Lombardi: "La Ciudad quiere ser el hub de IA de América Latina"
El ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad, Hernán Lombardi, brindó una visión que entrelaza la tecnología, el desarrollo económico y el intrincado futuro político de la Ciudad de Buenos Aires. Con una trayectoria que abarca desde la gestión cultural hasta la nacional, Lombardi se posiciona como una voz experimentada en el Pro, un partido que, según sus palabras, busca redefinir su identidad en un escenario de profundas transformaciones.
Para Lombardi, Buenos Aires tiene todo para ser el hub tecnológico de la región porque cuenta con "recursos humanos, universidades y capital humano", además de una red de fibra óptica envidiable. "Como ministro tengo que decir cómo hacemos que la capacidad instalada productiva pueda seguir subsistiendo, pero mirando nuestra misión al futuro", sentenció al justificar esta apuesta por la innovación.
Al meterse en el barro de la política, Lombardi no esquivó el bulto y definió con precisión qué es lo que, a su juicio, representa el Pro hoy en día. "Estoy convencido de que el Pro representa simultáneamente una administración prudente, confiable, equilibrada", afirmó, marcando una diferencia con gestiones anteriores que, al no equilibrar lo fiscal, terminaron generando problemas inflacionarios que hicieron que "la gente viviera peor". Para el ministro, la identidad del espacio está grabada en su propio nombre, Propuesta Republicana, y por eso considera vital que en los años no electorales la dirigencia se dedique a dos cosas fundamentales: "en la gestión, a gestionar" y, al mismo tiempo, a "construir herramientas" partidarias que le den vigor al espacio.
La relación con La Libertad Avanza (LLA) y la posibilidad de alianzas futuras fue, quizás, el tramo más picante de la charla. Lombardi reconoció que han tenido "discusiones fuertes" en el pasado, pero subrayó que bajo la conducción de Jorge Macri han encontrado un rumbo claro basado en "el orden, el respeto a ultranza de la propiedad y el sistema capitalista". Sobre la ingeniería electoral que se vendrá, fue tajante: "Fortalecer al Pro es la tarea necesaria. ¿Cómo es el sistema de alianza? Es el tema del año que viene". Su premisa para cualquier acuerdo es que se dé en términos de igualdad, ya que, según su visión, "los acuerdos son buenos cuando nadie quiere someter al otro".
En cuanto a las candidaturas que ya empiezan a asomar, como el reciente anuncio de Patricia Bullrich sobre sus aspiraciones para 2031, Lombardi se mostró respetuoso pero enfocado en el presente. "Me parece muy legítimo que se larguen candidatos", concedió, aunque se preguntó si realmente es el momento adecuado para esas discusiones cuando lo que los argentinos esperan es que se trabaje para "salir del pozo en que estábamos". Sobre Bullrich específicamente, deslizó con sutileza que, en su historia política, "no ha demostrado un interés clave por la Ciudad", aunque aclaró que siempre está en su derecho de cambiar de parecer o presentarse donde lo desee.
Lombardi también defendió con firmeza el sistema de las PASO, argumentando que han dado "buen resultado" para resolver el problema de representatividad que enfrentan las democracias occidentales. "Me parece que los partidos políticos deciden sus candidaturas a puertas cerradas, cerramos mal la política", advirtió, señalando que las primarias son una herramienta útil para que los ciudadanos se sientan parte del proceso. Para él, lo que está en juego es la construcción de una mayoría sólida que impida el regreso de lo que denomina un modelo "populista y demagógico". En sus propias palabras: "Lo que no tenemos derecho es a hacerle el caldo gordo a los tramposos kirchneristas".
Hacia el final, el ministro cargó con dureza contra la figura de Cristina Kirchner, a quien acusó de reaparecer permanentemente con "argucias y trampas" para forzar las instituciones democráticas. "Ella fue condenada en tres instancias. ¿Cree en la Constitución? ¿Cree en la división de poderes?", se preguntó retóricamente. Para Lombardi, la clave del futuro argentino reside en la consistencia y en la alternancia en el poder, evitando la "maleabilidad" política que tanto critica. "Tener una fuerza que razonablemente quiere la estabilidad fiscal, eso sería bueno y deseable", concluyó, dejando en claro que su compromiso sigue siendo la construcción de una alternativa republicana y moderna.