El salario mínimo perdió 80% de su poder de compra
Para conservar el mismo poder adquisitivo que tenía al momento de su creación hace 62 años, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) en Argentina debería situarse hoy entre los $1.509.000 y los $1.838.000. Sin embargo, la remuneración vigente apenas alcanza los $367.800, lo que evidencia una drástica erosión de los ingresos reales a lo largo de las últimas décadas. Estos datos surgen de un reciente estudio del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL), dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
El informe toma como punto de referencia el salario mínimo establecido el 7 de junio de 1964, durante la presidencia de Arturo Illia, cuando se fijó por primera vez una remuneración mínima obligatoria de 14.000 pesos moneda nacional. Según explicó Ángel Cerra, investigador del CEHEAL, el equipo de la UBA no utilizó los índices generales de inflación para la actualización, sino que optó por una metodología basada en tres referencias concretas de consumo cotidiano: el precio del kilo de asado, el valor del alquiler de una vivienda y el costo del transporte público.
En términos de alimentación, un trabajador que percibía el salario mínimo en 1964 podía adquirir alrededor de 107 kilos de asado, dado que el kilo costaba 130 pesos. Para replicar hoy esa misma capacidad de compra, el ingreso mensual debería ser de aproximadamente $1.605.000. Esta comparación resalta la transformación del salario mínimo, que originalmente fue concebido para atender las necesidades esenciales de un trabajador y su grupo familiar, incluyendo alimentación, salud, educación y esparcimiento, funciones que se han ido diluyendo con el tiempo.
Dejaron de nuevo el salario mínimo por el piso, incluso por debajo del nivel de 2001. El máximo histórico fue en 2011 durante el gobierno de Cristina. Para volver a alcanzarlo ahora, habría que triplicarlo.
— Wado de Pedro 🇦🇷 (@wadodecorrido) June 10, 2026
Quizás hoy, a un año de su injusta condena, esto ayude a entender por… pic.twitter.com/WfEELpeklM
La vivienda es otro rubro donde la brecha se hace evidente: en 1964, el alquiler de un departamento de tres ambientes en la Ciudad de Buenos Aires costaba unos 7.500 pesos, representando el 53% de un salario mínimo. Para mantener esa relación de equilibrio entre ingresos y costo habitacional en la actualidad, el SMVM debería ubicarse en torno a los $1.509.000. El estudio señala que hoy el salario mínimo se utiliza más como un indicador estadístico para diversos cálculos que como una herramienta capaz de cubrir efectivamente una vivienda digna para una familia.
El impacto sobre la movilidad también es significativo, ya que el boleto mínimo de colectivo en la década del 60 costaba 6 pesos, permitiendo realizar unos 2.333 viajes mensuales con un solo salario mínimo. Si se trasladara esa capacidad de transporte a los valores actuales, un trabajador debería percibir un sueldo cercano a los $1.838.000. Esta cifra es casi cinco veces superior al monto que el Gobierno nacional confirmó recientemente para las escalas salariales vigentes hasta agosto de 2026, profundizando la crisis del poder adquisitivo de los sectores más vulnerables.
El relevamiento de la UBA pone de manifiesto que el Salario Mínimo, Vital y Móvil ha perdido su esencia original como garante de una vida digna para el trabajador y su familia. Mientras que la normativa de Illia exigía que el ingreso cubriera desde vacaciones hasta seguro social, la realidad económica actual lo ha reducido a una cifra que no alcanza para cubrir siquiera una fracción de la canasta básica de bienes y servicios. Esta desactualización histórica plantea un desafío urgente para las mesas de negociación entre el Estado, los sindicatos y las cámaras empresarias en un contexto de alta inflación persistente.