Ibarra: "La relación con Kirchner es excelente"
"La verdad, pocas veces tuvimos en la Ciudad una consonancia tan buena a nivel de trabajo y político con el gobierno nacional", dejó en claro este viernes Aníbal Ibarra cuando un periodista le preguntó si eran ciertos los rumores que hablan de un enfriamiento de su relación con Néstor Kirchner.
"La relación con el Presidente es excelente en lo político, en lo institucional y en lo personal", remarcó, como para que no queden dudas de su intención: negar un distanciamiento con el gobierno nacional, que le dió un apoyo decisivo en su reelección.
Precisamente, uno de los motivos del malestar con Ibarra en la Rosada es lo mal que el jefe porteño retribuyó el apoyo recibido. Ocurre que Ibarra sólo le otorgó a los hombres del Presidente una parte del control de la secretaría de Descentralización de la comuna, que hoy conduce el sindicalista y amigo íntimo de Alberto Fernández, Héctor Capaccioli.
Otro tema que viene metiendo ruido en la relación entre el Ejecutivo y la jefatura porteña son los inocultables deseos del jefe de Gabinete de suceder a Ibarra en el 2007. El jefe de la Ciudad también fue consultado este viernes sobre la eventual postulación de Fernández: "Es legítimo -señaló- aunque me parece prematuro si alguien se obsesionara desde ahora con eso"
Pero enseguida se apresuró a aclarar que "Fernández está trabajando con la jefatura de Gabinete, y no está ni obsesionado ni metido en la cuestión de la ciudad de Buenos Aires, porque tiene una responsabilidad nacional".
En la intimidad, el presidente Kirchner suele quejarse de su aliado porteño: "Esperaba más de él", se lamenta. Esta semana, Artemio López, el encuestador presidencial le dijo a esta agencia: "que haya ganado Ibarra es el segundo milagro de la Humanidad, después de la licuación de la sangre de San Genaro".
Otros voceros del Ejecutivo comentan que hubo dos hechos que acrecentaron la distancia entre ambos. Primero, las críticas que hizo Ibarra a la marcha de apoyo al Presidente del 1 de marzo, cuando manifestó públicamente su desacuerdo con la metodología que se usó (contratación de micros, por ejemplo) en la convocatoria de los militantes.
Las cosas volvieron a complicarse con la ausencia del frentista en el acto de Parque Norte (el jefe porteño había viajado a Roma, a un encuentro de la Izquierda Democrática), donde el Presidente había invitado con dos meses de anticipación a todos sus aliados transversales.
Así las cosas, juran en el entorno ibarrista que el jefe porteño está empeñado en volver a enamorar al Presidente. Parece que las declaraciones de este viernes fueron la primera prueba de amor.