Interna feroz en la Embajada argentina en España: acusaciones y críticas
En la Embajada argentina en Madrid estalló una interna pública luego de que el embajador Alejandro Bunge Saravia le quitara el despacho al agregado de Inversiones Alejandro Nimo; el episodio, ocurrido en la sede de la calle Fernando El Santo 15, escaló cuando Nimo lo denunció en redes y vinculó la medida a diferencias políticas y a su activismo proinversor.
La disputa se hizo visible cuando Nimo informó en su cuenta de X que le habían retirado su oficina, aclarando que no fue desplazado del cargo pero sí privado del despacho desde el que atendía a empresarios interesados en invertir en Argentina. El hecho ocurrió en las oficinas que la Argentina alquila en el barrio de Salamanca, donde funcionan la representación diplomática, consular y comercial ante España.
En su mensaje público, Nimo vinculó la medida con diferencias políticas: dijo que su despacho se había convertido en “un símbolo” de apoyo a las ideas del presidente Javier Milei en España y que allí había elementos de la llamada “batalla cultural”, incluido un cuadro con la imagen del Presidente. También cuestionó lo que definió como la “casta diplomática” y criticó al embajador por su falta de compromiso con la austeridad que promueve el gobierno.
Jueves Santo también hay Batalla Cultural, España quiere un @JMilei! pic.twitter.com/05YvIZjvVg
— Alejandro Nimo (@alejandronimoAr) April 2, 2026
Fuentes consultadas por este medio reconstruyen que la decisión del embajador no fue aislada sino el desenlace de tensiones acumuladas: Nimo desarrolló una agenda propia con empresarios y prometió canalizar inversiones por más de €2.500 millones, en sectores como alimentación y ferrocarriles, lo que generó superposición de interlocutores y fricciones con la agenda institucional de la embajada. Esa autonomía operativa y su exposición pública —incluida una entrevista a un influencer con críticas al gobierno español— habrían acelerado la reconfiguración de espacios.
El perfil del embajador Alejandro Bunge Saravia, con larga trayectoria en banca de inversión y gestión internacional, explica la lógica detrás de la medida: su mandato en Madrid está centrado en la atracción de inversiones, la expansión del comercio bilateral y la coordinación institucional con el sector privado, por lo que la centralización de la interlocución con inversores aparece como prioridad para su gestión. La decisión, según allegados, buscó ordenar la representación y evitar duplicidades.
Aunque formalmente no hubo cambios en la estructura ni en la situación laboral de los involucrados, Nimo alquiló una oficina en Chamberí y anunció que continuará su actividad desde allí, lo que plantea interrogantes sobre la articulación institucional de sus funciones y la canalización de gestiones con empresas. La Cancillería sigue el caso de cerca; el desenlace dependererá de si se reencauza la relación dentro de parámetros institucionales o si una decisión política redefine roles en una de las sedes diplomáticas más estratégicas para la estrategia económica argentina.