Publicado: 09/11/2012 UTC General Por: Redacción NU

Reclamos contra la inflación, la inseguridad y la re-reelección

Fueron varias las consignas que la gente esgrimió en la calle, pero esas tres aglutinaron la mayor adhesión. Cientos de miles de personas coparon el Obelisco y muchos marcharon a Plaza de Mayo. Así se vivió el día más esperado por los anti-K.
Reclamos contra la inflación, la inseguridad y la re-reelección
Redacción NU
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En una ciudad atravesada por una pertinaz disconformidad política, que incluye el rechazo hasta de quienes intentarán capitalizar el descontento, una gran multitud se concentró en los alrededores del Obelisco sin consignas claras, aunque las más convocantes podrían resumirse primariamente en ?más seguridad, basta de inflación y no a la re-reelección?.

La gran multitud fue posiblemente incrementada por el malhumor que reinó en los últimos días a causa de la basura que taponó las veredas casi toda la semana y por los oportunos cortes de luz que dejaron a miles de personas sin agua, sin televisor, sin aire acondicionado y hasta sin teléfono, en muchos casos.

Casi todos los partidos opositores jugaron en esta ocasión, aunque se escudaron tras las banderas argentinas, que fueron profusamente repartidas durante la concentración, temerosos de resultar ellos también rechazados por un público que se muestra enojado con la política y no discrimina demasiado quién es quién.

Cuando la Plaza de la República todavía aparecía raleada, el inefable piquetero, defensor de los jubilados y antiguo maoísta Raúl Castells, con una infraestructura digna de una película mexicana de los 50, consistente en un desvencijado automóvil con un potente equipo de sonido, se dirigía a la concurrencia con tono lacrimógeno.

?Señora Presidenta ?manifestaba el antiguo compañero de venturas y desventuras de la gran Norma Plá?, ¿cómo puede un jubilado vivir con 1.276 pesos por mes, es decir 41 pesos por día?? Entretanto, el perspicaz dirigente social miraba a la gente con uno de sus ojos y con el otro observaba a los medios, que no perdían detalle de sus palabras.

Noticias Urbanas inquirió por las razones de su presencia y Castells alegó que ?el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados está reclamando el aumento de todas las jubilaciones y pensiones y el pago de todas las deudas previsionales. ?Mire a este hombre ?y mostraba a un viejito que apenas podía mantenerse en pie?, que tiene 86 años, y aquí tiene el recibo. Apenas gana 1.276 pesos por mes, lo que quiere decir 41 pesos por día, ¿a usted le parece justo que eso sea lo que gana una persona que trabajó 30 o 40 años??, espeta a los periodistas, que asienten con cara de comprender.

?Este es Juan, que tiene 86 años, es de Florencio Varela y está haciendo la escuela primaria, y todavía hay funcionarios que salen a decir que esta es una manifestación de la ultraderecha. Estamos acá porque no alcanza la plata, lo que les debe pasar a ustedes mismos también?, vuelve a apelar el antiguo piquetero a la solidaridad periodística.

Más tarde empezaba a llegar la gente y la protesta tomaba otro cariz. La mayor cantidad llegaba desde el norte, caminando por la avenida 9 de Julio desde la avenida Santa Fe.

Las oleadas de manifestantes llegaban sin parar, caminando en grandes grupos en los que no había claros. El componente era mayoritariamente de clase media, hombres y mujeres bien vestidos, que llegaban desde el norte de la ciudad.
Aproximadamente a las 19.30, la policía cortó el tránsito por avenida Corrientes y recién en ese momento la gente empezó a bajar de las veredas hacia la calle.

Había muchas mujeres repartiendo banderas argentinas, algunas las regalaban y otras las vendían. Tampoco faltaron las tradicionales cacerolas. Una amable señora, una de esas damas que no aceptan un no como respuesta, se acercó a este cronista y le ofreció una bandera. Cuando quien esto escribe le contestó que no formaba parte de la protesta, sino que estaba trabajando, la señora puso en sus manos una bandera y se la regaló lo mismo, apelando a un contundente: ?Usted es argentino, ¿no??. Ahora este cronista tiene una bandera más entre sus pertenencias, que por supuesto es bienvenida, pero que no entraba en sus planes poseer.

La multitud, alcanzó su máxima concentración en el Obelisco (cientos de miles de personas), y comenzó a dirigirse hacia la emblemática Plaza de Mayo, mientras muchos entonaban consignas como la tradicional ?Si este no es el pueblo, el pueblo adónde está? o la versión libre de una aún más antigua ?Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura de los K?. Tampoco faltó la tradicional consigna, una de las que mejor identifica a la clase media: ?¡Seguridad! ¡Seguridad!?.

Hubo protestas en diferentes barrios, como Recoleta, Belgrano, Monserrat, Balvanera y Caballito; en el gran Buenos Aires (Olivos y Lomas de Zamora fueron los puntos de mayor concentración del conurbano), y en muchos lugares del país.

Cuando el cronista, que había recorrido la avenida 9 de Julio, casi hasta Santa Fe, regresaba hacia la Plaza de la República, que rodea al Obelisco, escuchó nuevamente la voz de Castells, que, rodeado ahora por una multitud mucho mayor, seguía haciendo su negocio exhibiendo a Juan, el jubilado de Florencio Varela que gana 1.276 pesos. Alentado por la ovación, Castells elevó repentinamente su voz en un clamor casi demagógico: ?Señora Presidenta, se lo volvemos a repetir, no le tenemos miedo?. Sus palabras se apagaron en medio de la ovación del público. Cuando el cronista ya lo perdía entre la multitud, volvió a escuchar la voz del antiguo piquetero recitando los versos del Martín Fierro que aluden a los hermanos, que no deben pelearse, porque sino ?los devoran los de ajuera?. Castells, indudablemente, conoce a su público y sabe adaptarse a las circunstancias para lograr su adhesión.

La multitud se movió mayormente de manera pacífica. Hubo muchas familias empujando cochecitos de bebé y mujeres con sus hijos. Lo mismo, hubo incidentes aislados. Fueron golpeados cronistas de C5N, Canal 7, Duro de domar y América.

Por lo demás, está claro que la clase media está buscando una identidad política que la represente. Repudia los planes sociales y cuestiona las políticas de inclusión que lleva adelante el Gobierno nacional, aunque a la vez reclama seguridad. Esta es una contradicción que se deberá resolver hacia adelante. Indudablemente, más allá del futuro de las actuales alianzas y coaliciones políticas, será apasionante conocer cuál será la manera en la que se resolverán esas controversias, una síntesis jamás alcanzada hasta hoy, pero que marcará un antes y un después en la historia política argentina.

La última conclusión que se puede inferir es que los caceroleros aprendieron del 13S. Esta vez no hubo la cantidad de exabruptos que mostraron las pantallas ese día, ni las barbaridades que se dijeron se repitieron este #8N. Entre ambas fechas, Henrique Capriles les mostró a muchos que hacer política es construir y no destruir. La oposición empieza a aprender esta premisa y esto quizás augure un futuro mejor para los argentinos.

Fotos de abajo: Nicolas Savine (para NU)

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