Publicado: 13/03/2006 UTC General Por: Redacción NU

Telerman mostró densidad política

La densidad del poder que había en la toma de posesión del nuevo jefe porteño Jorge Telerman contrastó de alguna manera con la presencia única de Alberto Fernández del gobierno nacional. Un discurso inclusivo, algo aburrido y largo, con un ojo puesto en la Ciudad y otro en Dios
Telerman mostró densidad política
Redacción NU
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No podía ser mejor la entrada en escena de Jorge Telerman como jefe de Gobierno. La densidad política de los presentes, en lo que hace a la Curia, las Fuerzas Armadas, la dirigencia política nacional y distrital, la dirigencia gremial, las organizaciones de derechos humanos, algunos familiares de Cromañón todos en un clima de serena esperanza.

Después venían los matices. El todavía gabinete ibarrista que lo acompañó mezclaba desde una alegría con mesura hasta caras absolutas de fastidio. Está claro que con algunos confirmados y otros ya descartados eso iba a pasar. Uno de los ganadores del fin de semana fue Raúl Fernández, pieza clave en el andamiaje de la Ciudad y gestor de la política de Aníbal Ibarra que permanecerá en el gobierno en un lugar significativo como la secretaría general. Era la confirmación de que el ibarrismo no iba ser tirado en masa por la ventana y el futuro de la centro izquierda aliada ante un panorama mayoritariamente peronista de los más distintos pelajes.

La oposición vivió su momento de esperanza ya que fue citada por lo menos cuatro veces por Telerman a la hora de definir los futuros arquitectos de la Ciudad. Ese reducto que le resultó tan esquivo a Aníbal Ibarra en sus últimos tiempos escuchó con atención la convocatoria realizada por el nuevo jefe con el que ya saben tendrán una interlocución privilegiada. Tanto los aristas comos los macristas empezando por el peronista Cristian Ritondo mostraron satisfacción por la promesa. Igual "no le daremos un cheque en blanco, veremos qué movimientos hace y cómo respeta los acuerdos preexistentes acá" relataba un presidente de bloque a este medio.

Dos dirigentes de primer nivel, uno de Pastoral Social, Carlos Acaputo y otro de extracción gremial, Alejandro Amor no ocultaban su entusiasmo sentados juntos en los palcos. Alguien que comparte esas tertulias, sentada dos filas más atrás, la Defensora del Pueblo, Alicia Pierini, debatía con el saliente comunicador Daniel Rosso, el discurso monocorde del recién asumido.

Hugo Moyano y José Luis Lingieri le dieron el toque cegetista a la cita y su presencia no pasó inadvertida, ya que raramente se ve "poder sindical" en esta Legislatura más acostumbrada a piqueteros y minorías varias.

De frente al orador principal rompían la línea de fuego, el nuncio apostólico, el veterano dirigente Antonio Cafiero, el gobernador Felipe Solá, el vicepresidente Daniel Scioli y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, lo que se diría en términos futboleros una delantera temible. Scioli llegó muy temprano y esperó en el despacho de su delfín Alberto Pérez la hora de bajar. Allí mantuvo reuniones con otros legisladores. Algo similar pasó con Alberto Fernández que pasó por el despacho de Juan Manuel Olmos donde lo esperaban, el anfitrión, Víctor Santa María y luego se sumó Diego Kravetz.

Llamó la atención que de todos los ministros nacionales que aseguraron su presencia no viniera ninguno, algo que se decidió entre ayer dominfgo a la noche y hoy a la mañana. El compromiso será prudente con la gestión Telerman y el encargado de negociar, Alberto Fernández, el único que allí estaba.

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