Gestión Milei: menos empresas y más despidos
El entramado empresarial argentino ha sufrido una severa contracción durante los primeros 28 meses de la gestión de Javier Milei, registrando la baja de 26.448 empresas entre noviembre de 2023 y marzo de 2026. Los datos adquieren mayor gravedad al observar la dinámica reciente, ya que marzo se consolidó como el decimoctavo mes consecutivo de caída en la cantidad de empleadores formales. Este proceso destructivo aceleró su marcha en el último tramo registrado con el cese de operaciones de 2.011 compañías en un solo mes.
Este escenario crítico se desprende de un informe de coyuntura elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), estructurado sobre la base de los registros oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). De acuerdo con los especialistas, la combinación de una persistente recesión productiva, el desplome del consumo masivo en el mercado interno y la drástica reducción de las partidas presupuestarias del gasto público han configurado un escenario de alta fragilidad que asfixia la sustentabilidad de los sectores productivos.
Al desagregar el impacto por sectores económicos, el estudio revela que la pérdida de empresas afectó de manera transversal, ensañándose especialmente con las actividades ligadas a la logística y al intercambio comercial. El rubro de transporte y almacenamiento encabezó el retroceso con la desaparición de 6.193 empleadores, seguido muy de cerca por el comercio con 5.794 firmas menos, y por el sector de los servicios inmobiliarios, que acusó la baja de 3.555 unidades productivas en el periodo analizado.

Un aspecto central del informe surge al analizar la relación entre el tamaño de las compañías y la destrucción del empleo formal, el cual anotó una pérdida neta de 339.841 puestos registrados totales. Si bien las pequeñas y medianas empresas (pymes) representaron el mayor porcentaje en cantidad de persianas bajas, la expulsión de trabajadores se concentró fuertemente en las corporaciones de gran envergadura. Las firmas de más de 500 empleados aglutinaron el 67,11% del total de las bajas laborales, eliminando 228.084 puestos de trabajo.
Por el lado de las ramas de actividad más golpeadas en materia de personal, la construcción lideró la caída con un derrumbe de 75.238 puestos, una consecuencia directa vinculada a la paralización de la obra pública nacional. Le siguieron en orden de magnitud la administración pública con una pérdida de 56.169 puestos, la industria manufacturera con 55.575 y los servicios profesionales con 28.301 bajas; asimismo, el empleo registrado en casas particulares se contrajo en 30.646 puestos, evidenciando el impacto directo de la crisis en los ingresos de los hogares.
Finalmente, la distribución territorial del fenómeno demuestra que la crisis reviste un carácter federal y estructural, afectando a 23 de las 24 jurisdicciones del país. La única excepción a esta tendencia generalizada de cierres de empresas fue la provincia de Neuquén, traccionada por el dinamismo y las millonarias inversiones asociadas al yacimiento petrolífero y gasífero de Vaca Muerta. De esta manera, a casi dos años y medio del inicio del actual modelo económico, el achicamiento del parque empresarial consolida un panorama de profunda incertidumbre para la reactivación laboral del país.