La CGT salió a la calle contra el “industricidio” de Milei
La Confederación General del Trabajo (CGT) se movilizó frente a la sede de la ex Secretaría de Industria, en la Ciudad de Buenos Aires, para denunciar las consecuencias del programa económico del gobierno de Javier Milei sobre la producción nacional, el empleo y los ingresos de los trabajadores. Bajo la consigna “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”, la central obrera cuestionó el rumbo económico de la administración libertaria y advirtió sobre el avance de lo que definió como un “industricidio”. La protesta culminó con un acto encabezado por los cosecretarios generales Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, quienes reclamaron cambios en la política económica y convocaron a profundizar las medidas de fuerza.
Durante la movilización, la conducción sindical difundió un documento en el que cuestionó el impacto del ajuste sobre las pequeñas y medianas empresas, la caída del consumo interno y el deterioro de las condiciones laborales. “Estamos ante un gobierno que lleva adelante un modelo político, económico y social monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), en función de intereses que no son los nuestros”, sostuvo la CGT. En el texto, la central también alertó sobre el aumento de la desocupación, la pérdida de poder adquisitivo, la falta de financiamiento y los elevados costos de los servicios públicos, factores que, según su diagnóstico, profundizan las dificultades del entramado productivo.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido al ministro de Economía, Luis Caputo, y a su interpretación de que la economía funciona a dos velocidades. Jorge Sola rechazó esa explicación y sostuvo: “Es mentira lo que dice Caputo, hay dos economías diferentes: una economía para los más ricos y otra para el pueblo empobrecido”. El dirigente sindical consideró que las decisiones del Gobierno están debilitando la industria y responsabilizó a distintos funcionarios nacionales por las consecuencias sobre la producción y el empleo. En esa línea, la central reclamó una política que contemple las necesidades del mercado interno y de las empresas que generan puestos de trabajo en el país.

La situación de los trabajadores también estuvo presente en los testimonios recogidos durante la jornada. Claudia Ruiz, empleada de comercio de Lomas de Zamora con más de tres décadas de trayectoria, comparó el escenario actual con la crisis de 2001 y advirtió sobre la retracción de las compras. “En ese momento yo estaba embarazada, empleada de Carrefour. Y recuerdo que los locales estaban llenos de gente, hoy no tenemos gente, el consumo de alimentos cayó muchísimo. En ese sentido, estamos peor que en el 2001”, relató. También describió las dificultades de los jubilados para afrontar gastos cotidianos y señaló que algunas trabajadoras colaboran para que puedan llevar los productos que necesitan. Por su parte, un empleado de SanCor con 30 años de antigüedad describió la situación de la empresa y denunció atrasos salariales: “La empresa está en decadencia y no nos pagan como marca el convenio desde hace años, nos van entregando de a cuotas cada 15 días”.
En el acto, Cristian Jerónimo reclamó al secretario de Coordinación de Producción, Pablo Agustín Lavigne, que convoque a una mesa de trabajo con empresarios y representantes sindicales. “Nosotros queremos un Estado presente y transparente. No creemos en un Estado subsidiario, pero tampoco creemos en uno que se desentienda de los problemas estructurales que tiene la gente”, afirmó. El dirigente del gremio del vidrio advirtió, además, que la protesta sindical continuará si el Gobierno no modifica su orientación económica. La CGT aclaró que no propone cerrar la economía, sino avanzar hacia una apertura comercial que contemple las capacidades productivas nacionales. “Ningún país se desarrolla sin industria”, remarcaron los representantes de la central obrera.
El cierre estuvo a cargo de Octavio Argüello, quien endureció las críticas contra la administración libertaria y advirtió sobre la continuidad del plan de lucha. La movilización contó también con la presencia del expresidente Eduardo Duhalde, quien manifestó su preocupación por la situación industrial y de las pymes y planteó la necesidad de convocar a una mesa de diálogo con trabajadores, empresarios, la Iglesia y las fuerzas políticas. En paralelo, la CGT confirmó su acompañamiento a la Marcha Federal Universitaria prevista para el 15 de octubre, en reclamo por el financiamiento del sistema educativo y contra el DNU 70/2023. La central sindical sostuvo que el deterioro de la actividad productiva, los ingresos y el empleo exige respuestas del Gobierno y anticipó que mantendrá sus reclamos en las próximas semanas.