Publicado: 16/01/2009 UTC General Por: Redacción NU

Callejeros, o cuando la mentira es la verdad

Los integrantes del equipo de seguridad de Callejeros (foto del auto en que huyeron) reconocieron, en una nueva audiencia del juicio oral y público por Cromañón, que Lorenzo "Lolo" Buzzi (amigo de los rockeros) era su jefe. En exclusiva, NU revela la estructura comercial interna de la banda.
Callejeros, o cuando la mentira es la verdad
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"Lolo trabajaba para Callejeros. Era el que mandaba a todos lo de control, nos decía donde teníamos que estar" aseveró este viernes ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) Nº 24 el testigo Javier Coria, convocado por ser integrante del equipo de seguridad de Callejeros en el fatídico recital en Cromañón. Pero eso no es todo del gran ausente, Lorenzo "Lolo" Buzzi, en el juicio oral y público por la muerte de 193 personas.

"El primer día me pagó Lolo. También nos entregaba las remeras de control. Era mi jefe" confesó en su rol de testigo el segundo testigo, Javier, hermano del primero que habló en el Palacio de Justicia.

El resto de los testimonios, los hermanos Zerpa Fernando Horacio y Héctor, también confirmaron el rol del ya afamado aunque ausente "Lolo" Buzzi, quien actualmente organiza el grupo de seguridad de la banda con fuerte raigambre en Villa Celina, en el empobrecido partido bonaerense de La Matanza, pero que lleva recorrido el país, cuando lo dejan los familiares de las víctimas, o los poderes provinciales los avalan como en la provincia de Córdoba, y no así en Chubut que por presión tuvieron que suspender un show el año pasado.

Cuando Javier Coria declaraba, en el banquillo de los acusados estaban tres integrantes de Callejeros mandando mensajes de texto sin cesar. Al punto que una funcionaria policial les llamó la atención. Esto sin antes contestarle el saxofonista, Juan Carbone, con la frase "hago lo que quiero. Si quiero coger, cojo" le increpó en la cara a la policía. A metros el juicio continuaba sin alterarse.

Por lo que fueron declarando estos cuatro testigos, los hermanos Coria y hermanos Zerpa que se fueron juntos (ver foto), los distintos empleados de seguridad no solo revisaban en el ingreso al público y los organizaban en la puerta del boliche, también se dedicaban a cortar las entradas y dentro de Cromañón se apostaban en los camarines para proteger los instrumentos y delante del escenario detrás de las vallas. Toda estas actividades al módico precio de 30 pesos la noche, por diez horas laborales y sin mantener contrato alguno. Lo que deja en evidencia en pleno juicio penal el fraude laboral y evasión a la seguridad social que produce el negocio del rock.

Un negocio que pese mostrarse con cierta rebeldia, en los hechos no escatima en relacionarse con empresas de seguridad propiedad de un ex comisario. Como sucede con la empresa de seguridad "Integral Star Blue S.R.L.", ubicada en Sarmiento 3255 piso 1º departamento 4, que a través de Carlos Galarza pagó el salario a quienes le hicieron la seguridad a Callejeros. Ello ocurrió al momento de realizar el recital en el estadio de Excursionistas en el 2004, donde encendieron pirotecnia y por ello se labró un acta contravencional.

Las empresas de seguridad privada llegan de la mano de las productoras de bandas. "Ellas contratan a la empresa y ellos después se comunican con Lolo Buzzi", contó el tercer testigo Fernando Horacio Zerpa.

Algo que se desdijeron los hermanos Zerpa a su declaración en primera instancia es que el manager de Callejeros, Diego Argañaraz es quien se comunicaba con Lolo Buzzi para que éste último convocara y coordinara a quienes estarían precariamente contratados como seguridad, todos ellos vecinos o amigos desocupados de Villa Celina. Ante el TOC Nº 24 los Zerpa negaron que hayan sostenido la relación de Argañaraz con Buzzi.

PORTÓN Y PUERTA CERRADA

Los testigos que se ubicaron en los ingresos al boliche Republica de Cromañón confirmaron que los portones principales estaban cerrados al momento de concluir la banda soporte "Ojos Locos". "Raúl (por Villarreal, jefe de seguridad del local) ordenó cerrar. Era para que no se colara nadie", relató Héctor Zerpa, el último de los testigos y quien perdió un hijo de seis años en la tragedia.

Los portones tenían la irregularidad de que se abrían para adentro del inmueble. "Cuando quisimos abrir, algunos se pusieron a frenar a los chicos que salían corriendo y otros empezamos a abrir los portones".

Los testigos asimismo confirmaron que estaba cerrada la puerta en el primer piso del boliche, conocido como el sector VIP, que era lindante al Hotel Central Park propiedad del impune multiempresario Rafael Levy, a quien el juez Alberto Baños procesó además como titular de la habilitación del local bailable, en realidad salón del hotel.

LA PIROTECNIA EN MANOS DE RAÚL

El destino de la pirotecnia secuestrada por los empleados de Callejeros en los cacheos, según el propio testimonio de Héctor Zerpa, iba a para a varias bolsas, que luego Raúl Villarreal llevaba a una boletería y de allí a otra oficina. Solo en un recital en Obras Sanitarias había un fiscal que tomó nota del material secuestrado, según se declaró en el juicio.

Por otro lado la policía siempre estuvo en el lugar de los hechos. Primero con un patrullero parado en el ingreso por Bartolomé Mitre y después con infantería, quienes venidos de la plaza Miserere arribaron a Cromañón reprimiendo. "Creyeron que quienes salían pretendían ingresar sin pagar entrada".

UN CUSTODIA, CUSTODIADO

Al finalizar la audiencia el aún empleado de seguridad de Callejeros, Héctor Zerpa, se fue custodiado. Un encumbrado funcionario policial del Palacio de Justicia lo acompañó hasta la puerta de un estacionamiento sobre la calle Lavalle. Allí Zerpa esperó a los otros tres que lo precedieron en el juicio. Una vez retirados los testigos, el funcionario policial tuvo que soportar ser increpado por un grupo de madres de las víctimas de Cromañón que se indignaron por su principal interés hacia Zerpa.

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