"Queremos captar nuevos afiliados"
Jorge Rey (60 años, casado y con cuatro hijos) no es de los funcionarios "mediáticos". Sin embargo, ocupa el cargo más importante en el hervidero de la Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires. Rey, más conocido como "el interventor", recibió a Noticias Urbanas en su oficina de la calle Rivadavia al 6000, donde convive con mapas que indican la cantidad de afiliados por barrio y por provincia, listados los sanatorios y centros de Salud, carpetas de trabajo y una muy especial, la que guarda las cartas de felicitación -personales y no- que le llegaron de parte de los afiliados desde que asumió. Mate de por medio, el hombre que la semana que viene deberá volver a presentarse por tercera vez ante los legisladores de la Ciudad, como pocas veces ante los medios, habló del proceso que le toca atravesar en la ObSBA.
-Si bien el día final de la intervención es el 14 de marzo de 2009 ¿la desregulación de la obra social es lo que realmente marcará el final de este proceso?
-Cuando asumí, el jefe de Gobierno me dio dos órdenes: la primera, reordenar la obra social lo mejor que se pueda; y la segunda, asegurar la libre opción de las personas que quieran optar por elegir otra obra social, o elegirnos a nosotros, porque pueden elegir quedarse con nosotros. Y estamos en los tiempos programados para hacer eso. Creemos que vamos a lograr cumplir con lo previsto en esa fecha.
-¿Se está trabajando con otras obras sociales?
-No todavía. Tenemos que hacer una cantidad de cosas previas, como por ejemplo, acondicionar los planes de salud de la obra social y hacer los análisis y modificaciones jurídicas, para después conversar con las obras sociales. Además, estamos haciendo un plan superador para captar afiliados, porque nosotros creemos firmemente que ésta es una excelente obra social.
-¿Cuántos afiliados tiene la ObSBA hoy?
-Estamos trabajando en el padrón, pero aproximadamente hay 249.800 afiliados (antes de la intervención figuraban 455 mil) de los cuales 70 mil son pasivos.
-¿Qué pasará con ellos al momento de la desregulación?
-Cuando se habló de esta intervención se dijo que la idea de este gobierno era que fueran todos los afiliados pasivos al PAMI y la verdad es que eso fue siempre incorrecto, nunca estuvo en la mente del jefe de Gobierno. Por el contrario, lo que se tiene es un plan bien concreto de mantener a los jubilados y pensionados dentro de la obra social de la Ciudad y con mejoras significativas de la prestación de servicios. Es un compromiso moral.
-¿Cómo es la relación con los gremios en la actualidad?
-Nosotros tenemos una relación estándar con los sindicatos, en general, y con el SUTECBA, en particular, por ser los representantes sindicales de nuestros trabajadores. En ese marco, yo diría que no tenemos malas relaciones. De pronto, tenemos intereses encontrados.
-¿Le prestan colaboración o encuentra algún tipo de trabas?
-Yo no encuentro trabas de ningún tipo para nuestro trabajo.
-Entonces, según usted, ¿el malestar que se transmitió es mediático?
-La verdad es que no tenemos tiempo para discutir cosas periféricas a los dos objetivos que nos planteó el jefe de Gobierno.
-En la última visita a la Legislatura informó que había 3.800 empleados, de los cuales 1.200 eran contratados a los que, en algunos casos, estaban reasignándoles tareas ¿cuál es la situación actual?
-Hay que definir bien al personal, ésta es una población laboral numerosa, donde se puede encontrar todo el arco de la sociedad. Nosotros, todos los días, encontramos muy buena gente en la obra social, personas que se van sumando al proyecto y que son de una ayuda inestimable y hay algunos que no lo son tanto. Hay muchísima gente que estaba haciendo otras funciones, y ahora, hace otras distintas. La cantidad de personal es un tema a resolver y es lo que estamos hablando muchas veces en la Legislatura. Nosotros estamos abriendo mesas de ayuda personalizada, y ahí se está requiriendo personal en una búsqueda interna de personal. Parece mentira pero se atienden las consultas de unas dos mil personas por día.
-¿Conviene sostener un Sanatorio de Alta Complejidad como es el Julio Méndez, en vez de enfocarse en las necesidades de los otros centros de salud?
-El sanatorio merece una oportunidad. Todas las inversiones que hemos hecho este año en él han sido con recursos propios, los excedentes que pudimos haber tenido de caja los hemos invertido todos ahí. Hicimos hechos concretos, una cantidad de pequeñas obras, pensamos hacer un par más de obras importantes para el año que viene -llamando a licitación antes que termine el año, arrancando en febrero y terminando en diciembre-. Instalamos una farmacia inteligente (permite conocer el recorrido del medicamento desde el laboratorio hasta que llega al paciente) que funcionará a partir del 10 de enero y vamos a incorporar una guardia de urgencias y emergencias para pediátricos y adultos. Además, la semana que viene nos entregan 60 camas, lo que nos permitirá mejorar la hotelería del sanatorio. Un paso siguiente sería certificar normas ISO 9001 para los medicamentos del sanatorio. Vamos camino a la historia clínica digitalizada. Mientras tengamos los fondos, lo vamos a seguir haciendo.
-¿Por qué esto no se hizo antes?
- Yo no sé cuál era el desorden, porque hay tantas opiniones como personas participen del comentario, pero lo que se perdió fue el objetivo de la obra social, que es brindar servicios de salud.
-¿Qué sigue después de la intervención?
-Nuestro plan de trabajo en 2008-2011, porque hay que seguir invirtiendo en el Méndez, hay seguir mejorando la calidad de los servicios, mejorar la cantidad de las prestaciones. Se han hecho muchas cosas. Sin embargo, hay muchas más cosas por hacer.
-Pero la intervención termina en marzo de 2009. ¿Usted se ve formando parte del directorio?
-Antes de asumir como interventor yo era vicepresidente así que, si el jefe de Gobierno lo decide, seguiré siendo vicepresidente.
-A un año de la gestión Macri ¿qué evaluación hace?
-Como ciudadano me encantaría que Mauricio siga haciendo lo que está haciendo, con independencia de todas las dificultades que encuentra en el camino cuando una persona, un equipo de trabajo, vienen efectivamente a hacer cosas por la Ciudad. Como ciudadano estoy encantado. Será difícil encontrar un lugar de la Ciudad en el que no se esté trabajando y hay que reconocer que mucha ayuda del Gobierno nacional no tiene, pero aún así es cuando se ven los temples de la gestión. Es muy positivo.