“El narco ocupa el lugar del Estado”: dura advertencia de la Iglesia
La Iglesia volvió a poner el foco sobre el avance del narcotráfico en los barrios populares y lanzó una fuerte advertencia sobre el retroceso de la presencia estatal. El obispo de San Justo, Eduardo García, sostuvo que la falta de servicios, oportunidades y respuestas institucionales genera un terreno favorable para las organizaciones criminales. El planteo fue realizado durante una Jornada de Acceso a la Justicia en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), ante funcionarios bonaerenses, jueces, fiscales y referentes sociales.
“La ausencia del Estado permite que el narcotráfico ocupe su lugar al ofrecer una falsa salida que destruye vidas”, afirmó García, quien sintetizó la problemática con una contundente definición: “Las tres C de la muerte: calle, cárcel y cementerio”. Frente a ese escenario, el religioso reclamó fortalecer “las tres C de la vida: colegio, capilla y club”, como espacios capaces de ofrecer contención y alternativas a los jóvenes de los sectores más vulnerables.
El obispo vinculó la expansión de las redes narco con un conjunto de carencias que exceden la cuestión de la seguridad. Según planteó, la falta de educación, atención sanitaria, infraestructura básica y oportunidades de desarrollo profundiza la exclusión y facilita el crecimiento de las economías delictivas. En ese sentido, la advertencia apuntó a una problemática que atraviesa distintos barrios del conurbano bonaerense y que combina vulnerabilidad social, dificultades para acceder a derechos y presencia criminal.

García también cuestionó el funcionamiento de la Justicia en esos territorios y advirtió que su intervención muchas veces llega cuando el daño ya está consumado. La Justicia ordinaria en los barrios populares, señaló, “suele llegar tarde, interviniendo únicamente cuando el daño ya está hecho y el delito se ha cometido”. La crítica planteó así la necesidad de fortalecer mecanismos de prevención y de acercamiento institucional antes de que los jóvenes queden incorporados a circuitos criminales.
El ministro de Justicia y Derechos Humanos bonaerense, Juan Martín Mena, coincidió en colocar a la desigualdad en el centro del debate. “Hablar de justicia en la región es hablar fundamentalmente de desigualdad”, sostuvo, y remarcó que “la mayoría de los ciudadanos vulnerables conocen el sistema judicial a través de su peor cara, que es la Justicia Penal”. Durante el encuentro también se destacaron experiencias de acercamiento del Ministerio Público Fiscal a barrios como Puerta de Hierro y el trabajo de los Hogares de Cristo dentro del sistema penitenciario.
La jornada dejó como eje la necesidad de evitar que la presencia estatal en los barrios quede reducida exclusivamente al sistema penal. En esa línea, el rector de la UNLaM, Daniel Martínez, sostuvo: “Cuando hablamos de Justicia, lo primero que tenemos que hablar es de vida, de la gente”. El encuentro reunió a representantes de la Iglesia, el Poder Judicial, el gobierno bonaerense y organizaciones territoriales, y los participantes proyectaron la creación de una Mesa Territorial de Acceso a la Justicia de La Matanza para coordinar respuestas frente a las problemáticas de los sectores más vulnerables.