Publicado: 20/05/2026 UTC Mundo Por: Redacción NU

El eje Pekín-Moscú rescató la soberanía y condenó el dominio unipolar

China y Rusia emitieron una declaración conjunta, advirtiendo sobre el regreso de la "ley del más fuerte"
El eje Pekín-Moscú rescató la soberanía y condenó el dominio unipolar
Redacción NU
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En el marco de la cumbre bilateral celebrada en Pekín, Rusia y China emitieron este miércoles una contundente declaración conjunta en la que manifiestan su rechazo frontal al orden mundial unipolar. Ambas potencias expresaron su firme oposición al "hegemonismo" y al "unilateralismo", advirtiendo sobre los peligros de retornar a un sistema internacional donde prevalezca exclusivamente la "ley del más fuerte". El documento subraya la necesidad de transitar hacia un mundo multipolar fundamentado en el respeto mutuo y la cooperación.

Moscú y Pekín denunciaron que la actual inestabilidad global es alimentada por las políticas agresivas de ciertos Estados que actúan bajo una lógica neocolonial. Según la declaración, estas acciones atentan directamente contra la soberanía de naciones independientes y obstaculizan su desarrollo económico mediante la imposición de sanciones unilaterales. Para ambos gobiernos, estas medidas coercitivas son ilegales y socavan gravemente los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, así como el derecho internacional vigente.

El texto conjunto es particularmente crítico con las tácticas de desestabilización política y militar empleadas por potencias hegemónicas. Se mencionan explícitamente ataques militares desleales, el uso de negociaciones como fachada para ofensivas armadas y el asesinato de representantes gubernamentales de Estados soberanos. Además, Rusia y China condenaron enérgicamente la provocación de cambios de régimen y el secuestro de líderes nacionales para someterlos a juicios internacionales, calificando estas acciones como daños irreparables a los cimientos del orden mundial post-Segunda Guerra Mundial.

En el ámbito de la seguridad estratégica, las dos naciones expresaron su profunda preocupación por la expansión incontrolada de alianzas militares y el despliegue de infraestructura bélica cerca de las fronteras de Estados nucleares. Advirtieron que la búsqueda de una "ventaja militar absoluta" por parte de algunos países, impulsada por una fe ciega en su poderío, constituye una amenaza directa a la estabilidad regional. La declaración enfatiza que tales movimientos aumentan el riesgo de confrontaciones directas y debilitan los mecanismos de disuasión global.

Un punto crítico de la declaración es la denuncia del despliegue de misiles de medio y corto alcance por parte de potencias occidentales. Moscú y Pekín alertaron que estos pasos tienen un carácter "altamente desestabilizador" y representan una amenaza estratégica inaceptable para los países hacia los que están dirigidos. En este sentido, instaron a las potencias nucleares a abandonar las provocaciones que socavan la seguridad colectiva y a retomar el camino del diálogo constructivo bajo el marco central de las Naciones Unidas.

Finalmente, la declaración conjunta reafirma el compromiso de Rusia y China de fortalecer su asociación estratégica para actuar como contrapeso a las tendencias unilaterales. Al concluir, exhortaron a la comunidad internacional a rechazar las prácticas de confrontación y a trabajar conjuntamente en la construcción de un sistema global más equitativo, inclusivo y respetuoso de la diversidad política y cultural.

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