Publicado: 19/05/2006 UTC General Por: Redacción NU

Sólo para descolados muebles viejos

Proponen utilizar el abandonado Hospital Rivadavia para que se especialice en la atención de adultos mayores. ¿Adónde irá la gente que allí se atiende? ¿Se convertirá en el geriátrico más grande de la Ciudad? Un proyecto que promete gran polémica
Sólo para descolados muebles viejos
Redacción NU
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La Ciudad de Buenos Aires se está poniendo vieja. Más del 17% de su población supera los 65 años, o sea, casi medio millón de personas ya están más cerca del arpa que de la guitarra. Y en 20 años, las expectativas dicen que serán el doble. A pesar de estos datos, la Ciudad no está preparada para entenderlos, contenerlos ni atenderlos.
Sin embargo, de prosperar un proyecto que propone convertir el Hospital Rivadavia en un Hospital para Adultos Mayores, podría paliar algo de la situación de discriminación permanente en la que viven nuestros porteños más olvidados. La propuesta, que en muy poco tiempo será presentada a la Comisión de Salud, y a la cual NOTICIAS URBANAS tuvo acceso exclusivo, es de autoría del legislador de Compromiso para el Cambio, Roberto Destéfano.
La vejez no es una enfermedad como tampoco lo es la infancia, sin embargo no puede negársele a ninguna de estas etapas de la vida su especificidad en el campo del conocimiento médico, el desarrollo de habilidades propias para el manejo de pacientes, y la demanda social que solicita a las instituciones que tomen cartas en el asunto dándole a la misma el soporte que la estructura hospitalaria posee: asistencia normalizada, docencia e investigación interdisciplinaria, para abordar desde todas las áreas del conocimiento este desafío que se abre, cómo darle calidad a la cantidad de años ganados.

El “Hospital para viejos” –tal como lo nombra el diputado- está pensado no sólo como lugar de asistencia, de atención médica, sino como un hospital de referencia, un centro de estudio e investigación académica, donde se pudiera trabajar en la Gerontología como especialización. “Actualmente la carrera de medicina no tiene a esta rama como una especialidad básica, que sí lo es en el caso de la pediatría, y habría que trabajar en ese sentido”.

Para proponer el Hospital Rivadavia, el equipo de asesores de Destéfano realizó un relevamiento del estado de los 33 hospitales porteños. No sólo se tuvo en cuenta especialmente su cercanía con el Hospital Fernández, a donde se derivarían sus actuales pacientes, sino que, este nosocomio tiene varias particularidades que lo hacen apto para la atención exclusiva de adultos mayores: tiene todos los recursos humanos necesarios y las especializaciones en las cuáles los ancianos presentan más demanda, es totalmente horizontal y está compuesto por varios pabellones que servirían no sólo para la atención sino para crear un centro de estudio e investigación académica”, aseguró el diputado.

Es sabido del talento, la calidad y el prestigio de los profesionales de la salud de la Ciudad de Buenos Aires, “el Hospital Para Adultos Mayores vuelve a tenerlos como protagonistas de una institución de vanguardia en el país y en la región”, versa en los fundamentos del proyecto.

UNA PARTE DE LA RED

Otra de las aristas que se contemplan en el proyecto es la de formar una red de atención y seguimiento, en la que el Hospital Rivadavia sea la institución de referencia. Además, la idea es que el nosocomio sea un Hospital de Día, generando una política de atención de seguimiento en salud, atención fuera del hospital, “situación que si se la analiza económicamente, es más económica que tener a los ancianos internados”, dice Destéfano.

Este es uno de los puntos que seguramente generará la polémica, el miedo a que el Hospital Rivadavia se convierta en el geriátrico más grande del país.

Por ahora, el proyecto comenzará su raid por los pasillos legislativos, en los que el diputado Destéfano está esperanzado transite sin problemas, sabiendo que su principal oposición estará en la decisión del Ejecutivo, no así en la estructura gerencial del Hospital Rivadavia quien ve en este proyecto la oportunidad para que el nosocomio vuelva a ser lo que era hace 50 años y no esta gran mole abandonada por los políticos y que alguna vez, el secretario de Salud de Fernando de La Rúa, Héctor Lombardo, pretendió convertir en plaza.

EL GOBIERNO Y LA VERSIÓN ASISTENCIAL

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, existen ya una serie de programas destinados a esta franja que intentan atenuar las desventajas que el sistema económico genera, mediante la oferta de espacios donde los ancianos puedan expresarse, ser contenidos, relacionarse con otras personas de su edad, resolver mínimamente su situación alimentaria, ayudando a frenar el proceso de deterioro, especialmente las personas que se encuentran en situación de soledad.
Con este fin, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires implementa desde 1989 los Hogares de Día para la Tercera Edad. Son centros de atención diurna totalmente gratuitos donde los ancianos que concurren reciben una prestación alimentaria que comprende (desayuno, almuerzo y merienda), realizan actividades recreativas, por ejemplo: talleres de gimnasia, yoga, teatro. Se brinda también atención jurídica, social y psicológica. Actualmente funcionan trece Hogares de Día distribuidos en otras tantas zonas de la Ciudad, los requisitos de ingreso es ser mayor de 60 años y ser auto válidos o tener un leve grado de dependencia.

UN FENÓMENO MUNDIAL

El notable envejecimiento de la población de la Ciudad de Buenos Aires - a diferencia del resto del país- es un fenómeno solamente comparable al de las grandes ciudades europeas. Esto se debe a varios factores: baja en la tasa de natalidad y al alto incremento de la calidad de vida. Simultáneamente se produce un efecto no deseado, la brutal caída en sus niveles de ingresos. De manera que esta población se encuentra en situación de riesgo al no poder acceder a una alimentación adecuada, ni a una vivienda en condiciones óptimas para ser habitada, contribuyendo al aumento de su situación de vulnerabilidad, con probabilidad, además, de incapacidad física.

Otro punto importante a considerar es la situación de soledad vivida por la gran cantidad de ancianos, tanto los que viven solos como aquellos que viven con sus cónyuges, sin ninguna red social que los contenga, y que superan los 75 años.

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