“El progresismo no debe temerle a ciertos temas”
Con sólo 32 años de edad, Gonzalo Ruanova lleva 16 haciendo política. Proveniente del Frente Grande, desde el 97 trabajó junto a Vilma Ibarra, su principal mentora, y luego Alberto Fernández lo llevó a la Jefatura de Gabinete como coordinador operativo, durante el gobierno de Néstor Kirchner, cargo al que renunció en diciembre de 2007, cuando asumió como diputado porteño. Previamente se había desempeñado como director general de la Guardia Urbana, en el segundo gobierno de Aníbal Ibarra. Hoy, Ruanova integra, junto a Gabriela Cerruti, el bloque Nuevo Encuentro en la Legislatura. Allí, ambos representan a la fuerza que lidera el ex intendente de Morón, Martín Sabbatella.
?¿Sigue manteniendo relación con Alberto Fernández?
?Sí, cotidianamente hablo con él. Dialogamos acerca de la situación de la Argentina.
?¿Es cierto que él impulsa a Graciela Ocaña para jefa de Gobierno de la Ciudad?
?Hoy no hablamos de nombres, porque primero hay que intentar abroquelar un conjunto de expresiones electorales en una propuesta común. Y los nombres personales traen fricciones que son innecesarias. Igualmente, me parece que cualquier aporte de Ocaña para discutir una agenda en la Ciudad de Buenos Aires sería muy provechoso.
?¿Qué ejes definen al espacio que lidera Sabbatella?
?Nosotros creemos que el proceso que Néstor Kirchner abrió en la Argentina fue muy positivo en muchas cosas. Pero pensamos que puede haber una etapa superadora. En la Ciudad, nuestra propuesta es gobernar de manera eficiente, moderna y con criterios públicos que estén acordes a lo que uno promete en la campaña electoral. Cuando constituimos el espacio legislativo de Nuevo Encuentro dijimos: éste debe ser la parte de un armado mayor que incluya a otras expresiones de centroizquierda para 2011. Debemos estar juntos para construir no sólo la oposición sino la opción a Macri.
?¿Tienen algún rol los partidos tradicionales en este tipo de armado?
?En la Ciudad poscrisis de 2001, los partidos tradicionales dejaron de representar lo que representaban. No me parece que hoy sea inteligente encolumnar una propuesta de centroizquierda con el peronismo o el radicalismo como eje central. La columna vertebral tiene que ser la representación de una fuerza mucho más dinámica. Además, es imposible volver a pensar un sistema de partidos políticos creyendo que el radicalismo y el PJ representan lo que representaron en la historia de la Argentina. No existe más eso. Se modificó culturalmente la matriz de este país.
?Proyecto Sur plantea actuar en la Legislatura en interbloque con Diálogo por Buenos Aires, ¿ustedes se van a sumar a esa propuesta?
?Vamos a proponer una agenda legislativa en común. Nosotros consideramos a los compañeros de Proyecto Sur y a los demás bloques progresistas como posibles partes de una opción electoral para 2011.
?¿Qué debería hacer el progresismo para recuperar el poder?
?Dejar de tenerle miedo a ciertos temas. Por ejemplo, al tema de la seguridad.
?Con Aníbal Ibarra en el poder, la centroizquierda nunca impulsó la creación de una policía para la Ciudad. ¿El progresismo no debería hacer una autocrítica al respecto?
?Sí, por supuesto. No sólo tiene que hacer una autocrítica sino que tiene que hacer una propuesta diferente en ese tema. Es cierto que cuando la Ciudad entró en la crisis lo esencial era mantener la educación y la salud. Y eso se hizo. Pero también es cierto que hubo otra etapa donde la sociedad reclamó, por ejemplo, la presencia del Estado en el mantenimiento de los espacios públicos. No era una cosa o la otra. Porque está esa sensación de que la centroizquierda habla de cultura, educación y salud, y que la derecha habla de economía y seguridad. Y eso es imposible de sostener en la Argentina de hoy. Y si hay algo que quedó claro de estos dos años de Macri es que ellos son muy malos en la gestión de los temas en los que creen tener fortalezas.
?¿Aníbal Ibarra es una posible opción electoral o ya fue?
?Yo creo que Aníbal Ibarra debería colaborar en construir una propuesta pero entendiendo cuál es su lugar en esta instancia. Cada uno debe ocupar su lugar de acuerdo a su circunstancia histórica. Él tiene mucho para aportar. Pero éste no es el tiempo para que sea protagonista.
?Usted formó parte del gobierno de Néstor Kirchner. ¿Cómo ve hoy el de Cristina?
?Creo que le costó entender que la Argentina a partir de 2007 estaba en otra etapa, que no se podía seguir gobernando como lo hizo Kirchner. Que la sociedad reconocía parte de su agenda pero que, además, pretendía otra cosa. No cumplió la expectativa de una propuesta superadora que fuera diferente, también, en sus formas.
?Usted criticó duramente a Eugenio Burzaco por su propuesta de volver a los edictos policiales...
?Los porteños tenemos que tener nuestra policía. Es un derecho constitucional. Lo que está en discusión acá es qué tipo de policía debemos tener. Y el PRO se está equivocando en el modelo de policía que construye.
?¿Cuál sería el modelo erróneo?
?Un modelo de recetas viejas. Para empezar, los edictos policiales sirvieron sólo para que la policía hiciera estadísticas que mostraban una eficacia falsa. Además, son herramientas que fracasaron para la tarea esencial que tiene que tener la policía, que es prevenir el delito. Lo dijimos el primer día: los mejores modelos de policía del mundo tienen conducciones civiles. Y control.
?Bueno, Burzaco es un civil.
?Sí, pero perdimos un año. Un año en el que tuvimos que pasar por un ex comisario que hoy está detenido en Marcos Paz. Nosotros dijimos: éste no es el mejor perfil para el armado de una policía, no es bueno que la política de la nueva policía sea sacarle los cuadros a la Policía Federal ofreciéndoles más plata porque después tenemos que compartir la calle con ella. Dijimos: ¿por qué no hacen una encuesta de prevención del delito? Y nada. Encima, Macri vetó la ley de Foros de Seguridad, que garantizaba la participación ciudadana en la elaboración del Plan de Seguridad. Macri tiene un modelo para la política pública que es mucho más conservador y de derecha vieja que su discurso público.
?Pero Macri debió volver atrás con Palacios.
?Macri eligió el camino más trillado: llamó a un ex comisario amigo, y ese ex comisario vino a su vez con otros 10 ex comisarios amigos y juntos construyeron una fuerza con los vicios que tiene esa camada de la Policía Federal. Hoy está el apremio electoral por sacar la Policía Metropolitana a la calle, con parte de una estructura que armó Palacios conviviendo con una conducción civil que, en lugar de inyectar control y participación, dice que tienen que volver los edictos policiales. O sea, intentar hacer una política preventiva a partir de la portación de cara. Creer, como dijo Burzaco, que una persona de la Matanza caminando sin rumbo por la Ciudad es un peligro para los porteños, la verdad, es una concepción de la seguridad que no se escucha desde el año 30. Ni Palacios se animó a decir eso.