Bergoglio bajó línea a Kirchner
El arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, llamó este jueves a "construir una nación para todos", a "no buscar el aplauso de las masas" y a no quedarse con "el relativo juicio de las encuestas" durante el Te Deum que encabezó en la Catedral y del que participó el presidente Néstor Kirchner. En el mensaje no hubo críticas directas pero sí alusiones indirectas, útiles para adjudicar a un elenco variado de hombres públicos.
Hizo un corte permanente entre "bienaventurados" y "malaventurados". Por ejemplo, una frase como: "Desdichado el vengativo y el rencoroso porque con el tiempo se pervertirá haciendo de esos sentimientos una pseudo identidad" ¿para quién es? Ja, no fue una crítica pero sí una lección para Kirchner, que orilla esos comportamientos todo el tiempo.
Bergoglio habló de seguir las bienaventuranzas y de misericordia. "Dios nos libre de la malaventuranza de querer cubrir con poder, dinero y publicidad. Nos libre de la manipulaciòn, el amedrentamiento y la violencia", dijo también.
La homilía de Bergoglio fue motivo de negociaciones entre el Gobierno y la Iglesia para evitarle al Presidente un mal momento: ser retado en público. La relación entre Kirchner y la Iglesia era muy mala, consecuencia del "paganismo" del Presidente, su poco respeto por la religiosidad de los otros y el apoyo a operaciones donde se pretendía vincular a Bergoglio con actitudes vacilantes durante el gobierno del Proceso.
Entre las sillas de la Catedral se pudo ver al titular de la CGT, Hugo Moyano, y a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Carlotto.
En la fila inmediatamente anterior a la del presidente y su señora, se ubicaron el ex presidente Raúl Alfonsín, el vicepresidente Daniel Scioli y su esposa, Karina Rabolini; el Intendente Jorge Telerman, y el gobernador bonaerense, Felipe Solá.