Publicado: 27/02/2009 UTC General Por: Redacción NU

El arte de rellenar y llenarse de plata

En los últimos días se conocieron los resultados de las campañas de higiene urbana impulsadas por el Gobierno de la Ciudad. También, de un estudio de Greenpeace. El resultado: un aumento de la cantidad de residuos sólidos urbanos que se mandan a disposición final en la CEAMSE.
El arte de rellenar y llenarse de plata
Redacción NU
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Por los distintos informes publicados -en algunos casos por iniciativa de Greenpeace- hemos tenido la información que muchos analistas descontaban: la Ciudad de Buenos Aires pasó de disponer en el relleno sanitario Norte III 1.645.368 toneladas de residuos sólidos urbanos en el año 2007 a 1.884.460 toneladas en 2008, o sea, un aumento de casi el 15% con respecto al año anterior.

Para un observador objetivo, que sea capaz de utilizar los residuos como medida del bienestar de los vecinos, este resultado sería saludable: muestra que el consumo, a pesar de los pronósticos económicos fatalistas, siguió aumentando.
Pero también demuestra el verdadero problema: la resistencia a aplicar modelos de gestión de Residuos Sólidos Urbanos modernos, que minimicen la cantidad que se envía a disposición final en los rellenos sanitarios, cumpliendo la ley que se votó por unanimidad en la Legislatura, es decir, la ley de Basura Cero.

En una primera conclusión, el resultado mencionado aleja más la posibilidad de cumplir con el objetivo planteado, comprometiendo a las gestiones venideras a reducir los residuos que se mandan a disposición final para el 2010 en un 30%, según los valores de referencia del año 2004, que ya han sido superados con amplitud.

Este escenario (que en otras notas hemos definido de saturación del sistema y de la población con este sistema), llevó a situaciones como la actual: la presentación del proyecto del senador kirchnerista Federico Scarabino en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, plantea en su artículo 1: "Autorízase al Poder Ejecutivo, en los términos del artículo 5° de la Ley Nacional N° 20.705, a adoptar las medidas pertinentes tendientes a liquidar la 'Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE)', y en el artículo 2, "Prohíbase a partir del 1° de Enero del año 2010 el ingreso a territorio de la Provincia de Buenos Aires de residuos generados en jurisdicciones extrañas a la misma".
Esto generó un conflicto el último fin de semana con el paro que realizaron los empleados de la CEAMSE que ven peligrar su fuente de trabajo. Pero hace dudar sobre ese objetivo el hecho de que en el art. Nº4 dice textualmente: "Autorízase al Poder Ejecutivo a constituir un ente o sociedad, sobre la base de la formulación de un Plan de Gestión Integral de Residuos, que garantice la prestación del servicio, su calidad, eficiencia y la protección de los derechos y la calidad de vida de la población bonaerense".

Dentro de los fundamentos vuelve a plantearse un tema que las distintas gestiones municipales omiten debatir para no realizar cambios en el sistema actual y que explican los fundamentos del proyecto que mencionamos, que es el "desproporcionado" pasivo ambiental que se produce a la Provincia cuando el 30% de lo que recibe su relleno sanitario pertenece a la Ciudad de Buenos Aires, donde no se hace nada efectivo para reducir la cantidad de basura enviada.
La traba para avanzar es un problema económico, porque estos negocios de la Ceamse estan ligados a la empresa que gestiona el relleno sanitario y a muchas de las que realizan la recolección actual, como llamativamente lo mencionó la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires en su Informe final Nº 1.05.08. 2005, donde analiza la licitación anterior. Según el informe, "no hay oposición entre la CEAMSE y las empresas privadas que debiera supervisar", por lo que todo aumento por mayor enterramiento no beneficia a la CEAMSE sino a las empresas privadas que prestan el servicio tanto en la recolección como en la disposición final.

El gobierno del empresario Mauricio Macri, con el proyecto de licitación de los servicios de higiene urbana enviado a la Legislatura, pasó por encima de la ley Basura Cero, retrotrayendo los criterios de servicio a los del tiempo del ingeniero Gallo, un ministro de Fernando de la Rúa, que se podría definir sencillamente como: pago por tonelada, negocio privado seguro.

Para las diversas gestiones esta solución, hacer del conurbano "el patio trasero donde se tira la basura", es la más fácil y cómoda. Esta visión "empresaria" de las propuestas puede vincularse con los contenidos de la campaña "Jugá Limpio", que costó al erario público -según la información que contamos- aproximadamente veinte millones de pesos. Hace años que no hay una inversión en los medios audiovisuales en campañas de higiene urbana, aunque el eje puesto en esos medios diluyó el trabajo de los promotores ambientales con los vecinos, ya que no se realizó ningún encuentro de sus equipos de capacitación en los colegios citadinos durante 2008.

En cuanto a los contenidos, esta campaña, diseñada para que los porteños ("seamos más limpios") no es precisamente una campaña para que haya Basura Cero. Veamos el logo: todas las personas que identifican a vecinos "responsables" de distintas edades juegan muy deportivamente, ya sea con bollitos de papel como con botellitas de PET, a embocarlos en cestos? no diferenciados: coherente con la propuesta oficial de sacar de la calle todos los contenedores para residuos reciclables, porque lo que debería mostrar, y eso sería respectar Basura Cero, es que ese tipo de residuos secos se tendrían que "tirar" en lugares diferenciados para que la empresa o los recuperadores urbanos puedan retirarlos.
Y la situación es peor si se cuenta la disminución en un 40% de la cantidad de recuperadores urbanos que recorren la Ciudad: el descenso abrupto del precio de los materiales reciclables, producto de la crisis internacional y la caída de la actividad económica, hizo que la ganancia del recuperador disminuyera aproximadamente un 60%, no alcanzándole para subsistir (para esta afirmación, tengamos presente estos ejemplos como indicativo: un kilogramo de cartón que se pagaba hasta 0,55 pesos, ahora está en 0,10 pesos; en metales, el cobre, de 22 pesos el kilogramo, pasó a 9 pesos, similar en el caso del PET).

El pasado 10 de febrero, una marcha de varios agrupamientos de cartoneros recorrió las calles desde Congreso Nacional hasta la Legislatura y Bolívar 1, sede del gobierno municipal para llamar la atención sobre la situación.
La falta de respuesta a los problemas sociales y ambientales de los recuperadores urbanos y la situación de la Provincia de Buenos Aires ponen de relieve que la contribución, aún desconocida por un amplio sector de los políticos y la sociedad, que realiza ese sector al cuidado al medioambiente, al evitar el enterramiento de los materiales reciclables, es subordinada a una visión económica "privada" que termina redundando en ese aumento del enterramiento durante el 2008 y en consecuencia, en mayores ganancias del sector privado, beneficiado por los residuos sólidos urbanos en el relleno sanitario y la comercialización de materiales reciclables en un mercado donde prima la informalidad y del cual el recuperador urbano es el último eslabón.

Entretanto, se sigue desconociendo el reclamo creciente de una mejor calidad de vida por parte de los habitantes de la Provincia de Buenos Aires cuando se llegan a acuerdos como el firmado por Macri con el gobernador Daniel Scioli hace seis meses: hacer dos nuevos rellenos sanitarios. Y por último, se debe afirmar que un mayor enterramiento tampoco resuelve el problema de la limpieza, si se tiene presente que en los CGPC las quejas por la higiene urbana están en primer lugar, mucho antes que la inflada "inseguridad".

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