Publicado: 09/03/2006 UTC General Por: Redacción NU

Todo a pedir de Kirchner

Aníbal Ibarra destituido, Alberto Fernández muy golpeado, las críticas del ibarrismo y sus hipótesis. El peronismo K y Jorge Argüello. Los primeros planes de Telerman y el perfil del tablero que queda, en el que crecen las variantes del Presidente
Todo a pedir de Kirchner
Redacción NU
Redacción NU

Alberto Fernández no podía salir de su asombro. De los tres votos que él garantizaba para la continuidad de Aníbal Ibarra, sólo uno fue a favor del destituido jefe comunal, el del obediente y estudioso Sebastián Gramajo. Tanto Helio Rebot, más previsible¨, y Elvio Vitali, producto de su enfrentamiento con Diego Kravetz, sepultaron la promesa de Fernández.

Ibarra necesitaba seis votos para zafar de la situación por la que estaba suspendido. "Tres y tres " fue el acuerdo tejido entre Fernández e Ibarra para reponer a este último en su sillón de mando. Beatriz Baltroc fue la tercera que aportó Ibarra además de los ya sólidos apoyos de Laura Moresi (propia) y Norberto La Porta (aliado todo terreno).
"Entramos bien, vamos a ver cómo salimos", decían los ibarristas apiñados en el salón Eva Perón contiguo al recinto. El fantasma del Chango Farías Gómez sobrevolaba la sala y las caras de alegrías eran "tics" nerviosos, ya que la realidad se empezó a palpar y a respirar en el aire apenas llegados a la Legislatura.

Los peronistas K eran alrededor de 10 en todas sus variantes, desde el "enviado del Zar" Claudio Ferreño, uno de los más cercanos al jefe de Gabinete Nacional, los legisladores Alberto Pérez, Inés Urdapilleta, las funcionarias Raquel Kismer de Olmos y Liliana Sánchez, además de Silvia Gottero - esposa del dirigente Roberto Digón-, el argüellista Alberto Rodríguez y la directora en el Instituto de Vivienda de la Ciudad. Aquí la discusión se centró -antes y después que hablara- en el voto desconocido de Rebot, al que todo daban de manera diferente. Una vez consumado el discurso y tras decenas de contactos con Jorge Argüello, arreciaron las críticas contra ambos. "Otro bronce más y con Bielsa (Rafael) ya van dos, qué quieren ¿el bronce?", se preguntaban no entendiendo que la disciplina partidaria hay que formarla y solidificarla antes de reclamar por¨qué no se cumple. Habrá que estudiar en el futuro cercano la actitud de la cúpula K hacia Argüello y Cía, algo que no se vislumbra muy cordial.

En el ibarrismo repartían culpas al boleo: la más odiada y calificada como la más rancia derecha de la Ciudad, Elisa Carrió, las descalificaciones a la complicidad del Presidente a manos de un desconcertante Alberto. "Siempre al final nos caga" decían once de cada diez seguidores de Ibarra. Al ininputable Gerardo Romagnoli lo trataron como tal, mientras que por primer vez las menciones a Mauricio Macri disminuyeron notoriamente.

En el NH en la conferencia de prensa todo siguió más o menos igual, salvo por un "Carrió, Carrió, la p... que te parió", que tibiamente se gestaba desde distintos ángulos de la Sala. La senadora Vilma aplaudía a rabiar a su hermano mientras por lo bajo todos seguían cargando bronca contra Alberto.

Ibarra se va hacia la vía judicial en plena campaña para el 2007. Es un animal político, al que le faltó jungla y la compañía de otras especies, salvo algún que otro gorila. Su futuro puede o no estar ligado al de Jorge Telerman, quien asegura a sus íntimos que "a pesar de forjar un acuerdo con la Rosada, es necesario mantener el perfil de centroizquierda para trabar el ascenso de Macri" o eventualmente de Daniel Scioli, quien queda complicado en un escenario Telerman -Macri. Pero en la concertación que planteará Telerman podría acordar ser parte del armado "oficial", aunque aún falta mucho, habrá que ver cómo llega cada uno. Kirchner goza de más variantes ahora a la hora de pensar en derrotar a Macri en el distrito si se le opusiera.

En Compromiso K por otra parte sin sentir esto como una victoria ya "que las esquirlas le llegaron al Presi", estaban muy tranquilos y conformes ya que "con Aníbal, nada que ver, y con Alberto más o menos igual". La ambición del espacio es la obra pública de la Ciudad y algunas licitaciones demoradas para desde ahí hacer frente a un armado más sólido que aporte a una elección digna en la Ciudad de Buenos Aires.

Ibarra se fue por una soledad que lo asfixió, desde la derecha a la izquierda le votó en contra dos veces. Para la próxima deberá revisar su estrategia de "hacer política con los que quiero" y garantizar "sus ideales" con una política que se lleve a cabo. Ésta no va más, todas las culpas a las que aluden son ciertas, pero para remontar el golpe deberá revisar lo que hizo mal para perder el gobierno en un distrito que lo quiere como un hijo. Es casi como "chocar la calesita". Y no tenía seguro.

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU