Difícil que el chancho vuele
La basura siempre fue tema de limpieza porque es una de las principales demandas que tienen los porteños pero, en realidad, es el principal problema medioambiental que tiene la Ciudad de Buenos Aires”. Esta frase pertenece al subsecretario de Medio Ambiente del Gobierno porteño, Marcelo Vensentini, sin duda un actor muy importante en la búsqueda de consensos entre el Ejecutivo y la Legislatura para dar a luz, el pasado 24 de noviembre la llamada Ley de Basura Cero, que convirtió a Buenos Aires en la ciudad más grande del mundo en adoptar un programa integral de gestión de residuos urbanos.
Es que si bien se habían presentado en el Parlamento varios proyecto en este sentido (impulsados básicamente por la ex diputada Sandra Dosch y el líder de Red por Buenos
Aires, Abel Fatala; la legisladora porteña Beatriz Baltroc, y el diputado Juan Manuel Velasco), el Gobierno de la Ciudad nunca se había mostrado muy entusiasta con las iniciativas. Fue luego de mucho debate, un trabajo exhaustivo de la Comisión de Ecología y una importante y sostenida presión por parte de la organización ecologista Greenpeace, que apareció la voluntad política de todos los sectores involucrados para aprobar una norma que representa un avance sustancial en lo que respecta a políticas para el cuidado del medio ambiente no sólo a nivel local sino también internacional.
Según Greenpeace, esta ley coloca a la Ciudad a la vanguardia de la moderna gestión de residuos sólidos urbanos, a la par de ciudades como Auckland (Nueva Zelanda), Canberra (Australia) y San Francisco (Estados Unidos). “La ley de Basura Cero promueve un cambio sustancial, disminuyendo la cantidad de basura enviada a los
rellenos sanitarios en un 50 por ciento para el año 2012 y un 75 por ciento para el 2017, tomando como base los niveles enviados al CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado) durante el año 2003”, sostuvo Juan Carlos Villalonga, director político de la ONG.
Actualmente, Buenos Aires genera diariamente entre 4 y 5 mil toneladas de basura que se entierran en los predios de la CEAMSE en el conurbano provocando no solamente la contaminación del aire, el suelo y el agua, sino también un enorme despilfarro de recursos. La ley establece metas que la Ciudad deberá cumplir para impulsar medidas que promuevan la prevención de la generación de residuos, la separación en origen en los hogares, la recolección diferenciada, el reciclado y el compostaje posterior.
Además, el proyecto prohíbe la incineración como método de tratamiento de los residuos urbanos, al menos hasta que se haya alcanzado la meta el 75 % de reducción de la basura que se vuelca a los rellenos sanitarios, prevista para 2017. Vensentini se mostró muy conforme con la sanción de esta norma y con la estipulación de metas concretas. “Nos parece muy importante que se fijen metas porque obliga a la Administración a que ajuste los mecanismos para cumplirlas. Además, se encuadra con mayor justeza la actividad de los recuperadores urbanos y se nos da más instrumentos para incorporarlos al sistema formal de trabajo”, explicó.
En el mismo sentido, Velasco (ARI) manifestó: “La sanción de la Ley de Basura Cero representa para Buenos Aires un salto cualitativo en materia de gestión de los residuos sólidos domiciliarios. Implica que la Ciudad y sus vecinos asumamos la responsabilidad por los residuos que producimos y propone pautas claras para su gestión, incluyendo la responsabilidad de minimizar la cantidad de residuos generados por cada uno”.
Pero más allá de la sanción de esta norma, de ahora en más lo importante es la gestión del Gobierno porteño. No sólo se debe avanzar en la reglamentación de la ley sino también en programas que comiencen a cambiar la mentalidad de los porteños en lo a residuos sólidos urbanos se refiere. Al respecto, Vensentini aseguró: “En breve vamos a realizar el lanzamiento del Programa Buenos Aires Recicla, que tiene por objetivo concienciar a la gente de la necesidad de reciclar los residuos, algo fundamental para profundizar el cuidado del medio ambiente. Ni bien se ponga en marcha el programa se comenzará a trabajar en la reglamentación de la ley para lo cual se consultará a los distintos sectores involucrados”.
Aunque hay coincidencia en la necesidad de crear este Programa, hay sectores que no están muy de acuerdo con el nombre elegido ya que consideran más apropiado
denominarlo Basura Cero por su instalación en el inconsciente colectivo. Sin embargo, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente sostuvo que “si bien ese es un buen nombre mediático, no es riguroso científicamente, además, el hincapié hay que hacerlo en la reutilización de los residuos”.
En ese sentido, el Gobierno de la Ciudad tiene previsto inaugurar en febrero de 2006 la primera planta de separación de residuos en Florencio Varela, poner en marcha durante el año próximo dos centros verdes y crear en las inmediaciones de la planta un Polo de Microemprendimientos relacionado con el reciclado. Además, Vensentini expresó que "la idea también es focalizar el proyecto de reducción de emisiones de gases (a raíz de la firma del Protocolo de Kyoto) para relacionarlo con el reciclado".
BUENOS AIRES LIMPIA
Recientemente fue publicada en el Boletín Oficial la ley 1828 por la cual se crea el programa Buenos Aires Limpia. La norma -que fue impulsada por el ex legislador porteño Jorge Mercado- que como objetivos incorporar a la gestión de la Ciudad el cuidado del espacio público a través de la resolución de un problema ambiental concreto; proteger y racionalizar el uso de los espacios públicos a mediano plazo; generar mano de obra incorporando beneficiarios del Plan Trabajar; promover la toma de conciencia ambiental de la población a través de la limpieza continua de los elementos soporte del espacio público; mejorar la calidad de vida de la población afectada en particular, y de la población en general; promover la articulación con emprendimientos similares en ejecución o a ejecutarse en otras jurisdicciones; y disminuir la problemática de la colocación indiscriminada de fijaciones libres en el espacio público.
El programa tendrá un área de cobertura comprendida entre las avenidas Entre Ríos, Callao, Santa Fe, Leandro Alem, Paseo Colón, Libertador y San Juan y su ejecución estará a cargo de supervisores que dependerán de la Subsecretaría de Medio Ambiente. Cada supervisor contará con el apoyo de un asistente para cubrir supuestas vacantes que se produzcan en campo y tendrá por función distribuir los elementos de trabajo; controlar la asistencia de los empleados y la realización de las tareas encomendadas; y elaborar un informe semanal describiendo el diagnóstico del área a su cargo.