Publicado: 12/12/2025 Nación Por: Redacción NU

CEDEN: la energía como eje de soberanía y la economía bajo presión

En su 11° informe anual, el Centro de Estudios para la Energía advierte sobre los riesgos estratégicos de la política energética actual.
CEDEN: la energía como eje de soberanía y la economía bajo presión
Redacción NU
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En su 11° informe anual, el Centro de Estudios para la Energía (CEDEN) advierte sobre los riesgos estratégicos de la política energética actual, repasa un siglo de hitos estructurales y alerta sobre una creciente fragilidad macroeconómica marcada por la restricción externa, la caída del empleo y el freno productivo.

El documento —elaborado por el Ing. Gerardo Ferreyra y el Lic. Federico Ferreyra— inicia con una profunda revisión histórica del sistema energético argentino y sostiene que el país atraviesa una “trampa” producto de decisiones erradas y una “ignorancia peligrosa” respecto del rol estratégico de la energía. El informe recuerda que el primer hito ocurrió en 1907, cuando el Estado nacional descubrió petróleo en Comodoro Rivadavia, marcando el punto de partida de la industria hidrocarburífera argentina.

En ese recorrido, la figura del general Enrique Mosconi ocupa un lugar central. El informe remarca que fue él quien advirtió que “no podemos ganar una guerra si no tenemos asegurado el autoabastecimiento de combustible”, y que su liderazgo permitió crear YPF en 1922 pese al fuerte rechazo de Inglaterra y Estados Unidos. Según Ferreyra, ese modelo —basado en un control estatal integral del petróleo— sigue siendo la base de la soberanía energética argentina.

El texto también repasa ejemplos internacionales para demostrar la importancia geopolítica de la energía. Alemania es presentado como caso emblemático: pese a carecer de recursos, construyó su potencia industrial apoyándose en energía nuclear y en una histórica alianza gasífera con Rusia. Ese esquema, afirma el informe, colapsó con la guerra en Ucrania y el sabotaje a los gasoductos Nord Stream, detonando la crisis energética y recesiva de Europa.

Rusia, en contraste, es exhibida como un modelo de planificación estatal que consolidó a Gazprom, Rosneft y Rosatom como pilares de un sistema energético soberano, con superávits de hasta 200 mil millones de dólares anuales y un fortalecimiento militar directo. Esa experiencia, subraya Ferreyra, muestra cómo la energía puede convertirse en pilar del poder nacional cuando es controlada por el Estado.

A partir de este análisis, el informe sostiene que Argentina debe recuperar “los hitos de soberanía” de Mosconi, Perón y las administraciones 2003-2015, retomando el control estatal de recursos estratégicos, fortaleciendo empresas públicas como YPF, NASA, CNEA y Arsat, y revirtiendo lo que define como “una nueva variante neoliberal” que debilita la capacidad estatal en favor de intereses externos.

La segunda parte del informe, a cargo de Federico Ferreyra, se centra en la coyuntura económica. Allí se afirma que la volatilidad reciente no responde al “riesgo político”, sino a una crisis de deuda encubierta, con reservas netas muy por debajo de lo exigido y un tipo de cambio que no permite acumular dólares mientras actúa como ancla antiinflacionaria. El documento advierte que Argentina necesitaría 8.000 millones de dólares antes de enero para cumplir pagos comprometidos.

Finalmente, el análisis muestra un deterioro marcado en empleo, consumo y actividad. Se perdieron 205 mil empleos registrados desde el inicio del gobierno, las tasas superiores al 80% paralizaron la inversión y el consumo cayó 3,7% en septiembre. El informe concluye que, mientras el Gobierno espera inversiones energéticas aún inciertas, la falta de una política productiva integral agrava la recesión y deja a la industria y la construcción en una situación “muy difícil”.

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