Publicado: 24/03/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

La verdad única: golpe de estado, genocidio y nunca más a 50 años del 24 de marzo de 1976

Cientos de miles de participantes en todo el país reivindicaron la memoria colectiva, especial NU por Antonio Lizzano y Eduardo Zanini
La verdad única: golpe de estado, genocidio y nunca más a 50 años del 24 de marzo de 1976
Redacción NU
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24m

Distintas ciudades del país registraron concentraciones y actos por el Día de la Memoria, Verdad y Justicia. El epicentro de la convocatoria volvió a ubicarse, como cada año, en la plaza histórica situada frente a la Casa Rosada.

Las organizaciones convocantes —entre ellas agrupaciones de derechos humanos, espacios, políticos,culturales, universitarios y sindicatos— promovieron la participación desde la mañana, con diversos puntos de encuentro en las inmediaciones de Plaza de Mayo. Los datos oficiales aseguraron que hubo 150 mil personas. Parece que a la ministra Monteoliva se le rompió la calculadora o se le gastaron las pilas, porque el más pesimista e los organizadores aseguro que "por los menos hubo 400 mil" manifestantes.

Las consignas se repitieron en distintos sectores de la movilización: “Nunca más”, “¿Dónde están los 30 mil ?” y el reclamo por la apertura de archivos volvieron a marcar el tono de una jornada atravesada por la memoria y la exigencia de respuestas pendientes del Estado. "Adonde vayan los iremos a buscar", cantaron jóvenes en los transportes públicos antes de llegar. Fue notable la presencia de gente que fue "por su cuenta". Matrimonios con bebés con caras de asombro como preguntandose: ¿que pasa acá? Abuelos con rostros de viejas luchas y adolescentes con el entusiasmo de militantes para decir que empezaron a ganar la batalla cultural. Habrá que sostenerla para rechazar esa "verdad completa" de la que habla el gobierno. Heyyyy, heyyyy, Milei la verdad completa está acá, fue un golpe de estado y un genocidio, parecía interpelarse la multitud.

Las organizaciones sociales, como La poderosa, acamparon para hacer la vigilia la noche anterior. Puestos de libros, afiches y pañuelos formaron parte de ese contexto, al igual que el irrestible humo del choripán y la bondiola. Desde el escenario principal, de espaldas a la casa de gobierno, la música tronaba desde temprano. "Todo esta guardado en la memoria", coreaba emocionado el tema de León Gieco el grupo estaba cerca de la Pirámide de Mayo, el símbolo de las rondas de las madres.

Los actores dijeron presente. Pablo Echarri dijo que la marcha es una"extraordinaria herramienta de lucha y de resistencia". En ese grupo se juntaron Nancy Duplá, Lali Espósito, Jorge Paccini, Jorgelina Aruzzi, Gloria Carra y Julieta Díaz, entre varios.

Los sindicartos presente. Estatales, de comercio. metalúrgicos, docentes. El secretario general del personal cicvil de la nación (Upcn), Andrés Rodríguez destacó el "atropello y la crueldad" con que se desempeño el gobierno de facto.

Los partidos políticos miraban de reojo las coumnas ajenas. El peronismo de Axel Kicillof movilizó la mayor cantidad de personas y "La Cámpora", con buena presencia también, pasó a saludar a Cristina por San José 1111. Un grupo escuálido con una bandera de la UCR se reunió en 9 de Julio y Avenida de Mayo. Unos metros hacia el sur, el dirigente, de origen radical, Leopoldo Moreau rescató la figura de Raúl Alfonsín con el juicio que promovió a los comandantes de la dictadura.

En la diagonal norte formaron los integrantes del Polo Obrero. Néstor Pitrola, "el diputado que viaja en subte", dijo su vocero, reclamó "juicio político" para el presidente de la nación, y al igual que otros, "la apertura inmediata de los archivos clasificados" con información clave de los episodios entre el 76 y el 83.

En tanto, los universitarios gritaron contra el desfinanciamiento, a pesar que el Congreso de la nación convirtió en ley el presupuesto destinado a la educación superior. Una joven delegada anticipó que seguirán con los paros "hasta que estos hijos de .... nos den una respuesta satisfactoria".

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, sostuvo que el 24 de marzo constituye una fecha que funciona como “el recuerdo de algo que no tiene que volver a pasar”.

Minutos antes de las 16:30 comenzó oficialmente el acto para conmemorar la jornada de lucha y reflexión. Desde el escenario principal, los oradores denunciaron la existencia de una maquinaria del horror diseñada específicamente para el robo de bebés. El documento enfatizó que la dictadura mantuvo a las madres embarazadas con vida en condiciones infrahumanas solo hasta el momento del parto, para luego arrebatarles a sus hijos y asesinar a las mujeres, borrando todo rastro burocrático de su linaje. Según los testimonios, los bebés fueron tratados como "botines de guerra", inscriptos con identidades falsas para intentar que la desaparición de sus padres se extendiera también al plano biográfico de sus descendientes.

En un pasaje de fuerte impacto, una de las oradoras destacó la magnitud de la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo, quienes lograron imponerse ante obstáculos que parecían insuperables. "Pudieron contra la dictadura, contra las trabas jurídicas, contra los medios cómplices y contra una sociedad que miraba para otro lado", sentenció desde el escenario. El texto resaltó que estas mujeres, en su mayoría amas de casa sin formación previa, se convirtieron en referentes mundiales de lucha al enfrentar la incertidumbre científica y la fuga de los apropiadores para reconstruir, hasta el momento, 140 historias de identidad recuperada.

El acto reivindicó estas restituciones como la "mayor victoria de la democracia" y un compromiso que la sociedad argentina debe sostener para encontrar a quienes todavía faltan. Tras reafirmar la cifra de los 30.000 detenidos-desaparecidos y exigir que "digan dónde están", el cierre incorporó una fuerte proclama política. El último de los oradores concluyó la lectura del documento oficial con un pedido directo que marcó el pulso del cierre de la jornada: "¡Cristina (Kirchner) libre!", vinculando así la histórica lucha por los derechos humanos con la actualidad política del país.

Un martes distinto. Una crónica, seguramente incompleta, a cincuenta años del comienzo de la pesadilla.

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