Vence la concesión del Zoo porteño
En el año 1991, el por entonces intendente porteño Carlos Grosso, resolvió privatizar el Zoológico de la Ciudad. La concesión otorgada por 20 años, vencerá el 1º de febrero. De acuerdo al contrato de adjudicación, el grupo concesionario deberá reintegrar los bienes y colecciones de especies animales al Gobierno de la Ciudad en un plazo no superior a 30 días.
Ante el vencimiento de la concesión, en el año 2010, el Ejecutivo porteño presentó para su tratamiento en la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público de la Legislatura un proyecto de ley autorizando el llamado a licitación nacional e internacional para otorgar una nueva concesión por 20 años. Crítico de la gestión privada realizada en el zoo porteño, el legislador Adrián Camps (Proyecto Sur) presentó una iniciativa para que la administración sea ejercida por el Gobierno la Ciudad de Buenos Aires, remarcando en los fundamentos del proyecto que ?los zoológicos de las principales capitales del mundo tienen gestión pública?.
A pesar de los proyectos sobre el tema, la Legislatura no logró llevar al recinto las propuestas en el pasado año parlamentario. En esta situación, y en base a la normativa que rige las concesiones del espacio público (Ordenanza Municipal 46.229) y que establece que ?las concesiones y permisos de uso vigentes se mantendrán hasta que opere su vencimiento, a partir del cual no podrán ser renovados?, el Gobierno porteño se encontraría impedido de prorrogar el plazo de concesión.
Según un informe de la Auditoría de la Ciudad, durante los 20 años de gestión privada se han perdido numerosas especies, los edificios, protegidos por ley debido a su valor histórico y cultural, se encuentran en estado de ?degradación y destrucción? y ?existen bienes en estado ruinoso que por sus características atentan contra la seguridad de las personas y los animales?. La Auditoría, también describe un importante abandono y pérdidas cuantiosas en el patrimonio de la biblioteca.
?Muchos espacios son utilizados con fines publicitarios, llegándose al extremo de promocionar una marca de lavandina en el recinto del oso polar, que se encuentra abandonado?, resaltó Camps, luego de realizar recientemente una visita al Zoo en la que constató personalmente varias irregularidades.