Tensión por la parálisis operativa e ineficiencia en Vaca Muerta
En un contexto donde la formación rionegrina y neuquina busca batir récords de producción para alcanzar el autoabastecimiento y la exportación, la figura del sindicalista Juan Pablo Eggers (a la derecha de la foto), secretario administrativo del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, comenzó a ser señalada como el principal factor de fricción que atenta contra la eficiencia en los yacimientos. Allí se revelan contradicciones entre lo acordado por el secretario general del gremio Marcelo Rucci y Eggers respecto al accionar del mismo.
Desde diversos sectores de la industria, e incluso en los pasillos de las contratistas de servicios, la preocupación es unánime: la metodología de conducción administrativa de Eggers estaría priorizando una agenda de confrontación que deriva en paros sorpresivos y amenazas constantes, afectando la hoja de ruta de las principales operadoras.
La eficiencia en jaque
El mayor impacto se traduce en el Tiempo No Productivo (NPT). Cada vez que una cuadrilla detiene su actividad o un set de fractura queda en espera por conflictos administrativos que escalan a medidas de fuerza, las pérdidas se cuentan por millones de dólares. Según confiaron fuentes del sector a este diario, la falta de una gestión gremial más técnica y menos política ha encarecido los costos operativos de manera alarmante en los últimos meses.
La problemática no son los salarios ni las condiciones de trabajo, se trata de una parálisis constante por cuestiones de encuadre o logística que Eggers utiliza como presión. Eso rompe cualquier esquema de planificación en una industria que no puede detenerse, explicaron a Noticias Urbanas desde una de las firmas de servicios especiales con base en Añelo y Rincón de Los Sauces.
Tensión y logística
La crítica hacia el secretario administrativo no solo se limita a la pérdida económica. Las empresas le adjudican a Eggers la responsabilidad de instalar un clima de hostilidad que dificulta la llegada de nuevas inversiones. En la Cuenca Neuquina, la previsibilidad es el activo más valioso, y hoy, ese comportamiento sindical es vista como un escollo para la seguridad jurídica.
Un escenario complejo
La situación pone a la provincia en una posición incómoda. Mientras el gobierno neuquino y las empresas buscan consolidar el Plan Gas y los proyectos de GNL, el factor humano y gremial aparece como el eslabón más débil de la cadena.
La mirada está puesta ahora en cómo reaccionará la cúpula del sindicato ante estos cuestionamientos. Por lo pronto, el nombre de Juan Pablo Eggers resuena con fuerza en las oficinas de la calle Yrigoyen y en las torres de Puerto Madero como el responsable de un cuello de botella que no es de infraestructura, sino de gestión gremial. Consideran que, a raíz de ello, Vaca Muerta necesita una fluidez que hoy parece estar interrumpida por cuestiones “sin sentido” y con incierto aval de la cúpula del gremio.