Publicado: 10/06/2011 UTC General Por: Redacción NU

“El humor se chabacanizó”

Maestro del humor gráfico, su pluma enriqueció ciclos televisivos como La tuerca y Humor redondo. Mientras expone sus obras como artista plástico en la Alianza Francesa, dice que en España admiran a los historietistas argentinos y que hacer reír no es nada fácil.
“El humor se chabacanizó”
Redacción NU
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El año último hice una exposición con Meiji (Jorge Hipólito Meijide) en la Alianza Francesa. Cuando nos invitaron de la galería a participar, sabía que poseía muchas cosas que no tienen que ver con la pintura sino con los objetos; le propuse hacerla y salió muy bien. Este año se nos colgó Libman, que lo conocemos desde hace mucho tiempo. Nuevamente nos ofrecieron hacer la exposición en la Alianza Francesa y dijimos que sí. Nos pusimos a trabajar, juntar cosas, e hicimos un buen catálogo. Tengo una serie de trabajos que son los salpicados, que tienen una teoría medio larga de contar pero que sorprenden a la gente. Después hice una serie de galerudos, que son figuras muy largas. Uno solo no es garantía de nada pero muchos galerudos juntos hacen una composición, lo que llama bastante la atención. No puedo decir mucho porque vino mucha gente y después de mi operación al corazón no puedo estar parado mucho tiempo.

Expuse cosas que me gustan y de las que me siento orgulloso de haber trabajado. La inauguración cayó el día de mi cumpleaños, el 1 de junio, que es una buena manera de festejarlo. Estamos muy contentos con la repercusión que tuvo, por la gente que vino. Uno no va a cambiar el mundo con una exposición pero si muchos hicieran cosas así, se podría intentar ese cambio.

No me costó desarrollar esta veta de artista plástico en relación a lo humorístico porque lo mío es al revés. Entré a Bellas Artes y descubrí el libro de Saul Steinberg Todo en líneas. Fue en la mitad de la carrera de Bellas Artes que descubrí que el humor era lo que más me interesaba. Fui variando un poco. En el colegio de tinteros de Steinberg aprendí que había que tener paciencia. Tuve la suerte de tener un profesor como Alejandro Sirio, que es uno de los plumistas más impresionistas que hay. Así que aprendí personalmente y a través de los libros. Uno se pregunta a veces para qué sirven los libros. Bueno, sirven para que un tipo en Polonia compre uno, lo empiece a copiar (con lo que va a tener una influencia) y aprenda algo. Es una manera de comunicarse a distancia y a través del tiempo.

Impasse 1: Mientras voy a la entrevista con Carlos Garaycochea, me acuerdo de haberlo visto, cuando era muy chico, a través de un televisor blanco y negro, hablando con Juan Carlos Mesa y Carlos Basurto.

Sobre mi estilo, tengo que decir un poco lo que dijo Mordillo: ?Tengo el dibujo de veinte tipos que admiro más lo que pongo yo. La mezcla de todo eso da ese monito tan simple, que parece tan primitivo que uno dice que no parece dibujado?. La cosa está en hacerla fácil, que no dé trabajo. Esto es aplicable a varios órdenes de la vida. Cuando uno empieza con esto, admira a gente como Da Vinci. Uno lo sigue admirando a medida que pasa el tiempo ya que un Leonardo no nace todos los días. Después salta a Rembrandt, Vermeer y más adelante a Van Gogh, acercándose cada vez más a la época en la que vivimos nosotros. Cuando cumplí 80 años fui con mi mujer a Holanda y me encontré con La lechera de Vermeer. Es un cuadro pequeño, que se me incorporó de tal manera que todos los días lo tengo presente. Me gustan todas las épocas, cada estilo tiene su porqué.

Si tuviera que elegir a un historietista? Veamos, a uno lo conocí durante muchos años y terminé siendo amigo suyo. Me regaló una caricatura que tengo en mi escritorio. Es Alberto Breccia. También fui compañero de Hugo Prat; luego fuimos profesores en la Escuela Panamericana. Estoy nombrando a los dos historietistas más importantes que hay. Hoy tengo como profesor en mi escuela, con mucho orgullo, a Oswal. Como cada uno tiene una manera especial de expresarse, todos me interesan. Me gusta la obra de Osqui, la locura de Landrú, la sinceridad del trabajo de Quino. Tenemos un grupo de artistas gráficos del cual nos podemos poner orgullosos. Los españoles, por ejemplo, nos miran con cierta admiración. En estos momentos, está exponiendo Grillo en Londres y me pone muy orgulloso que haya sido alumno mío.

Impasse 2: Carlos habla con voz baja pero clara y firme. Tira bocadilllos jugosos que enmarcan sus ideas con un toque de humor. Se lo nota activo, con ganas de seguir enseñando, y también aprendiendo. De a poco, los alumnos llegan para su clase.

El humor de hoy se chabacanizó. No tengo duda. Cuando abrí el curso de la aplicación del buen humor a los medios, como el teatro, la radio, fue porque me gustaría que levanten el nivel. Viene un grupo con mucho entusiasmo; es mi pequeño aporte a que alguna vez volvamos a tener otro humor. Acá abrieron un camino los uruguayos con Telecataplum y después nosotros hicimos La tuerca y Humor redondo. Era un tipo de humor del que podía participar la familia. Hoy se dice cualquier cosa con una terrible impunidad. En una nota dije que ?una mala palabra me ensucia la boca?. Ir a la televisión para mostrar que uno es un ordinario públicamente es el peor negocio que se pueda hacer. No hay programas de humor-humor como La tuerca o Viendo a Biondi. Desaparecido Olmedo, que era un gran intuitivo, todos los demás quedaron flotando en el espacio. Creo que tenemos que volver a eso. Chaplin terminó Tiempos modernos con una toma que la hicieron 130 veces hasta que quedó conforme. El humor no es la improvisación que hay ahora, de hacer reír con una mala palabra, sino que es la solución de una situación graciosa e inteligente.

A mí me hace reír gente como Buster Keaton, un genio. El humor no es fácil. Lleva un trabajo de tener que retocar las situaciones. El comediante ideal para mí era Cary Grant, que tenía la medida exacta. Hay que crear y actuar la situación. Si la figura quiere ser más graciosa que la situación, se ensucia todo. Cuando uno ve a los grandes actores como Peter Sellers cuando hizo al Inspector Clouseau, era a él al que le pasaban las cosas. Tenía torpeza y mala suerte para todo lo que hacía, pero todo eso tiene que estar bien armado y me lo tengo que creer. Me río de todas las cosas que pueden llegar a ser.

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