Publicado: 31/08/2026 UTC Mundo Por: Redacción NU

Veinte lideres del mundo se reúnen en la OCS

La cumbre busca fortalecer los vínculos entre los países de Eurasia.
Veinte lideres del mundo se reúnen en la OCS
Redacción NU
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vladimir putin

Los líderes de los países de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) se reunirán desde este lunes 31 de agosto y hasta 1 de septiembre en Biskek, capital de Kirguistán, para conmemorar los 25 años de la organización y avanzar en una agenda que podría tener impacto más allá de Eurasia. Bajo el lema “25 años de la OCS: juntos hacia una paz, un desarrollo y una prosperidad sostenibles”, representantes de más de 20 países analizarán medidas para profundizar la cooperación política y económica, además de buscar una posición común frente a Irán.

La cumbre contará con la presencia de figuras centrales de la política internacional, entre ellas el presidente ruso, Vladímir Putin; el mandatario chino, Xi Jinping; el primer ministro de India, Narendra Modi; el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. También está prevista la participación del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. Según anticipó Yuri Ushakov, asesor de Putin, el mandatario ruso mantendrá reuniones bilaterales con Xi Jinping y con dirigentes de Irán, Kirguistán, Mongolia, Tayikistán y Turquía, además de encuentros con los primeros ministros de Armenia e India.

"Me resulta muy agradable señalar que nuestra iniciativa tiene una continuación tan buena y posee ya un carácter claramente internacional en el sentido más amplio de la palabra", resaltó Vladímir Putin en Biskek durante la reunión con el presidente chino, Xi Jinping.

El mandatario ruso destacó que la iniciativa conjunta de Moscú y Pekín ha tenido un desarrollo sólido.



Uno de los principales objetivos será transformar el peso político de la organización en herramientas económicas concretas. Entre los proyectos que estarán sobre la mesa se encuentra la creación de un Banco de Desarrollo y de un sistema de pagos independiente de la OCS, iniciativas que podrían reducir la dependencia de los mecanismos financieros dominados por Occidente. A esto se suman propuestas anunciadas por el canciller ruso Serguéi Lavrov, como la creación de un Centro Universal para Combatir los Nuevos Desafíos y Amenazas y otro destinado a combatir delitos relacionados con las drogas.

El encuentro también expone la dimensión que adquirió la OCS desde su creación. La organización reúne actualmente a diez miembros de pleno derecho y, junto con sus Estados socios, representa una estructura que abarca alrededor de 36 millones de kilómetros cuadrados, cerca del 65% de Eurasia. Su población conjunta supera los 3.400 millones de personas, casi la mitad de la población mundial. Para el politólogo Gueorgui Dibrov, esta expansión demuestra que el organismo dejó de ser una estructura exclusivamente regional: “En un cuarto de siglo, la organización ha pasado de ser una estructura local a convertirse en un organismo regional que dispone de todas las capacidades necesarias para avanzar hacia un nivel global de toma de decisiones”.

En ese contexto, la idea de la multipolaridad aparece como uno de los ejes centrales del encuentro, aunque también constituye uno de sus principales desafíos. La investigadora Daria Saprýnskaya sostuvo que “la OCS encarna la idea de la multipolaridad”, entendida como un orden internacional en el que no existe una única potencia dominante. Sin embargo, los distintos integrantes tienen interpretaciones diferentes sobre cómo debería funcionar ese nuevo escenario global, por lo que la cumbre deberá encontrar puntos de coincidencia entre intereses que no siempre son idénticos.

El desafío, entonces, será determinar si la OCS puede convertir su creciente peso demográfico, territorial y político en una estructura capaz de tomar decisiones y generar instrumentos propios. “Para la OCS es fundamental demostrar hoy que su peso político puede transformarse en capacidad real de actuación”, afirmó Saprýnskaya. La cumbre de Biskek aparece así como una instancia clave para medir hasta dónde puede avanzar el bloque en su intención de consolidar un escenario internacional más multipolar y trasladar la cooperación desde las declaraciones políticas hacia mecanismos institucionales concretos.

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