Publicado: 04/04/2003 UTC General Por: Redacción NU

El Frente Grande ungió a Ibarra como candidato pero le quiere condicionar las listas

El Frente Grande comenzó a delinear en la tarde de este sábado el escenario en el que planteará el que podría ser su último combate -si Mauricio Macri fuera elegido como jefe de Gobierno-, el ocho de junio próximo. La desobediencia de los dos punteros territoriales más importantes del Congreso del Frente Grande, Ariel Schifrin y Abel Fatala, abrió un interrogante acerca del margen de maniobra con el que contará Ibarra para construir alianzas en el territorio porteño
El Frente Grande ungió a Ibarra como candidato pero le quiere condicionar las listas
Redacción NU
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En un Congreso en el que comenzó a asomar una incipiente alianza entre las huestes de Ariel "Yuyo" Schifrin y de Abel Fatala, en detrimento de los "fieles" a Aníbal Ibarra -que en su mayoría pertenecen a la "Banda" de Raúl Fernández-, el Frente Grande decidió dejar en manos de esta instancia -pasaron a cuarto intermedio hasta el sábado próximo- la conformación de las listas para legisladores porteños y diputados nacionales. La gente del "Colorado" Fernández, que había insistido con dejar en manos del jefe de Gobierno porteño esta tarea, perdió la votación de manera contundente.

En los corrillos que se formaron antes del evento -que se realizó en el Club Vedra, el escenario en el que ocurren los grandes eventos del Frente- trascendieron los nombres que conformarían la lista de legisladores porteños, que estaría encabezada por Marcelo Vensentini-aliado del "Colorado" Fernández-, al que seguirían -en ese orden- Laura Moresi -alineada en el mismo sector-, Marcelo Antuña -polifuncionario, cercano a Vilma Ibarra e impulsado por Ariel Schifrin-, Claudio Suárez -funcionario de seguridad, también hombre de Schifrin-, Sandra Dosch o Juan Manuel Abal Medina - funcionario seguidor de Abel Fatala-, Lía María -también funcionaria del sector de Schifrin- y Luis Véspoli -hombre histórico del "Colorado" Fernández.

De todos modos, en esta instancia el diablo metió la cola-algunos hablaban de traición-, ya que la gente de Schifrin había negociado con los representantes de Fatala una lista en la que éste colocaba a sus hombres en el primero, cuarto y séptimo lugares.

Finalmente, a las 15:45, todos los delegados subieron las escaleras que llevan al salón de reuniones del Vedra, pero la reunión no empezó hasta las 16:20, cuando Schifrin comenzó su arenga-discurso. Habló del modelo educativo que implementó el Frente Grande desde el gobierno, de la crisis que debió soportar Ibarra en el 2002, de la ley de comunas -que su gobierno siempre se negó siquiera a tratar, de abandonar "los discursos culposos" y "del enemigo" al que le otorgó el rostro de Menem. En una palabra, el funcionario habló de todo menos de lo que se disponía a tratar el Congreso.

Otro delegado, por su parte, superado por la pasión, protestó contra los que "antes tenían un peronómetro, pero ahora parece que otros poseen el ibarrómetro y con él pretenden decidir quién es más o menos fiel a Ibarra".

A las 17:00 el Congreso votó por unanimidad la candidatura de Aníbal Ibarra para jefe de Gobierno y por dejar en sus manos la elección de su acompañante en la fórmula como vicejefe.

Finalmente, apareció el punto de conflicto que, de todos modos, se definió en menos de media hora. Héctor Rossi -presidente de AUSA y congresal de la línea de Fatala- propuso que el Congreso se arrogara la facultad de designar a los candidatos a legisladores porteños y a diputados nacionales y luego pasara a cuarto intermedio hasta el sábado o domingo próximos. La propuesta de Rossi -que contaba también con el consenso de Ariel Schifrin- dejó adrede siete días "en blanco" para negociar con los otros sectores del Frente Grande, pero en especial, para apretar al propio jefe de Gobierno, que durante la semana se comunicó con los tres referentes del partido del cual es presidente para pedirles dos cosas. Lo primero que solicitó Ibarra es que le dejaran las manos libres para intentar construir una opción que supere al propio Frente Grande, quizás con algunos peronistas, los socialistas, el ARI y la CTA. El segundo punto de la solicitud del jefe de Gobierno era que no se incluyeran - a pesar que Ariel Schifrin y Abel Fatala fueron los primeros en hacerlo- en las probables listas a los funcionarios de su gabinete.

Ambas solicitudes del jefe de Gobierno fueron desoídas en el fragor de las luchas intestinas. Tal es así que, al finalizar el Congreso -que se desarrolló con normalidad, excepto por un conato de agresión entre dos militantes, que se produjo en el hall de entrada del lugar en el que se desarrolló el evento- algunos delegados se alejaron rezumando indignación y furia por lo que consideraron una traición contra Ibarra.

"Estos muchachos no tienen un solo voto propio -descerrajó un delegado-. Yo, en el lugar de Aníbal, les niego a Schifrin y a Fatala la potestad de hacer lo que hicieron y armo la lista de diputados y la de legisladores porteño con otro sello. Después de todo, este Congreso fue elegido a dedo".

En las últimas horas del día, un cable de una agencia de noticias -cuyos cronistas no estuvieron en Vedra, ya que NOTICIAS URBANAS fue el único medio presente, excepto por un solitario fotógrafo- difundía declaraciones del secretario de Descentralización porteño, Ariel Schifrin, en el que éste anunciaba que "establecimos claramente que el vicejefe de gobierno puede ser un extrapartidario (algo que Ibarra seguramente agradecerá tanta generosidad), al igual que el conjunto de las listas de diputados nacionales y locales", y que la candidatura de Ibarra "quedó consagrada por aclamación y planteamos el marco de alianzas para construir en estos días las propuestas electorales". Finalmente, el funcionario manifestó que "lanzamos una convocatoria a todos los sectores como la centroizquierda, el ARI, los radicales progresistas, el socialismo y sectores del peronismo que puedan enriquecer la propuesta de gobierno de la Ciudad". Pues bien, esto que dijo Schifrin es, lisa y llanamente, el viejo truco de "primerear a los medios ausentes", puesto que, excepto el tema de la candidatura de Ibarra, sobre lo demás nada de eso sucedió o se resolvió, más allá de algún apasionado discurso o una negociación producida fuera del Vedra.

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