Leiras: “Los partidos no se recompusieron desde 2001”
?Quizá la mayor novedad, desde 2001, es que hoy no hacen falta los partidos políticos para ganar las elecciones?, afirma el politólogo Marcelo Leiras, en un rápido balance de la década que transcurrió desde el estallido político que cambió para siempre el mapa de la Argentina.
Director de las carreras de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad de San Andrés, Leiras aseguró en la charla con NU que la organización de los partidos políticos pertenece a otro tiempo: al siglo XIX, cuando se necesitaba ese tipo de organizaciones para promover derechos políticos, impulsar el voto de las mujeres o incorporar a los pobres en el sistema democrático y que en el actual contexto no son imprescindibles ?aunque sí deseables? para gobernar. También vaticinó que la ?sintonía fina? anunciada por Cristina para su segunda etapa no lo será tanto y que el lugar que dejó vacante el radicalismo en el sistema de partidos podría ser ocupado por dos fuerzas, la de Mauricio Macri y la de Hermes Binner.
?¿Qué proyección puede hacerse del segundo mandato de Cristina?
?En principio, que la sintonía fina no lo será tanto. El modelo necesita ajustes más profundos, que pueden implicar que las elecciones de medio término resulten desafiantes para el kirchnerismo. Será necesario hacer ajustes en el superávit comercial, intervenir en el tipo de cambio real. En una palabra, la economía se va a complicar.
?¿Significa eso una chance para la oposición?
?No necesariamente. Que pierda el kirchnerismo no significa que gane la oposición, y eso ya ha sucedido. Al kirchnerismo hay que ganarle con paciencia y con un argumento consistente, no haciendo alianzas momentáneas. También hace falta solidaridad en los partidos opositores.
?¿Cómo es eso?
?La existencia de colectoras es justamente una muestra clara de falta de solidaridad en los partidos opositores. Un sistema de partidos ordenado implica trazar una línea muy clara entre los que quiero mucho y los que no quiero nada. Las colectoras, que responden a un candidato superior, pero que compiten entre sí, quiebran esa lógica.
?¿Qué pasa con el lugar vacante dejado por el radicalismo? ¿Será de Macri o de Binner?
?Creo que si la pregunta es si un solo partido puede ocupar el lugar que dejó vacío el radicalismo... yo creo que no. Lo más probable es que, tanto desde la centroizquierda como desde la centroderecha no peronista, ambas fuerzas, en conjunto, ocupen ese lugar. Recordemos que tanto el radicalismo como el peronismo, tradicionalmente, contenían en su seno a la centroderecha y la centroizquierda. También podría suceder que se genere un liderazgo tan inspirador que, en torno de él, se regenere una fuerza capaz de hacerle contrapeso al kirchnerismo.
?Pero eso no se da con Binner ni con Macri.
?Creo que, si así fuera, no haría falta la pregunta. Los liderazgos inspiradores son bastante obvios.
?¿Cómo evalúa la gestión de Macri?
?La Ciudad tiene algo que se mantiene en el tiempo: no hay una gestión equiparable a la del socialismo en Santa Fe; en el sentido de que no existe una gestión brillante. Creo que Macri logró consolidarse en la Ciudad; los porteños lo validaron. Por lo visto, les gusta su ideología, aunque en lo personal no la veo virtuosa como para desarrollar un proyecto de país. Funcionan bien algunas cosas, otras tienen déficits que se arrastran desde otras administraciones y en otros casos el Gobierno de la Ciudad no tiene la competencia como para intervenir. Por ejemplo, en un nivel muy local, los CGP mejoraron su atención. Hoy son más eficaces.
?Su evaluación indica que no hubo una articulación de los partidos políticos desde 2001, cuando estallaron.
?Sí, es así, no la hubo. Pero eso no significa que no se pueda gobernar. Hoy se puede gobernar sin esas organizaciones eficientes ?que en la Argentina nunca lo fueron tanto? que son los partidos políticos que, por otra parte, pertenecen a otro tiempo, donde la comunicación política también era diferente. Los diarios, por ejemplo, son hijos de los partidos políticos. Hoy, sin embargo, es posible generar una distribución económica, de un modo razonable, sin que exista una organización eficaz, en el sentido de lo que se entiende tradicionalmente como un partido político. Por otro lado, los partidos no crecen espontáneamente. Si no hay una inversión para que eso suceda...
?Pero una inversión política de esas características se hace cuando se siente que hay algo valioso para ganar. Y la realidad es que sin partidos políticos se podrá gobernar, pero los órganos de control son débiles, las políticas públicas son pobres, quienes llegan a los puestos no están capacitados. Es decir, el costo es alto.
?Sí, yo no dije que gobernar sin partidos sea lo mejor, sino que es lo que hoy sucede. Lo que sucederá, lo ignoro. No soy futurólogo.
?Esta semana se suicidó un joven dirigente de La Cámpora y algunos han hecho cierta conexión entre esta muerte y un sistema político que genera jóvenes consumidores de poder logrado en poco tiempo. Un poder súbito que puede desequilibrar.
?No podría evaluar un suicidio en términos políticos. Sí digo que la integración de jóvenes del Frente para la Victoria a cargos en el Estado ?de jóvenes y otros actores? tiene que ver con lo que hablábamos: ya no hay organizaciones políticas nacionales. Llegan al poder organizaciones provinciales, que no tienen la cantidad de gente necesaria para cubrir los lugares en el Estado. Eso sucedería con cualquier gestión que llegara al Gobierno nacional.
?A diez años de 2001, muchas cosas cambiaron en el país y en la Ciudad. Una de ellas pareciera ser que no hay tanto enojo de la clase media con los piquetes, como al principio del kirchnerismo, cuando se optó por no criminalizar la protesta. ¿Hay menos piquetes o más aprendizaje?
?Hubo un aprendizaje institucional, sin duda, para manejar mejor la coexistencia de los piquetes con la circulación del tránsito. Pero, básicamente, la infraestructura de la Ciudad cambió, y el caos en el tránsito superó la incomodidad generada hace diez años con los piquetes.
?¿Cómo ve la Ciudad hoy con respecto a 2001?
?Sin duda, con más alegría.