Publicado: 09/04/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Interna feroz en la Embajada argentina en España: acusaciones y críticas

El agregado de inversiones Alejandro Nimo denunció que Wenceslao Bunge Saravia le sacó su despacho.
Interna feroz en la Embajada argentina en España: acusaciones y críticas
Redacción NU
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En la Embajada argentina en Madrid estalló una interna pública luego de que el embajador Alejandro Bunge Saravia le quitara el despacho al agregado de Inversiones Alejandro Nimo; el episodio, ocurrido en la sede de la calle Fernando El Santo 15, escaló cuando Nimo lo denunció en redes y vinculó la medida a diferencias políticas y a su activismo proinversor.

La disputa se hizo visible cuando Nimo informó en su cuenta de X que le habían retirado su oficina, aclarando que no fue desplazado del cargo pero sí privado del despacho desde el que atendía a empresarios interesados en invertir en Argentina. El hecho ocurrió en las oficinas que la Argentina alquila en el barrio de Salamanca, donde funcionan la representación diplomática, consular y comercial ante España.

En su mensaje público, Nimo vinculó la medida con diferencias políticas: dijo que su despacho se había convertido en “un símbolo” de apoyo a las ideas del presidente Javier Milei en España y que allí había elementos de la llamada “batalla cultural”, incluido un cuadro con la imagen del Presidente. También cuestionó lo que definió como la “casta diplomática” y criticó al embajador por su falta de compromiso con la austeridad que promueve el gobierno.

Fuentes consultadas por este medio reconstruyen que la decisión del embajador no fue aislada sino el desenlace de tensiones acumuladas: Nimo desarrolló una agenda propia con empresarios y prometió canalizar inversiones por más de €2.500 millones, en sectores como alimentación y ferrocarriles, lo que generó superposición de interlocutores y fricciones con la agenda institucional de la embajada. Esa autonomía operativa y su exposición pública —incluida una entrevista a un influencer con críticas al gobierno español— habrían acelerado la reconfiguración de espacios.

El perfil del embajador Alejandro Bunge Saravia, con larga trayectoria en banca de inversión y gestión internacional, explica la lógica detrás de la medida: su mandato en Madrid está centrado en la atracción de inversiones, la expansión del comercio bilateral y la coordinación institucional con el sector privado, por lo que la centralización de la interlocución con inversores aparece como prioridad para su gestión. La decisión, según allegados, buscó ordenar la representación y evitar duplicidades.

Aunque formalmente no hubo cambios en la estructura ni en la situación laboral de los involucrados, Nimo alquiló una oficina en Chamberí y anunció que continuará su actividad desde allí, lo que plantea interrogantes sobre la articulación institucional de sus funciones y la canalización de gestiones con empresas. La Cancillería sigue el caso de cerca; el desenlace dependererá de si se reencauza la relación dentro de parámetros institucionales o si una decisión política redefine roles en una de las sedes diplomáticas más estratégicas para la estrategia económica argentina.

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