El juego del gran bonete
El puerto, los terrenos ferroviarios y el predio donde se emplaza la Villa 31 de Retiro, son los casos más significativos de un complejo e intrincado juego de relaciones entre el Gobierno nacional y el de la Ciudad, que casi siempre termina en diferencias, enfrentamientos y peleas, con condimentos políticos y económicos en partes iguales.
Para que se entienda: sería algo así como lo que sucede con el Riachuelo, donde hay tantos actores en juego que nadie se pone de acuerdo, y entonces los problemas quedan sin resolverse. Los que pierden, como siempre, son los vecinos de la Ciudad. Ya sea para garantizar una mayor calidad de vida, más espacios verdes o cumplir con una disposición constitucional como la tan nombrada autonomía porteña.
Los tres casos tienen coincidencias. Se trata de terrenos ubicados en la Ciudad cuyo propietario es el Gobierno nacional y de los cuales, justamente, la Ciudad reclama transferencia. El más conocido mediáticamente es en el que se ubica la Villa 31 de Retiro, de más de 35 mil habitantes. Actualmente, un sector de ese espacio se encuentra en administración directa de la Onabe y el resto está concesionado a operadores ferroviarios de carga o en jurisdicción de la Administración General de Puertos.
En la Villa, el Gobierno de la Ciudad tiene responsabilidad en cuanto a garantizar los servicios. Todos los planes y proyectos sobre la Villa están en manos de la Jefatura de Gabinete, a cargo de Horacio Rodríguez Larreta, y también de la Corporación del Sur. Además, las nuevas construcciones se trasformaron en uno de los puntos más conflictivos, que derivó en el pedido judicial del propio Mauricio Macri, para ejercer el poder de policía y regular el acceso de materiales al barrio. Antes, el ingeniero había pedido que se demolieran las construcciones, cuestión que le valió críticas desde todos los sectores sociales y políticos.
?La problemática que hay sobre la Villa 31 es de muchos años y de muchos gobiernos, tanto nacionales como porteños. Existen numerosos proyectos para la urbanización y para el traspaso de las tierras, pero no hay voluntad?, explicó a este semanario la diputada nacional de la Coalición Cívica, Fernanda Reyes, quien, junto al legislador Facundo Di Filippo, presentó en el Congreso una iniciativa para urbanizar la Villa 31.
El proyecto, de 2008, se basó en otro, presentado en 2004, llamado ?Barrio 31 Retiro?, producto de un trabajo de la Universidad de Buenos Aires y representantes de la Villa. En uno de los fundamentos, la propuesta dispone el traspaso de las tierras a la Ciudad. ?Todavía no lo pudimos tratar, y la discusión en comisión es casi imposible, ya que la mayoría de sus integrantes son del oficialismo y no nos dan el quórum?, agregó la diputada.
Se vende, se alquila, se permuta
Otro foco de conflicto: casi un millón de metros cuadrados conocidos como terrenos ferroviarios, algunos de los cuales están en Retiro, Liniers y Caballito. Se trata de algo así como 20 playas de ferrocarril desafectadas de su uso originario. ?Hace 10 años hubo un decreto del Poder Ejecutivo nacional en el que se hace un convenio con la Ciudad en relación a 20 playas ferroviarias, terrenos de los cuales el 65 por ciento iba a ser tierra pública (zona verde) y el 35 restante, estructura edificable. Pero todavía no se llevó a cabo ninguna transferencia?, afirma a Noticias Urbanas Fernando Álvarez de Celis, director general de Planeamiento del Gobierno porteño, que depende del Ministerio de Desarrollo Urbano que dirige Daniel Chain.
Varios de estos terrenos fueron cedidos a distintas ONG y organizaciones sociales, con contratos precarios, transitorios. En muchos casos fueron ocupados por asentamientos (que en varias oportunidades terminaron en desalojos, como fue el caso de la Mutual Sentimiento en Retiro). La Ciudad reclama la transferencia, así lo señala el Código de Planeamiento Urbano CPU (Ley Nº 449), que fija la posibilidad de venta sobre el 35 por ciento de su superficie, dejando para el 65 por ciento restante el destino de ?uso y utilidad pública?.
Es más, a mediados de 2008, y con la excusa de un acto en Villa Pueyrredón, Macri señaló: ?Le volvemos a pedir al Gobierno nacional que nos transfiera todos los terrenos de ferrocarriles abandonados?. ?Nosotros sabemos qué es lo que hay que hacer para recuperarlos y evitar que se transformen en una amenaza para los vecinos?, agregó.
El organismo que tiene autoridad sobre estas tierras es Adifse, que en su web oficial afirma como objetivo: ?Aplicar los bienes ferroviarios desafectados ?hoy bajo la administración de la Onabe? para que, con su refuncionalización y puesta en valor, se reconstruya la infraestructura ferroviaria federalizando las políticas de desarrollo. De esta manera se privilegia el uso y destino de los fondos provenientes de los bienes ferroviarios en desuso, que serán clave en el desarrollo de las futuras inversiones y mejoras en el sistema, transparentando el rol del Estado. A su vez, podrá dinamizar, desde su conformación como sociedad estatal, programas de inversión en el sector?.
Desde el Gobierno de la Ciudad, en off the record, otro funcionario hizo referencia a la cuestión inmobiliaria. ?Antes, todos los terrenos de este tipo se cedían de forma gratuita; hay muchos ejemplos en varias provincias. Pero este gobierno se empezó a fijar en las cuestiones inmobiliarias, algo de lo que nos acusan a nosotros, los macristas. Es por eso que todo se termina dilatando. Estamos hablando de más de 350 mil metros cuadrados de terreno edificable.?
Sin embargo, Álvarez de Celis confía en que el trabajo conjunto entre Nación y Ciudad rendirá sus frutos. Además puso como ejemplo el convenio urbanístico para la construcción del Polo Científico Tecnológico en los terrenos que pertenecían a las ex Bodegas Giol y Santa Ana, en el barrio de Palermo, donde se realizarán nuevas construcciones destinadas a albergar la sede del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el Conicet y otras dependencias y organismos descentralizados. ?Ése es el camino de cómo se deben hacer las cosas. Nosotros ahora estamos trabajando con los terrenos de Caballito y esperamos llegar a buen puerto de la misma manera?, señaló el director general de Planeamiento porteño.
Por otro lado, el arquitecto Osvaldo Guerrica Echevarría, miembro de la Asociación Amigos del Lago de Palermo y de Apevu (Asamblea Permanente por los Espacios Verdes Urbanos), aseguró a NU: ?Hemos presentado proyectos con respecto a los terrenos ferroviarios sobre los cuales no consideramos necesaria la transferencia a la Ciudad. Lo más importante es el uso que tengan y no el dominio. En Apevu y en la nueva red Queremos Buenos Aires ?alternativa para el Área Metropolitana en emergencia? sostenemos que las tierras ferroviarias de la Ciudad y del Gran Buenos Aires ?últimas tierras libres? deben dedicarse a espacios verdes públicos, constituyendo un Sistema Metropolitano de Grandes Parques. El propósito de los funcionarios no es el mismo. Tanto los nacionales como los de la Ciudad se inclinan más por volcarlos al mercado inmobiliario?.
El puerto que maneja otro
La situación del Puerto de Buenos Aires es similar a la de los casos anteriores, aunque acá lo que está en cuestión es la autonomía porteña. Después de la transferencia de tierras a la Corporación Antiguo Puerto Madero y la consecuente construcción del lujoso barrio, no hay terrenos libres, y todo lo que tiene que ver con el mantenimiento y la logística operativa del puerto está a cargo de la Administración General de Puertos Sociedad del Estado, que depende del Gobierno nacional.
Es histórico el reclamo para el traspaso de las funciones a la Ciudad (hay proyectos que refieren a una nueva logística, con interconexiones entre dársenas y autopistas para descomprimir el tránsito pesado de camiones, etcétera). Pero sistemáticamente hay una negación para alcanzar un acuerdo mutuo.
El Gobierno nacional no quiere resignar su autoridad por lo que representa políticamente y económicamente: hacerlo sería perder poder dentro del territorio porteño. Por el lado de la Ciudad, y hablando del gobierno del PRO, más allá de algún proyecto y de alguna expresión mediática y esporádica, no hay un reclamo serio de transferencia, que implicaría contar con un enorme plan de acción para coordinar todo el movimiento de un puerto que hoy mueve, en términos anuales, el 60 por ciento de los contenedores de todo el país, y que recibe, a su vez, el 70 por ciento de la carga de importación de toda la Argentina. Además, el puerto percibe entre 50 y 60 millones de dólares por los alquileres, concesiones y lo que se les cobra a las terminales portuarias.
El puerto, los terrenos ferroviarios y la Villa 31 son tres casos testigos de cómo la falta de diálogo, el egoísmo y la apatía intencional de los gobiernos nacionales y porteños de turno afectan la vida diaria de los vecinos de la Ciudad. Porque una modificación del status quo a partir de una planificación seria significaría mejoras en cuanto al tránsito, esparcimiento, vivienda, pero también un cambio de reglas para los que hacen negocios con la situación actual. Hablamos de políticos, de sindicalistas, de tipos que no quieren perder su kiosquito.
"QUE HACER", POR EDUARDO ALEXANDRE (Planificador Urbano)
Primero habría que hablar de la transferencia de tierras a la Corporación Antiguo Puerto Madero, pero es otro tema bastante polémico. Después, la administración de puertos está muy mal manejada en los últimos años. Y desde el Gobierno de la Ciudad no hay nadie con experiencia, nadie puede hacer nada. Lo que quieren hacer es capitalizar esos terrenos para desarrollos urbanísticos sobre el agua. Son casos como Puerto Madero Dos, las areneras, la dársena G, tierras que dan al agua. Además, hay intereses que no se pueden tocar, como los de los punteros de la Villa 31 que no quieren que pase la autopista; o como el de los camioneros, ya que una mejora en los accesos del puerto, una conexión con la autopista, representaría más eficiencia en los camiones pero menor cantidad, y la ecuación se traduce en menos fuentes de empleo y menos plata para Moyano.
El problema de fondo en estas tres cuestiones es que la sociedad no ha resuelto el tema del bien común y el interés público, qué es lo importante y lo secundario. Si tengo un terreno público primero tengo que detectar cuál es el valor que tiene para la comunidad, e incluso pensar en términos de futuro. Nadie piensa en términos de reserva de espacio a futuro. Eso pasó con los ferrocarriles cuando desafectaron los ramales. Nadie pensó en la función que podría tener hoy un canal vital para cualquier medio de vinculación. También con la traza Ex AU 3. Ese canal en cualquier ciudad del mundo vale doble en función a necesidades futuras. Hay que mantener la traza, cuidarla, evitar las construcciones aunque se pierdan negocios inmobiliarios. Sobre el puerto todavía no está decidido cómo juega la región metropolitana, ya que gran parte de los contenedores que ingresan van a parar a la provincia de Buenos Aires. Y a nivel regional, no están armados los centros de transferencia, con lo cual los contenedores van a parar a cualquier lado, lo que facilita el contrabando. Por eso es que la competencia del puerto no debe ser de Nación pero tampoco de la Ciudad exclusivamente, debería ser de un órgano integrado por los gobiernos porteño y provincial.