El peronismo porteño y un Congreso que abre nuevos caminos
El peronismo porteño dio ayer un nuevo paso que apunta a la recomposición de la política electoral de dicha fuerza, en el Congreso Metropolitano realizado en Misiones 55, sede perteneciente al sindicato de Unión Personal Civil de la Nación, cuyo secretario general es el vicepresidente del justicialismo porteño, Andrés Rodríguez.
El encuentro contó con la concurrencia masiva de los congresales -sobre un total de 238 concurrieron 220, incluso los de la oposición como Daniel Amoroso- que aprobaron por unanimidad una claúsula transitoria que permite la reforma de la carta orgánica, facultando por única vez al Consejo Metropolitano (las autoridades partidarias encabezadas por Miguel Ángel Toma), a redefinir una nueva política electoral "al ser rechazada por irregularidades menores la presentación electoral en el Tribunal Superior de Justicia de los candidatos del PJ para la suspendida elección del 8 de junio, y atento a la nueva realidad política que vive el país a partir del pasado 25 de mayo, con un nuevo gobierno de signo peronista".
En otras palabras, la lista de unidad del peronismo metropolitano, que recuperó y contó ayer con el apoyo de los congresales de Daniel Scioli, les dejó las manos libres a Miguel Toma, Víctor y José Santa María, Alicia Pierini, Roberto Digón, Andrés Rodríguez, Diego Santilli y el resto de la conducción partidaria incluido Daniel Scioli, para realizar las políticas de alianzas y las modificaciones en las listas que crean pertinentes para optimizar las chances en las elecciones del 24 de agosto.
Fuentes consultadas por NOTICIAS URBANAS afirmaron que esta operatoria contó con el aval de Eduardo Duhalde, hoy de vacaciones en Brasil, y apunta a generar un espacio aún más amplio que el alcanzado en febrero de este año, cuando se alzaron, a partir de un armado de distintas líneas y expresiones del peronismo del distrito, con un holgado triunfo en ocasión de la normalización partidaria.
Las posibilidades que se barajaban como políticas electorales anoche eran tres: seguir conversando con Aníbal Ibarra (en donde la mayor dificultad no radica en el frentista sino en las opiniones de Elisa Carrió), con Mauricio Macri (que empezó a mirar de otra manera el acuerdo que antes rechazaba de plano) o, por último, ir con fórmula propia -el candidato no trascendió- y recién volcar el apoyo para uno u otro lado en la segunda vuelta.
Otro punto relevante es esperar la decisión -aunque no sea pública- del Gobierno Nacional. Si como se especula vendrá el apoyo para Aníbal Ibarra, la pregunta es cómo acomodorá la carga el peronismo en esa negociación para satisfacer lo que definiera en su oportunidad el ex presidente Duhalde como "la mejor negociación posible para poner en marcha al justicialismo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires".