Publicado: 04/08/2006 UTC General Por: Redacción NU

Atacan a un delegado gremial

Cinco sujetos golpearon y robaron a un trabajador de la empresa Femsa Coca-Cola, Omar Rombolá, cuando se dirigía a la planta ubicada en el barrio de Pompeya. Los hechos demuestrarían que se trata de una ataque por su actividad gremial
Atacan a un delegado gremial
Redacción NU
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Este jueves 3 se realizó una conferencia de prensa y asamblea de trabajadores, por la golpiza que cinco sujetos propinaron a un trabajador de la empresa Femsa Coca-Cola, Omar Rombolá, militante gremial.

Según relatan, a dos cuadras de la distribuidora de la empresa de gaseosa ubicada en Amalcio Alcorta al 3500, en el barrio de Pompeya, a la madrugada (hora en que cambian de salida y entrada de trabajadores) dos automóviles estaban detenidos a la espera de su víctima. Ellos se bajaron con la mirada clavada en Omar.

"Me golpearon, me patearon y llegué sangrando a la puerta de la empresa", le comentó a sus compañeros en una asamblea.

A pesar de que hubo testigos de la golpiza, nadie intervino en su defensa. Según se supo, el SUTIAG (Sindicato Unido de Trabajadores de la Industria de Agua y Gaseosas) se negó a que los trabajadores realizaran un paro aludiendo a que lo de Rombolá "pudo haber sido un robo común".

Omar es uno de los trabajadores que dio la pelea por la representación sindical dentro de la planta: realizó petitorios por reivindicaciones salariales y condiciones dignas de trabajo, exigió una comisión interna, reclamó el encuadramiento gremial y, se estimaría que por ello fue trasladado a Quilmes y luego a Berazategui.

Rombolá inició acciones legales y a principios de mayo un fallo cautelar pidió que se lo restituya a la planta Alcorta. "Sin embargo, la empresa no acató esta decisión judicial y dejó de asignarle tareas", informó a NOTICIAS URBANAS Rombolá.

Los trabajadores de Coca-Cola Planta Alcorta están realizando una campaña -que tiene difusión pública en diversos medios- por la restitución de Omar Rombolá a su lugar de trabajo y la reincorporación de Ariel Castello y Carlos Zerrizuela, por ese motivo los compañeros se dirigían a la planta para conversar con el resto de los trabajadores.

"La denuncia se asentó en la comisaría 32. Era gente bien vestida y en autos caros. Fue muy rápido y nadie salto. Le sacaron el bolso con su llave y celular. Tuvo que cambiar la cerradura. Su familia, integrada por su mujer y dos hijas, tiene mucho temor", comentó a NOTICIAS URBANAS uno de los despedidos de Coca-Cola, Carlos Zerrizuela.

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