Coparticipación federal: nueva caída que tensiona las finanzas provinciales
La coparticipación federal volvió a registrar una caída y complica el panorama fiscal de las provincias en el inicio de 2026. Los giros automáticos que el Gobierno nacional transfiere a los distritos mostraron una baja real interanual del 7,5% durante febrero, una tendencia que se suma al retroceso observado en enero y que profundiza la preocupación entre los gobiernos provinciales.
Según datos oficiales, durante febrero las transferencias automáticas hacia las provincias alcanzaron los $5,44 billones. Sin embargo, pese al volumen de fondos enviados, el monto representó una contracción real respecto del mismo mes del año anterior. Si se compara con enero, el descenso fue todavía mayor y se ubicó cerca del 9,5%, lo que refleja un deterioro sostenido en los recursos que reciben las administraciones provinciales.
El retroceso en la coparticipación se explica principalmente por la caída de la recaudación nacional. Durante el primer bimestre del año, nueve de los diez principales impuestos registraron descensos reales, lo que redujo el volumen de fondos que se distribuyen entre las provincias a través de este sistema.
Este escenario genera preocupación entre los gobernadores, ya que muchas provincias dependen en gran medida de los recursos que llegan desde el Estado nacional para sostener su funcionamiento. La reducción de esos ingresos impacta de forma directa en las cuentas públicas locales y obliga a los distritos a recalcular sus estrategias fiscales para el resto del año.
En los primeros dos meses de 2026 las provincias recibieron por coparticipación 900 mil millones de pesos menos que en el mismo período de 2025. La caída para Santa fue de 84.698 millones.
— Leandro Busatto (@leandrobusatto) March 9, 2026
La economía real versus el mundo de fantasía que describe Milei. pic.twitter.com/6UHotiAY7k
El contexto resulta especialmente complejo porque coincide con el inicio de negociaciones salariales en distintos sectores del sector público y con mayores necesidades de financiamiento para las administraciones provinciales. En varios distritos, el gasto en sueldos representa una parte significativa del presupuesto, lo que reduce el margen de maniobra frente a la caída de ingresos.
En este marco, el debate por los recursos vuelve a instalarse en la relación entre las provincias y la Casa Rosada. Desde el Gobierno nacional se plantea como alternativa facilitar el acceso al financiamiento a través de la toma de deuda, aunque para muchas administraciones esa opción resulta insuficiente frente al deterioro de los ingresos que reciben por coparticipación.
Con este panorama, los gobernadores enfrentan un año fiscal desafiante, marcado por menores transferencias nacionales, presión sobre el gasto y la necesidad de encontrar nuevas fuentes de financiamiento para sostener sus presupuestos.