Publicado: 10/06/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

El Indio, el sordo y el rock obrero

Por Eduardo Zanini y Horacio Ríos
El Indio, el sordo y el rock obrero
Redacción NU
Redacción NU
indio solari

Osvaldo González estaba apoltronado en el sillón de su casa de Quilmes cuando se enteró de la noticia. “El sordo”, así se lo conoce en el ambiente del rock, sólo dijo: “se fue mi amigo” cuando fue consultado por NU. Se conocieron con Carlos Alberto Solari en la década del 60. “Todos éramos estudiantes pobres”.

Entre muchos recuerdos cuenta que la banda tuvo como fundador a Antonio Beilinson, el hermano de Skay, con una formación en la cual, todavía, “el indio” no estaba. Juntaban los mangos para una comida o una salida conjunta.

“El sordo” González, con los Redondos, “los redos”, no ocupaba ningún rol formal pero era del exclusivo grupo muy selecto que tenía acceso a quienes entonces eran los referentes del “mundo under” del rock nacional.

“En una de la primera formaciones había un payaso y el periodista Enrique Symns, que hacían de presentadores”, revela. “Pero un día la Poli (quien aún es la pareja de Skay Belinson) los echó a la mierda. “La negra es brava”, dice el sordo, para configurar la personalidad de la mujer.

Los primeros recitales tenían características diferentes al resto. A fines de los 60, cuando otra dictadura gobernaba la Argentina, “los redos” se presentaban en lugares reducidos” y en el estadio chico de Quilmes, junto a otras bandas, organizados por González, considerado un productor del género obrero y suburbano.

Tan locos que en un recital presentaron mujeres desnudas. Allí estaba “Monona”, tal vez pasada de sustancias, una bailarina y actriz, que tuvo actuaciones memorables en planeta del rock naciente.

En primer término estaba prohibido hablar con los “medios burgueses”. Volantes hechos artesanalmente y revistas muy contestatarias eran los medios de comunicación que el indio y compañía elegían, de vez en cuando, para anunciar sus shows. Y el boca en boca.

El marketing del no marketing.

Además de la presencia en los escenarios Patricio rey y sus redonditos de ricota y los amigos compartían encuentros.

“En los veranos veíamos al indio en Valeria del Mar o en Villa Gessel. El todavía no conocía a la Viru (Virginia Mones Ruiz) y charlábamos de música y también de política”. Todos de compromisos emocionales de izquierda, en el contexto global del hipismo, la guerra de Vietnam, el mayo francés y el cordobazo argentino. Gente de mucha lectura de libros prohibidos que circulaban clandestinamente y de otros que “tomaban prestados” de las icónicas librerías de la avenida Corrientes.

El mito que el indio era peronista es parte de la leyenda.

“Estaba muy ligado de la cabeza al trabajo social de Eva Perón y a la doctrina de sectores humanistas y marxistas y especialmente en los 90 a pararse de manos frente al menemismo”. Violencia es mentir, le escribió en una de sus canciones al expresidente riojano".

El diálogo de “el sordo” con NU, también representante artístico de Jaf y fundador de Los Piojos, es distinto. “Escribíme, hermano, que soy sordo”, plantea para comunicarnos con él.

continuará

Noticias Relacionadas

Más de Redacción NU