La Ciudad se vuelve mecenas
Durante el renacimiento Europeo, más específicamente en las ciudades Italianas, era práctica común que familias poderosas, como los famosos Medici de Florencia, tomaran bajo su ala a artistas para que desarrollaran su arte.
Este es el espíritu que retoma hoy el Gobierno porteño a través de la ley de mecenazgo, una iniciativa que busca incentivar la participación privada en la financiación de proyectos y actividades artísticas y culturales
En el mediodía de hoy, el Centro Cultural Recoleta fue el escenario de la presentación de "Mecenazgo en Buenos Aires. Implementación de su Ley". Allí asistieron el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, junto con Diego Santilli, vicepresidente primero de la Legislatura porteña y autor de la ley.
Para Santilli, la ley permite que la Ciudad vuelva a ser "pionera en política cultural". "Hoy, gracias a la decisión de Mauricio Macri finalmente se pone en marcha el mecenazgo cultural, una herramienta, hasta ahora, insólitamente inédita en el país, ya que la Argentina aún no tiene este instrumento como ley nacional", destacó luego, expresando su esperanza de que el país pueda seguir el ejemplo porteño.
"El 29 de marzo de 2006, en la sede de la Fundación PROA, me comprometí con los máximos representantes de la cultura de esta ciudad a sancionar la Ley de Mecenazgo, por la que ellos luchaban desde hacía más de 25 años", continuó el legislador. Luego agregó: "Ocho meses después, en diciembre, gracias al debate abierto con todos los sectores interesados y el trabajo incesante de mi equipo, el proyecto se transformó en Ley con el apoyo de casi todo el arco político".
"Los hombres y mujeres de la cultura podrán conseguir aportes genuinos para desarrollar sus carreras. La Ley de Mecenazgo, la 2264, no fue la primera ni la única que propuse en mis años de diputado porteño. Pero debo reconocer que, en lo personal, ninguna fue tan gratificante. Mi ciudad es básicamente el corazón cultural de América Latina y esta norma no hace más que apuntalar el corazón de Buenos Aires y el mío propio" finalizó Santilli.