Publicado: 19/02/2010 UTC General Por: Redacción NU

“Macri es incapaz de ejecutar el sueño de la Ciudad sin cartoneros”

Agudo, cree que la flaqueza K está en su impericia al generar cuadros y rectificarse en lo político. De PRO, Horowicz dice: “Podría haber encarnado la derecha civilizada”.
“Macri es incapaz de ejecutar el sueño de la Ciudad sin cartoneros”
Redacción NU
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Es historiador, ensayista y militante. Y todo eso se conjuga en un personaje predispuesto a la polémica. Pasar por él, no deja intacto a nadie. Es el autor de un libro fundamental para comprender el peronismo: Los cuatro peronismos. Historia de una metamorfosis trágica, que viene dando que hablar desde los tempranos 90. En esta década, Alejandro Horowicz se dedicó a abordar el proceso revolucionario de Mayo de 1810 hasta 1820, en dos tomos intensos y controvertidos de El país que estalló. Antecedentes para una historia argentina (1806-1820). De manera que su habilidad para comprender históricamente la Ciudad y el peronismo lo ubican en el centro de muchas preguntas que nos hacemos en este gris Bicentenario.

?¿Cuál es la relación entre Buenos Aires y el peronismo? Dicho en criollo: ¿son gorilas los porteños?
?De hecho, lo fueron. Hay un conjunto de motivos sumamente complejos para el gorilismo de clase media. En primer lugar, convengamos en que el golpe del 43 hizo absolutamente todo para que la delicada piel de esa capa social se erizara. Desde nombrar a Jordán Bruno Genta como ministro de Educación en alguna provincia importante, hasta que el secretario de Cultura fuera un antisemita célebre. Digo, estamos hablando de la variopinta tropa del nacionalismo argentino, que nunca tuvo una coloratura política sino, más bien, una coloratura social, es decir, era antiobrero, anticomunista, antisemita, xenófobo y homófobo. Éste es un elemento que jugó un papel importantísimo. Ellos se comportaron como se esperaba de ellos que se comportaran, es decir, les explicaban a ellos que eran nazis y ellos actuaban como si efectivamente estuvieran bajo el gobierno del Tercer Reich. El segundo elemento es que Perón, en tanto heredero del golpe del 43, tiene un comportamiento ?si se quiere? de relevamiento de campo enemigo. La universidad había sido el territorio donde básicamente la oposición, en particular la tradición radical que venía vinculada al reformismo universitario, de alguna manera tuvo todo un respaldo contra el golpe del 43 y contra el gobierno del propio Perón y su candidatura. Por lo tanto, en lugar de asumir la tradición popular de la universidad como una tradición propia, la asume como una tradición enemiga y actúa como si lo que hubiera que hacer allí fuera ?manu militari?, poner fin a la cuestión. Con lo cual liquidó la autonomía de las universidades argentinas, liquidó toda la tradición reformista, transformó los rectores en funcionarios del Poder Ejecutivo, prohibió la actividad política al interior. Por lo tanto, logró enajenar por completo a todos aquellos que de una u otra manera estaban dispuestos a considerar al menos durante 10 minutos qué cosa era este fenómeno que ocurría. De modo que la relación con las capas medias es una relación mediada por la lógica de la Iglesia católica, iglesia profundamente antisemita y antiobrera, que tiene la tradición que el nacionalismo católico tiene en la historia argentina hasta 1970, hasta la aparición de los Sacerdotes del Tercer Mundo.

?Estos serían componentes originarios de esta reacción frente al peronismo. Ahora, viniendo al presente, ¿no considera que hay una visión tras el conflicto de la resolución 125 acerca de que la clase media aparece como si no fuese un producto histórico, es decir, como si siempre hubiera estado ahí, como si no hubiese habido también una producción histórica de clase media e, incluso, como si el peronismo no hubiese construido una clase media?
?Ahí hay varios fenómenos que ya no obedecen a la misma lógica que la anterior. El tercer peronismo, el que arranca con el retorno de Perón, ya no se constituye con los mismos dirigentes, militantes ni con la misma apoyatura social. La campaña de Cámpora no la hacen los sindicatos. Cuando uno mira el acto de la Federación de Box, el primer acto donde interviene Cámpora, el único hombre que tiene más de 35 años es Cámpora, el único. Estamos hablando de muchas cosas ahí, de un corte generacional descomunal.

?Y de un corte de clase.
?Y de clase también. Ahí ves por primera vez universitarios; una universidad que se iba a volcar hacia la JUP. Ahí ves el impacto de la Revolución Cubana en el propio peronismo y en toda la izquierda latinoamericana. Y en el peronismo tiene una incidencia decisiva. La idea de un cristianismo socialista es una idea que está estrechamente vinculada con la práctica de una enorme cantidad de cristianos. Vos no te podías imaginar a un cura como Carbone en 1940. En 1940 un jesuita era como el padre Miguel, esto es, un antisemita, un anticomunista ortodoxo, un antiobrero, un antiperonista: alguien del riñón de la vieja escuela. Y los judíos eran la encarnación satánica del mal. Yo he visto alguna vez una señora muy paqueta que me miraba como si yo estuviera oliendo azufre, era una encarnación de Satán en la Tierra.

?Usted habla de cuatro peronismos. Tomando su libro, el primer peronismo es el del que hablábamos al principio, el del 45-55, el segundo es el de la resistencia, el tercero es el de la vuelta de Perón, y el cuarto iba de Isabel a Luder, más o menos. Dentro de este esquema, más allá de dónde hubiera colocado a la década menemista, ¿dónde ubica a Néstor Kirchner?
?Yo siempre hago el mismo chiste: Kirchner tiene la música del tercer peronismo y la letra del cuarto. Mirá, la música del tercer peronismo es un gesto casi al borde de la ruptura de la institucionalidad, un gesto que menta a la tradición revolucionaria, que recuerda a la JP, a la JTP y a la existencia misma de Montoneros. Pero a ninguna política real que sostenga esa dirección. Y ese mismo gesto es el que tanto enfurece a las capas medias, porque es el anticipo de la derrota. Les recuerda, a los que tienen una cierta edad, que después de eso viene la paliza. Porque si hacés el gesto y después, cuando los muchachos del bloque campero salen a la ruta, no les das una paliza... Si en el momento en que vos tenés que poner la letra que acompaña el gesto siempre le quitás el cuerpo a la letra, lo que queda es un gesto vacío que menta exactamente lo que la clase media odia: un grupo muy grande que nunca es capaz de vencer en el menor terreno, sino simplemente poner la cara para que le rompan el alma. Y todos lo que ponen la cara con ellos, cobran. En consecuencia, es un gesto de autodefensa, en última instancia, más acá o más allá de que lo ignoren o lo sepan, saben de una forma sintética y sincrética que ese gesto no expresa ninguna voluntad genuina de avanzar en la dirección que el gesto señala. Ése es el motivo. Los odian porque saben que no van a ganar ni a las bolitas. Es muy simple: un tipo que pone todo y después a la hora de hablar le pegan un bife y sale corriendo, ¡chau!

?Ahora, uno podría decir que el gobierno tiene dos opciones: o sincerarse por izquierda o sincerarse por derecha. También el gobierno podría decir: ?Bueno, vamos a tratar de parecernos a lo que somos, a un gobierno moderado, reformista?.
?Por supuesto, de ahí vienen las características personales. El gesto no está puesto como parte del programa político, sino como parte de una cortedad personal. Ahora vamos a suponer que Kirchner no fuera Kirchner, que fuera Kant, y vamos a suponer que Cristina fuera Rosa Luxemburgo, ¿sí? No estamos hablando de gente de poca monta, estamos hablando de una revolucionaria de muy alto nivel teórico y de uno de los grandes filósofos de la historia del pensamiento occidental, aunque fueran ellos dos: cuatro personas no pueden manejar un complejo país para el que se necesita miles de cuadros que ellos ni permiten que afloren. A un ministro que tenía una cartera para exhibir, como Ginés González García, lo transforman en embajador. ¡Lo pusieron para encabezar la lista de la Legislatura porteña! Más ninguneo que ése no se conoce. Y Sergio Massa es la prueba de un gobierno de cabotaje. En medio de la crisis global de más alta complejidad, la incapacidad de retener cuadros y de rectificarse políticamente... porque la mitad de las cosas que le pasan al Gobierno le pasan por su propia incapacidad, porque si algo ha demostrado la oposición es su imposibilidad de proponer y hacer nada. Lo único que han logrado es frenar algunas cosas, pero no han logrado hacer ninguna. El último episodio del presidente del Banco Central demuestra esto último. Pero volviendo a la escena del gobierno, en medio de la crisis capitalista más seria que ha existido en la historia, éste hace evidente que no tiene la menor idea de qué hacer y ni siquiera de a quién consultar. Porque si uno dice: ?Bueno, los gobiernos peronistas muchas veces no han tenido acceso a la masa crítica del pensamiento argentino?, en este caso no es cierto. Basta mirar la lista de integrantes de Carta Abierta para darse cuenta de que disponen de un fragmento de actividad intelectual nada desdeñable. Basta mirar los nombres de los integrantes del Plan Fénix en la Facultad de Ciencias Económicas, empezando por Aldo Ferrer, para ver a qué nivel de profesionales tienen acceso. Cuando ellos elijen a un ministro de Economía como el que eligen, no es porque no tienen otro sino porque creen que ése es el que corresponde. Cuando elijen a Martín Redrado, que es un menemista convicto y confeso, está claro que no tienen ninguna clase de dificultad de ninguna naturaleza. Entonces queda claro de qué letra estamos hablando a la hora de la verdad.

?¿Usted cree que Macri tiene algo de peronista y que puede liderar un futuro peronismo de derecha?
?El PRO podría haber sido (y yo pensé que iba a tratar de ser) lo que se llama ?la derecha civilizada?, esto es, la derecha que admite que la forma es el contenido, que una determinada forma represiva no es admisible por la forma, que la represión es perfecta dentro de la ley, y que dentro de la ley todo y fuera de la ley nada. Ése es un argumento muy sencillo para ejercer una política de derecha sin ninguna clase de dificultades. Pero aquí viene el problema, ya no de PRO sino de la clase dominante de la sociedad argentina, que hace ya una larga cantidad de tiempo es una clase dominante pero no es una clase dirigente. Si mirás la sociedad argentina vas a ver que, más o menos por niveles de ingresos, aproximadamente un 30 por ciento lo integran las capas medias y, sin embargo, aquellos que tienen muchísimo más dinero e ingresos mucho más importantes que de las capas medias, se consideran a sí mismos como de clase media. Yo escuché al presidente de la Ford decir en un programa de radio y televisión que era de clase media. Si uno le hubiera preguntado a José Alfredo Martínez de Hoz de qué clase social era, jamás hubiera dicho que era de clase media. ¿Por qué? Porque no lo era. Ahora, que el presidente de la Ford diga eso tiene que ver con que la clase media de nuevo no es responsable de nada. El horizonte de la clase media es vivir bien, que no la jodan, que los servicios sean de buena calidad, baratos y eficientes, en una sociedad donde la dirección queda en manos de nada y simplemente se propone administrar el día a día y evitar que haya alguna clase de bochinche en particular. En una sociedad que tiene esa clase de descompromiso estructural con el orden público, éste solamente puede ser un orden represivo, porque es una sociedad al mismo tiempo que no logra funcionar adecuadamente para las cosas más pequeñas. Produce alimentos para más de 350 millones de personas y no es capaz de alimentar razonablemente a 35 millones. En una sociedad que está organizada de semejante modo, la batalla cultural fue de un resultado abrumador. En ella, el menemismo no son los votantes de Carlos Saúl Menem sino un conjunto de valores compartidos que la sociedad todavía enarbola y ejecuta. Y, al mismo tiempo, esos valores no están en consonancia con un cierto principio de realidad, porque, digamos, en la Argentina, en accidentes de tránsito, en un año mueren la misma cantidad de personas que asesinados en 10 años, y sin embargo los accidentes de tránsito no forman parte de la agenda pública. Si vos incluís en los accidentes de tránsito no solamente a los muertos, sino también la relación de que por cada uno de los muertos hay 15 que no mueren pero quedan tartamudos por el susto, pierden un dedo o le machucan una pierna, bueno, eso no forma parte del problema porque eso no se puede poner afuera, eso es responsabilidad propia.

?¿No habría, entonces, una derecha con una auténtica preocupación moral no por modificar conductas sociales, sino por ubicar rápidamente a quién hay que destruir para que la sociedad funcione mejor?
?Así es. Es una derecha que no está dispuesta a hacerse cargo de nada, igual que la sociedad argentina, tiene el sueño de la ciudad country, el sueño de una ciudad sin cartoneros, con las calles limpias, sin baches, con las plazas en buen estado. Bien, ese sueño, que es chiquitísimo, y que la Ciudad de Buenos Aires tiene medios sobrados para hacerlo cinco veces, Macri es incapaz de ejecutarlo. Alguien que no puede hacer una cosa así de chiquita es incapaz de traccionar nada de verdad, porque Macri tiene mejor imagen donde nunca actuó que en la Ciudad de Buenos Aires.

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