¿Quién controla a la IA? Las preguntas que inquietan al Vaticano
La llegada del papa León XIV a la Argentina, prevista para este domingo 8 de noviembre, vuelve a poner en primer plano la relación entre la Iglesia y el Gobierno nacional. Sin embargo, más allá de las posibles tensiones con la Casa Rosada, hay otro tema que ocupa un lugar central en la agenda del Vaticano: el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad. En su análisis para DsDiarios, Dardo Fernández plantea que la preocupación de la Santa Sede por esta tecnología viene desde antes de la aparición de ChatGPT y forma parte de una continuidad doctrinaria iniciada durante el pontificado de Francisco.
El recorrido comenzó en febrero de 2020, cuando Francisco advirtió que la “galaxia digital” y la inteligencia artificial estaban en el centro de un cambio de época y reclamó una reflexión ética. Luego dedicó a la IA su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2024, la abordó ante el G7 y también en un documento sobre comunicación. León XIV retomó esa línea y la profundizó con Magnifica humanitas, su primera encíclica, firmada el 15 de mayo de 2026. Allí aparece el concepto del “síndrome de Babel”, asociado a “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias” y la pretensión de traducir incluso la identidad de las personas en datos y rendimiento.
La posición del Vaticano no propone rechazar la tecnología, sino evitar que la eficiencia y los intereses económicos se impongan sobre la dignidad humana. La encíclica plantea que la discusión no debe reducirse a estar a favor o en contra de la inteligencia artificial, sino a definir qué sociedad se quiere construir. En ese sentido, sostiene que la tecnología debe estar al servicio de las personas y del bien común, mientras que las decisiones que afectan la libertad, los derechos y la vida humana deben conservar responsabilidad y supervisión de las personas. El interrogante central, según el análisis de Fernández, no es solamente qué pueden hacer las máquinas, sino quién las diseña, quién las controla y quién responde por sus consecuencias.
La advertencia también alcanza a la comunicación, la educación y el trabajo. En el terreno periodístico, la Santa Sede alerta sobre la manipulación de contenidos y el deterioro de la verdad pública, por lo que reclama transparencia, protección de datos, periodismo serio y verificación de la información. En las aulas, advierte que la disponibilidad inmediata de respuestas puede debilitar el pensamiento crítico y la capacidad de formular preguntas. En el mundo laboral, reconoce los beneficios de la automatización, pero señala sus posibles consecuencias sobre el empleo y las desigualdades, y reclama formación, protección de los trabajadores y participación en los cambios tecnológicos.
El análisis de DsDiarios también recupera una reflexión del exdirector de La Nación, José Claudio Escribano, quien participó en la Santa Sede del encuentro “Deontología del periodismo y la verdad pública y publicada en los tiempos de la IA”. Escribano describió el impacto de las plataformas digitales sobre los medios y consideró que la industria periodística cometió un “gravísimo error” al confiar en buscadores como Google y redes como Facebook, que terminaron concentrando una parte sustancial de la publicidad y condicionando la visibilidad de los contenidos.
Además, advirtió que los grandes modelos de lenguaje se entrenan con archivos periodísticos sin respetar, en muchos casos, las normas básicas de propiedad intelectual y que también captan parte de un mercado publicitario ya golpeado.
La dimensión más grave de la discusión aparece en el uso de inteligencia artificial para la guerra y el desarrollo de armas autónomas. La encíclica de León XIV advierte sobre el peligro de permitir que sistemas tecnológicos tomen decisiones sobre la vida humana sin suficiente control y defiende la diplomacia, la cooperación internacional y el multilateralismo. En ese marco, el documento plantea que el progreso no puede medirse únicamente por la velocidad, la potencia de los sistemas o su rentabilidad, sino por su aporte a la libertad, la dignidad, el trabajo y el bien común.
La pregunta que deja planteada la Santa Sede va más allá de la discusión sobre si León XIV tendrá diferencias con Javier Milei durante su visita. En sus documentos, el Vaticano busca poner en debate quién define las reglas de una transformación que ya atraviesa la vida cotidiana, los medios, la educación, la economía y los conflictos internacionales. Como sintetiza Fernández en su análisis, “la pregunta decisiva para el Vaticano no es si la IA puede hacer más cosas, sino qué tipo de sociedad estamos construyendo con ella”. Y concluye con una advertencia: “De algo está seguro la Santa Sede, no serán consultados en ese diseño”.