Publicado: 18/01/2009 UTC General Por: Redacción NU

Si otros lo hacen, tal vez yo lo haga

Medio ambiente y participación, entre estos dos conceptos de uso vulgar (y políticamente correctos) existe una intimidad que debe ser vista desde la función de gobierno. Acá presentamos los resultados de dos estudios en materia ambiental que desnudan cuáles son las expectativas ciudadanas al respecto y que deberían ser tenidas en cuenta desde la gestión.
Si otros lo hacen, tal vez yo lo haga
Redacción NU
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Hace unos meses publicamos en Noticias Urbanas una nota en la que dábamos cuenta de la relación entre el Ministerio de Medio Ambiente y Espacio Público con la empresa Datamap, contratada para la realización del relevamiento de cartoneros que trabajan en la Ciudad de Buenos Aires. Dicha situación tercerizaba una tarea para cual existían recursos técnicos y humanos en la Dirección de Reciclado Urbano a un costo de 260 mil pesos. Cabe añadir que al mes de enero estas situaciones se convierten en irregulares cuando a pesar de los meses transcurridos aún la empresa no entregó las credenciales que se comprometió a hacer para los cartoneros inscriptos.

A esta situación difícil de los cartoneros se agrega la caída de los precios por efecto del descenso de la demanda de materiales reciclables, producto de las repercusiones de la crisis económica internacional en nuestro país, pero también pone de manifiesto el incumplimiento de los artículos 40 y 42 de la ley 1854 de Basura Cero, que indican que el Gobierno de la Ciudad debe promover el consumo de los productos que contengan materiales reciclables debidamente certificados. Eso aumentaría la demanda y por ende, tenderían a aumentar los precios. Queda así puesto de manifiesto en este continuo incumplimiento de la ley Basura Cero, que no sólo es el Gobierno nacional el que puede tomar medidas ante la crisis para morigerar sus efectos en la población. Una población que sigue demostrando su disposición a crecer en ciudadanía, a ampliar su extensión.

Se conocieron en estos días los resultados de dos trabajos de investigación en relación al reciclado urbano que arrojan datos y echan luz sobre la agenda y las deudas que aún persiste en la materia.

Uno de Mori y Asociados para Greenpeace, basado en 400 casos relevados, y otro de la Universidad de Palermo, a cargo de E. M. López Sardi de la Facultad de Ingeniería, con el objetivo de proponer una alternativa al sistema actual de los residuos sólidos urbanos sobre un universo de 972 vecinos mayores de 18 años de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires., siendo el 67% de ellos de la CABA. El trabajo de Mori y Asociados enuncia que del relevamiento surge que la higiene urbana es la segunda preocupación de los vecinos de la Ciudad y tiene dos conclusiones fundamentales: el 85% de la población porteñad está dispuesta a separar los residuos, mientras que el 83% dice que nunca recibió información sobre el uso de los contenedores.

El trabajo de la Universidad de Palermo, a su vez, relevó los siguientes datos: el 67% de los vecinos son críticos de la higiene urbana pero el 50 % está muy conforme con los contenedores. Mientras que sólo separa la basura el 16%, el 87% del resto que no lo hace se mostró dispuesto a hacerlo. El 50% de los entrevistados ve como positivo el reciclado como tratamiento de los residuos.

Paradójicamente, el 65% no sabe dónde están los rellenos sanitarios y el 77,6% dijo desconocer los criterios para llevar a cabo la tarea de separación en origen, lo que demuestra el grado de información de la población sobre estos temas sensibles.

Entre las conclusiones de este último trabajo comentado sobresalen dos muy interesantes: si el sujeto cuenta con información de cómo separar triplica la probabilidad de incorporar el hábito, lo cual resalta la necesidad de que desde los ámbitos oficiales se realicen campañas de divulgación e información, aunque poco se puede esperar ya que lamentablemente, durante el año pasado, la Dirección de Medio Ambiente que trabajaba con los alumnos de los colegios de la Ciudad no hizo ninguna capacitación. También se desprende del estudio que la mayoría de la población realizaría la separación en origen si viera mayor grado de compromiso y organización desde los ámbitos oficiales. Es claro el mensaje sordo de estos datos: eso que los políticos llaman "la gente", es receptivo de las políticas públicas y de los impulsos, sobre todo, en el campo específico ambiental, donde la misma movilización social ha constituido una agenda al respecto. El macrismo nace invocando el deseo práctico de la gente de que sean resueltos sus problemas. Pero las cuestiones ambientales no pueden ser reducidas a los aspectos estéticos de la Ciudad. Tener una política ambiental significa tener una política de participación, que debe nacer a partir de una acción educativa.

Para que no se los tilde de tendenciosos, se debe remarcar que estos trabajos pertenecen a una universidad privada y a una consultora independiente. En ellos se ratifica que en la población existen los mismos conceptos que el Gobierno de la Ciudad pateó para adelante diciendo que no hay que separar ni usar esos contenedores porque los vecinos no quieren, porque son menos inteligentes que en los países desarrollados.




(PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 171, DEL 15/01/09).

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