Publicado: 08/01/2026 Mundo Por: Fernando Riva Zucchelli

El imperio de Trump ya roba a cara descubierta

Opinión.
El imperio de Trump ya roba a cara descubierta
Fernando Riva Zucchelli
donald trump

Si algo faltaba para asegurar que el derecho internacional es una mera ilusión, el secuestro del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, terminó de confirmar las nuevas reglas que rigen en el mundo actual. Por más que formalmente exista la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la cual la totalidad de los países del mundo se sientan a discutir el sexo de los ángeles (para no ponerse de acuerdo jamás), la realidad es que las decisiones sobre el futuro del mundo – y de cada uno de nosotros- se toman en otros pocos lugares que es donde anida el poder real del planeta hoy. Y eso se produce centralmente porque hay enormes grupos de poder económico que poseen bancos, empresas y hasta gobiernos cuasi propios entre sus miles de activos, que se arrogan la potestad de definir quién debe gobernar cada país o a quién pertenecen las riquezas de tal otro.

Lamentablemente la diplomacia es una disciplina obsoleta en esta realidad y de poco o nada sirve para avanzar en un proceso virtuoso que tienda a disminuir la inequidad mundial que crece de manera descontrolada producto de muchos años –tras la caída del Muro de Berlín- de hegemonía estadounidense y la consecuente consolidación de la globalización financiera occidental. Ella hoy esta puesta en peligro por el acecho de un ordenamiento multilateral con eje en la República Popular China y la Federación de Rusia, protagonistas centrales de los BRICS o de la Organización de Cooperación de Shangai, los dos baluartes más importantes de este proceso. Junto a ellos distintas potencias emergentes de todos los rincones del planeta buscan con éxito dispar encontrar un lugar seguro y más próspero, en paz y respetando su identidad cultural.

Pero la paz ya no se alcanza con diplomacia por estos días en el mundo. La ley del más fuerte va tomando fuerza en cada uno de los movimientos pergeñados por Washington y los “niños europeos” que tiene a cargo. Aunque también hay que reconocerle a este país que, dentro del viejo-nuevo esquema de áreas de influencia, con Donald Trump ha entendido y practicado el libreto con mucha más eficacia que su antecesor. Ha sabido leer los errores de Joe Biden, y empieza a diseñar un esquema conjunto de seguridad y de acumulación de divisas totalmente distinta a la que llevaba adelante el Estado Profundo, cambiando de aliados y de prácticas.

Para meternos de lleno en el tema Venezuela comparemos el resultado del inexplicable experimento de Juan Guaidó en 2019 con la extracción de Nicolás Maduro el 3 de enero de este año. Entre ambos, existió un intento vergonzoso de desembarco que fue aniquilado y fallidas elecciones (para ellos, Londres , Washington) el pasado año, y todo ello le brindó seis años más de gobierno a Maduro.

3/1: Demasiadas dudas (y traiciones al tono)

Lo primero que hay que decir acerca de lo sucedido en la madrugada del 3 de enero es que Estados Unidos acorraló previamente a la cúpula del gobierno venezolano y en una operación ilegítima se apoderó no solo del Presidente Maduro y de Cilia Flores sino también de todo el andamiaje petrolero del que vive la nación caribeña. Un robo descarado que le arrebata a ese país la decisión de manejar sus recursos y por ende le anula su soberanía política con nuevas amenazas. Un gesto imperial de tiempos pasados, en nuevo formato. No será el primero ni el último en esta parte del mundo.

La colaboración de los altos mandos del ejército bolivariano es algo imposible de soslayar en un análisis serio. Un país que tenía un bloqueo militar naval y aéreo por parte de los Estados Unidos, además de las sanciones económicas solo podía esperar una acción decisiva del enemigo para definir el resultado final de tanta asfixia. Y responder con dignidad. La excusa tecnológica del apagón cinético no alcanza en este caso.

Podían pasar centralmente dos cosas. O se negociaba una salida (habría que ver para quiénes, qué se ponía en juego y de qué manera) o se resistía hasta el final, en una posición más honrosa y coherente con los valores de soberanía que profesaba el régimen. Obviamente se optó por la primera. Pero mal.

Los altos mandos militares a cargo de Vladimir Padrino López (con él incluido) fueron sin duda parte esencial de la entrega de Nicolás Maduro. El ala política del gobierno encabezada por los hermanos Rodríguez, Delcy (presidente encargada hoy) y Jorge (presidente de la Asamblea Popular) fueron los principales beneficiados de la afrenta norteamericana lo que también los pone en la lista de posibles “entregadores” de Maduro y su mujer Lilia. Diosdado Cabello se suma a los que no gritaron tanto y se acomoda en la nueva etapa, vaya a saber uno hasta cuándo, tanto la etapa como Cabello.

Lo que es común a todos es la fortuna personal que amasaron mientras conducían la continuidad de la revolución iniciada por Hugo Chávez en Venezuela. Asimismo no parece que el régimen pueda resistir definiendo los rumbos de Venezuela (más allá de los cargos formales), aunque se queden todos ellos. La verdad no ofende, más allá de la contundente condena de la invasión norteamericana.

La operación parece hecha por super héroes, la definen los medios occidentales como quirúrgica y de un nivel extraordinario, con un notable desempeño de los comandos Delta de USA. Sin ninguna oposición significativa en Caracas, más allá que no se sabe a ciencia cierta qué pasó en la residencia de dónde levantaron al Presidente Maduro y a su señora, pero pareciera que todo fue un desfile de helicópteros y cazas para estar en la mira de los celulares de la gente que filmaba atónita y no –como debió ser- en la mira de los sistemas de defensa antiaérea S-300 y Buk, proporcionados por Rusia, que los militares “leales” decidieron no usar. El combate se asemejó más a una obra de teatro tragica que a una realidad bélica entre dos fuerzas bien pertrechadas para el combate.

El tiempo traerá nuevos datos acerca de lo sucedido en los días previos y en esa madrugada. Por ahora solo quedan muchas dudas, un país que se quedó para siempre con un petróleo que no es suyo, con un triunfo marketinero para futuras negociaciones en el resto del planeta y la certeza que, con audacia, plata, fierros e inteligencia se puede avanzar si esa es la voluntad del imperio y su líder Trump. Un párrafo especial para Corina Machado que fue ninguneada por Donald Trump y Marco Rubio, que su premio Nobel no vale dos pesos y que deberá esperar a que el Imperio le levante la barrera, si es que algún día eso sucede. Otra dirigente que no entendió cómo Washington persigue y administra sus conquistas. Y Machado es otra pérdida para el globalismo liberal.

Otro punto destacado del relato es el invento del Cartel de los Soles, que con todo desparpajo Estados Unidos aceptó que era mentira solo un día después de cometido el atraco. El narcoterrorismo no existía. Caramba! Y el mundo calla como calló en Irak (armas químicas) y en Libia o Siria, todas incursiones ilícitas que viendo la de Venezuela se entienden mejor ahora. La primavera árabe fue más bien el robo del siglo que ahora continúa en su patio trasero.

Un movimiento que altera otras disputas

Para los que gustan de comparar situaciones y buscan analogías y arreglos espurios entre potencias mundiales, es bueno recalcar aquí que Maduro no es Volodimir Zelensky, ni Venezuela es Ucrania, y tampoco Taiwán. En tierras caribeñas hasta el momento Black Rock, Vanguard y otros gigantes del mercado aún no están operando, mientras que en Ucrania ya son dueñas de todas las decisiones y los belicistas europeos basan su apoyo en ellos. También en la isla (de China) forman parte del poder real. Por supuesto que, junto a las petroleras (en algunas ya son accionistas), estos gigantes dueños de casi todo en el mundo desembarcarán más temprano que tarde en Venezuela para quedarse con lo que deseen y tenga valor. El petróleo es solo el inicio de la expoliación que se le viene encima al castigado pueblo venezolano.

Hablando de Taiwán, China pareciera a priori el “gran perdedor” económico de la movida de Trump, ya que son miles de millones lo que le quedarán enterrados en el Caribe (puestos en efectivo y todo tipo de emprendimientos) en más de una década de Maduro. Y además se queda sin ese petróleo barato, o ya no tanto. Seguramente se los cobre por otra ventanilla, ya que tiene capacidades para ello, China es hoy el país más global del mundo entre todos los que hoy gozan o intentan consolidar áreas de influencia. Lo veremos en abril si Trump acude a la reunión con Xi Jinping.

El tema de la detención del barco petrolero ruso en el Atlántico Norte le puso pimienta de más al plato. Rusia no toma decisiones apresuradas nunca. Algo se rompió allí. Veremos si tiene arreglo. Así también cómo termina esta guerra híbrida y potente de estos gigantes, esa que endureció la tensión al máximo un tres de enero y hoy genera muchas incógnitas. Hagan juego señores.

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