Choque entre Kicillof y Milei: la Provincia reclama una deuda de $22 billones
El gobierno de Axel Kicillof denunció que la administración del presidente Javier Milei le adeuda a la provincia de Buenos Aires más de $22,2 billones desde diciembre de 2023, como consecuencia de recortes de programas, obras paralizadas, deudas directas y una caída en la recaudación tributaria, según informó el ministro de Economía bonaerense, Pablo López, en un comunicado oficial.
López detalló que este monto total equivale, en términos de inversión pública, a ocho años de obras provinciales o a más de un año de recaudación propia, mientras advirtió que “atravesamos un ahogo financiero inédito” por la reducción de recursos estatales. El reclamo se consolidó como una nueva instancia de tensión fiscal entre el Ejecutivo provincial y la Casa Rosada, que no ha reconocido formalmente la deuda.
La pérdida de fondos, según el cálculo oficial bonaerense, incluye una caída de -2,3 billones en recaudación propia, -3,1 billones por programas nacionales discontinuados o retrasados, -3,8 billones de deudas directas y -4,3 billones de reducción de recursos nacionales, según un gráfico difundido por la Provincia.
Desde la asunción del Gobierno nacional, la PBA lleva perdidos $22,2 billones por recortes de programas, obras paralizadas, deudas directas y el impacto de la política económica que deteriora la producción y la recaudación tributaria.
— Pablo J. López (@PabloJ_LopezOK) February 21, 2026
Atravesamos un ahogo financiero inédito👇🏻 pic.twitter.com/QYRWxOzbwv
El ministro bonaerense sostuvo además que la deuda provincial explica “la mitad del superávit primario presentado por la Nación desde 2024”, lo que, en su mirada, convierte ese superávit en una deuda velada con las provincias.
La denuncia se produce en un contexto de fuerte reclamo por parte del oficialismo provincial contra el Gobierno nacional, al que acusa de “asfixia financiera” y de políticas económicas que deterioran la producción y la recaudación tributaria en territorio bonaerense.
Desde la gobernación sostienen que la falta de recursos provinciales no solo afecta obras públicas sino también programas sociales y servicios básicos para los bonaerenses, intensificando el malestar político y fiscal entre la administración de Kicillof y la Casa Rosada en un año clave para la gestión y la agenda electoral.