Amis, por Herralde
A partir de ahí (El libro de Raquel), Martin Amis ha publicado una obra variada y extensa, en la que destacan, las novelas Dinero, Campos de Londres y Tren nocturno, así como los textos autobiográficos Experiencia y Koba el Temible, en los que asistimos a una suerte de reconciliación con el padre.
También figuran entre mis favoritos sus ensayos literarios, recogidos en Visitando a Mr. Nabokov y en la espléndida antología La guerra contra el cliché, cuyo título podría servir como un rótulo de la obra entera de Martin Amis, siempre en guerra, diríamos inevitable, contra todos los clichés, tomando todos los riesgos posibles.
Como un “matador”, diríamos, si adoptáramos un cliché algo facilón; un matador con alguna cornada ocasional, pero que casi siempre sale de la plaza con las dos orejas y el rabo.
Ahora, con Perro callejero, su última novela, Martin Amis ha llegado posiblemente al límite (aunque siempre puede traspasarlo) de su insolencia, su sarcasmo más afilado, su mirada feroz sobre las miserias contemporáneas, acompañada por las risotadas más estentóreas.
Quizá por ello, la respuesta de los críticos ha sido variopinta: en algunos casos han mostrado reservas ante las “enormidades” y heterodoxias de la novela, mientras que muchas otras se han rendido incondicionalmente ante el maximalismo de la propuesta. Pero en todos los casos se ha subrayado el enorme talento de Martin Amis, una voz única (o un vozarrón) que es indispensable escuchar.