollen los contenidos educativos. Plantea varios objetivos, como promover una concepción positiva de la sexualidad; dar información; fomentar la responsabilidad sexual y reducir los problemas relativos al embarazo adolescente, el aborto, las afecciones del aparato reproductivo y de transmisión sexual, todo tipo de violencia sexual, la bulimia y la anorexia. Luego de las disertaciones se realizó un debate con la participación del público.

PROPUESTA DETALLADA

El proyecto entiende a la educación sexual en su concepción más amplia, es decir, ligada al concepto de "sexualidad", que comprende tanto a los aspectos biológicos individuales y sociales como al contexto cultural e histórico que la organiza a través de costumbres, tradiciones y valores. Por ese motivo, la propuesta no plantea brindar información, sino también prescribir conductas a partir de axiomas que, según la autora, "contribuyen a diseñar el perfil de ciudadano que, en lo referente a la sexualidad, es social y culturalmente deseable en la Ciudad de Buenos Aires". El proyecto también está atravesado por la noción de culturalista de "género", que reemplaza a la concepción biologicista de "sexo".

Los axiomas sobre los que se basa la iniciativa son: "todos tenemos sexualidad toda la vida"; "la sexualidad es positiva"; "la sexualidad cambia según la edad y las personas"; "todos nos formamos valores en sexualidad"; "todos debemos respetar la diversidad de valores en sexualidad"; "todos debemos ser responsables en nuestro comportamiento sexual"; "los niños deben ser amados y cuidados"; "iniciar las prácticas sexuales antes de los adecuado es inconveniente"; "las prácticas sexuales no deben ser explotadoras ni coercitivas".

Por otra parte, los contenidos se gradúan en cuatro niveles, que corresponden a las diferentes etapas escolares. El nivel 1 incluye los años inicial, primero, segundo y tercero; el nivel 2, los años cuarto, quinto y sexto; el nivel 3, los años séptimo, octavo y noveno, y el nivel 4, los cuatro últimos años del aprendizaje escolar.

En cada nivel se repiten seis campos de educación sexual vinculados a: el desarrollo psicofísico, la vida en relación, la responsabilidad, las conductas sexuales, la salud y la cultura. Cada campo guía las enseñanzas en cada nivel, y éstas se dividen a su vez en temas como, por ejemplo, erotismo, masturbación, sexo compartido y abstinencia (campo de las conductas sexuales) o cuidado del aparato reproductor, embarazo, enfermedades de transmisión sexual y violencia sexual (campo de la salud).

En cada campo y tema, a su vez, se articulan, por nivel escolar, los diferentes mensajes nodales que propone la diputada Marino. "La masturbación no produce daños físicos ni mentales" (concepto vinculado al tema "Salud", del Nivel Educativo 2), "Diferentes familias pueden enseñar diferentes valores en sexualidad" (mensaje que integra el tema "Responsabilidad", del Nivel 2) o "La apariencia no debe ser el factor decisivo en el cortejo" (tema "Cortejo y pareja", Nivel 2) son algunos ejemplos de estos conceptos guía.

Si bien la medida fue saludada por casi todos los disertantes, Morgade entendió que una currícula tan desarrollada como la que propone el proyecto les quitaría autonomía a los docentes en el momento de fijar los planes de educación sexual.

Al respecto, Marino señaló que formuló mensajes nodales para "incluir orientaciones, ya que hubo muchos proyectos sobre educación sexual pero ninguno decía qué había que tratar". "Si alguno llegara a estar mal formulado, lo iremos corrigiendo", aclaró la legisladora.

SEPARAR LAS COSAS

Quizás previendo el rechazo que su proyecto posiblemente tendrá en algunos colegios religiosos, Marino se encargó de destacar que su propuesta intenta separar algunas verdades científicas de ciertos valores culturales y que deja un margen de autonomía para la manera en que cada colegio quiera impartir la educación sexual.

"Es diferente enseñar que la masturbación causa daño o que la masturbación es desaconsejable; lo primero es falso y lo segundo es un aserto moral, no científico. Sin embargo, si una institución así lo deseara puede hacer confluir dos mensajes nodales (del proyecto): 'la masturbación no causa daño' y 'algunas religiones y morales sostienen que los niños no deben tener prácticas sexuales'", argumentó la legisladora.

PREJUICIO INFILTRADO

La diputada Marino reconoció en su exposición que el proyecto era perfectible y que lo que inicialmente quería, al dar a conocer públicamente su iniciativa, era "plantear el debate". Éste será fundamental si se busca ser consecuente con el hecho de que la misma concepción de "sexualidad" remite directamente a la cultura de una sociedad y que toda mirada -esta propuesta inclusive- está enmarcada dentro de una determinada concepción ideológica. Y sobre todo porque el proyecto, a pesar de sus buenas intenciones a favor de la igualdad entre los géneros, tampoco está exento de prejuicios sociales. Por ejemplo, por más que abunda en detalles, en ningún lado se prescribe como deber de la mujer el comunicarle al varón si quedó embarazada. Algo tan simple como el derecho a la información sobre la paternidad -que deberían tener todos los padres o futuros padres y que no siempre se respeta- no está contemplado como mensaje nodal en un proyecto que reconoce que "las mujeres y las minorías sexuales suelen ser retratadas con estereotipos denigratorios", pero que incurre por omisión en el estereotipo del varón desvinculado de su paternidad.

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