Publicado: 09/02/2011 UTC General Por: Redacción NU

El vacío marketing político de Macri

por Julio Balbi
El vacío marketing político de Macri
Redacción NU
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Ciertamente, los anuncios de campaña no dicen mucho acerca de los contenidos, y en algunas circunstancias hasta pueden estar vacíos de ellos. La deformación del lenguaje se nota en el habitual uso de interjecciones, de igual modo que la ausencia de proyectos suelen transformarse en una sumatoria de consignas políticas, cuya orientación resulta inaccesible para el vecino.

Reiteradamente hemos tratado y desarrollado temas que hacen a la vida de nuestra ciudad: transporte público, tránsito, seguridad, servicios domiciliarios, servicios públicos en general. Todos ellos, relacionados directamente con el gobierno nacional y en los cuales la ciudad tiene un nivel de autonomía acotado.

Las promesas electorales, sin embargo, abordan estos problemas cotidianos como si fueran un simple sumario en el que por arte de voluntad las soluciones brotaran rapidamente y fuera de toda lógica.

Sería generoso y responsable que en los debates se comprometiera a la ciudadanía porteña a luchar para conquistar aquellas atribuciones que una ciudad autonoma debe tener.

También escuchar de quienes quieren gobernar esta metrópolis que definieran el rumbo que va a posibilitar sentar las bases de un pensamiento estratégico que excede los tiempos de un mandato y que pincela la ciudad que queremos para los próximos 30 años.

Ninguno de estos problemas encontrará solución sin autonomía real, y ésta resulta un reclamo estéril si no se ejerce con responsabilidad y madurez.

La inmediatez es funcional a la propuesta ligera. Las campañas sucias distraen la atención de un momento en el que el ciudadano debe optar por el que, segun entiende, es el mejor proyecto.

Parece tan carente de seriedad un lenguaje de marketing político en el que un ciudadano se fotografíe con una nena que jamas podrá compartir con él una mesa común, ni una fastuosa fiesta de casamiento, ni el mismo glamour.

Debe exigirse un debate serio y encarar los temas cruciales para la sociedad sin ponerse colorado y sincerar las posibilidades de encararlo y esgrimir como llegar a una solución gratificante.

Un tránsito colapsado, un transporte público en igual estado, no se resuelven de un día para el otro. Tampoco el problema de seguridad, tan vinculado a las políticas sociales de inclusión como el combate contra la impunidad y al consumo de droga que destruye a la juventud.

El concepto de orden, se refiere a la importancia del Estado como el gran articulador y ordenador de los intereses y garantías de las mayorías sociales, no como corrector de conductas como lo conciben los personeros de la desgraciada derecha argentina.

La Ley Cafiero le puso un cepo a nuestra autonomía. Con su derogación -en caso de concretarse- obliga a la formación de un gobierno en el que la calidad institucional se muestre a la altura de las circunstacias. En tanto, es positivo asumir que nuestra ciudad no es una isla dentro del contexto de la Nación y que la suerte que ésta corra no nos será ajena.

Tampoco se puede planificar con seriedad concibiendo la ciudad como una estructura aislada.

El gobierno de la Nación, el de la provincia de Buenos Aires y el de la ciudad tienen responsabilidades concurrentes en la región metropolitana, y a los problemas a los que hacemos referencia solo pueden ser resueltos desde una concepción regional.

Estas elecciones estan lejos de ser solo locales. La complejidad de esta metropoli asi lo demuestra. Quizá por esto sea necesario insistir en que la autonomía no es una solución automática para los grandes problemas de nuestra ciudad. Es indispensable para que el Estado porteño pueda gobernar con plenitud, pero de la capacidad y el talento con que se gestione dependerán las verdaderas soluciones.

Por eso creemos que sigue ausente para los porteños el acceso a un debate de ideas en el que los compromisos que se asuman estén a la altura de la ciudad que soñamos.

Nuestra calidad de vida se juega en cada eleccion democrática. Tambien nuestros derechos.

Tratemos de recuperar la política, la verdadera esencia de ella, para colocarla en manos de hacedores, y no en las de simples administradores.

Terminemos con los anuncios vacíos y llenemoslos de contenidos.

Julio Balbi
ex director del Ente de los Servicios Públicos de la Ciudad.

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