Inglaterra impulsa cable submarino entre Malvinas y Uruguay
El Reino Unido comenzó a avanzar con los trabajos preliminares para instalar un cable submarino de telecomunicaciones de unos 2.000 kilómetros entre las Islas Malvinas y Uruguay, una obra considerada estratégica para mejorar la conectividad del archipiélago bajo administración británica. La iniciativa no fue anunciada públicamente por Londres ni por las autoridades de las islas, pero los movimientos de un buque especializado permitieron reconstruir parte del proyecto.
La embarcación involucrada es el Fugro Supporter, perteneciente a la empresa neerlandesa Fugro, especializada en estudios del suelo y del lecho marino. El barco realizó tareas de relevamiento en las inmediaciones de Mare Harbour, en la isla Soledad, durante mayo y agosto, antes de trasladarse nuevamente hacia aguas uruguayas. Los movimientos fueron registrados a partir de información portuaria y de distintas fuentes vinculadas al proyecto.
Uno de los puntos que genera mayor atención es que los estudios se realizaron cerca de Mare Harbour, una instalación construida después de la guerra de 1982 y utilizada para operaciones logísticas y militares británicas. De acuerdo con la investigación, el objetivo de los relevamientos está relacionado con la futura instalación del cable de telecomunicaciones, cuyo costo estimado rondaría los US$120 millones.
El recorrido del Fugro Supporter también llamó la atención por sus escalas en Montevideo. Según la información reconstruida por elDiarioAR, la nave recaló varias veces en el puerto uruguayo entre 2025 y 2026 y, luego de sus tareas en las Malvinas, regresó a aguas de Uruguay. La compañía neerlandesa, además, tiene vínculos comerciales con proyectos desarrollados en Argentina, entre ellos trabajos relacionados con YPF, aunque eso no implica necesariamente una conexión entre esas actividades y el proyecto del cable.
La iniciativa británica suma así un nuevo capítulo a la disputa por las Malvinas, en momentos en que el Gobierno de Javier Milei volvió a colocar la cuestión de la soberanía entre sus prioridades de política exterior. Más allá de su finalidad tecnológica y de conectividad, la instalación de una infraestructura de esta magnitud refuerza la presencia británica en el archipiélago y abre interrogantes sobre el alcance estratégico de la obra, especialmente por su conexión directa con Uruguay.