Publicado: 17/04/2009 UTC General Por: Redacción NU

Operativo Renacer

Carrió se juega el futuro político al lanzarse como candidata porteña. Los motivos de la decisión electoral. El creciente poder de Julio Cobos. La posible candidatura de Terragno en la Capital.
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Redacción NU
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Los caprichosos sucesos políticos optaron por hacer la suya y su alocada sucesión derivó en un culebrón dramático, con pinceladas de telenovela berreta. La definición anterior es el resultado de una interpretación libérrima de los datos que varios aristas porteños le dieron a Noticias Urbanas sobre el bajón político de Coalición Cívica, situación que derivó en la postulación a diputada nacional por la Ciudad de su líder máxima, Elisa "Lilita" Carrió. Según los lilitos más fieles, la postulación se debió a las "malas elecciones" que la chaqueña hizo de sus candidatos partidarios tanto en la Ciudad (por Alfonso Prat Gay), como en la Provincia de Buenos Aires (por Margarita Stolbizer). Pero sobre todas las cosas, fue alcanzada por los efectos del secreto y reciente "Operativo Renacer", que los capitostes del radicalismo nacional y capitalino lanzaron para recuperar el protagonismo electoral de la UCR, en base a la alta imagen positiva que obtiene en todo el país la figura conciliadora y dialoguista del vicepresidente de la Nación, el mendocino Julio Cleto Cobos.

Pero toda historia tiene un comienzo. Y la de la alianza entre la UCR y la CC nació con augurios de un venturoso futuro electoral para "Lilita" (según su propia y particular interpretación); sin embargo, el paso del tiempo le demostró que había quedado atrapada en la telaraña política que los viejos y pícaros jerarcas de la UCR le prepararon con total premeditación. Situación impensada en el inicio de las charlas políticas que derivaron en el acercamiento de las dos fuerzas opositoras al binomio de poder que componen el matrimonio presidencial, integrado por la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y Néstor Kirchner. Los tres actores clave, que operaron para lograr la unión entre la UCR y la CC fueron el titular del radicalismo en todo el país, el catamarqueño y diputado nacional Gerardo Morales, el experto operador en las sombras Enrique "Coti" Nosiglia y la propia Carrió. En menor medida, también fue parte de las negociaciones el radical bonaerense Leopoldo Moreau. La experiencia y derrota electoral de Lilita en las presidenciales del 2007 frente a CFK, por una diferencia de alrededor de 20 puntos, llevaron a la chaqueña a considerar en profundidad la necesidad de poseer una estructura partidaria (el tan mentado aparato) para poder competir en igualdad de condiciones con cualquiera de las vertientes del peronismo.

LOS PRIMEROS PASOS

"Vas a tener muchos problemas para competir en las presidenciales del 2011 contra el oficialismo, más si el candidato es Néstor Kirchner. Al no contar con los fiscales necesarios en distritos claves, como la Provincia de Buenos Aires, estás a merced de situaciones de fraude. Acordate que en las elecciones del 2007 que ganó Cristina fuiste víctima de todo el poder del aparato kirchnerista. Por eso para el 2011 vas a necesitar una estructura partidaria de peso y para ese objetivo nada mejor que la UCR", de esa manera se expresaron los negociadores radicales ante "Lilita" para seducirla con los beneficios de una alianza electoral entre la Coalición Cívica y el centenario partido. Esas promesas derivaron en la unión capitalina de la UCR y la CC. Sin embargo, la situación cambió drásticamente a causa de algunos factores: la escasa simpatía que despierta en los votantes porteños la figura del economista y pollo de la chaqueña, Alfonso Prat Gay, quien según las principales encuestas pierde holgadamente ante la macrista Gabriela Michetti; por otro lado, por la muerte del ex presidente Raúl Alfonsín y la magnitud de su repercusión en la sociedad que volvió a revitalizar al radicalismo ante el ciudadano común, que puso de relieve al rendirle homenaje al caudillo su postura a favor de una nueva política, más dialoguista y conciliadora, en oposición al estilo confrontativo de los K; por último, que ese reclamo popular haya acrecentado la figura de Cobos, quien desde el conflicto con el campo mantiene una imagen positiva muy alta en todo el país. El mendocino es la única figura de la UCR conocida masivamente en toda la Argentina y además, la que mejor mide. A eso se suma "la mano" que le da el matrimonio presidencial al ningunearlo públicamente: ante cada uno de estos hechos, varios sectores de la sociedad prefieren respaldar la imagen moderada del vicepresidente.

Luego de realizar este análisis, los jerarcas nacionales y metropolitanos de la UCR decidieron encolumnarse detrás de la figura del mendocino, dándole todo su aval y prioridad a los hombres del partido que contaran con su bendición.

Cobos hará campaña recorriendo el país en apoyo de los postulantes propios, para de esa manera comenzar a trabajar en su proyecto presidencial de 2011. Ante estos datos, el poder de Carrió, si no era candidata electoral de la alianza entre la UCR y la CC, quedaba disminuido en contraposición al crecimiento que fueron obteniendo sus socios. Esa situación de debilidad interna motivó los dichos públicos de la chaqueña, cuando elogió a políticos de la oposición como Michetti y el justicialista santafesino Carlos Reutemann. De esa manera, trató de presionar a los correligionarios, en busca de la influencia perdida. Pero sus gestos mediáticos fueron en vano y su situación se complicó aún más, cuando reconoció ante los más cercanos que tampoco podía abandonar la coalición, ya que ella sería la más perjudicada políticamente y ante la sociedad. A eso se sumó la reunión que mantendrá la Convención Nacional de la UCR este fin de semana en Mar del Plata, en la cual el cobismo podría impulsar la figura del ex senador Rodolfo Terragno como candidato porteño. Todos esos datos fueron claves para que Carrió se decidiera a competir en la Ciudad.

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