"La alianza con el peronismo no es un problema"
El asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba llegó a Buenos Aires con la valija cargada de ideas para el 2009. Se instaló, como es su costumbre, en el departamento que tiene en Barrio Norte, sobre la calle Arenales. Claro que en esta oportunidad no se trata de una visita más. Por el contrario, el ecuatoriano llegó en un momento clave para la política porteña, que por estos días está envuelta en la antesala de las definiciones que marcarán el año electoral.
Macri dio el primer volantazo en la carrera política de 2009, bastante antes de que Carlos Reutemann rompiera con el bloque kirchnerista en la Cámara de Senadores, influenciado, a su vez, por la movida de Hermes Binner: desdoblar las elecciones en Santa Fe. Pero el volantazo del jefe de Gobierno parece ir en el sentido exactamente contrario. En este convulsionado escenario toma importancia el viaje de Durán Barba, quien se reunió con la plana mayor de PRO durante la última semana que visitó el país.
Macri definió una estrategia nacional, que sin embargo, impactará de lleno en la Capital, habitual caja de resonancia de lo que ocurre en el resto del país. Eligió un rumbo en el que parece sentirse más cómodo: la construcción de su proyecto con el peronismo disidente o con el PJ no kirchnerista, aunque la lucha ideológica al interior de PRO continúe.
PRO se debatió estos días en definiciones y reuniones, de las que participó el ecuatoriano junto con Horacio Rodríguez Larreta, Gabriela Michetti, Diego Santilli, Marcos Peña y Santiago de Estrada. Le dieron vueltas al nuevo escenario, que terminará por definir el titular del Ejecutivo comunal en un plazo inferior al mes.
Pero, a no dudar: este influyente asesor en comunicación política, especializado en América Latina es, ante todo, su propia marca. Una marca que él se encarga de cuidar, y a la que también le imprime una estrategia.
Sabe perfectamente que el secreto de su éxito radica en que el peso de su asesoramiento no se note demasiado. Su negocio es diluir su influencia porque, de lo contrario, afectaría la imagen del jefe porteño. Un activo que Durán viene, precisamente, a potenciar.
El ecuatoriano suele decir que le gusta trabajar con políticos que tienen personalidad y que su rol se asemeja más al de un psicólogo que al de un monje negro. O a un gurú del marketing: tampoco le gusta esa palabra.
La novedad es que en este viaje Durán Barba compartió con el equipo porteño nuevas estrategias y percepciones, y no sólo sobre los pasos propios, sino también sobre los ajenos. De todo eso habló con Noticias Urbanas.
-Pero, Jaime, supongo que Macri lo habrá consultado sobre este rumbo que tomó: aliarse con el peronismo no kirchnerista.
-No, no me ha consultado. Mauricio es a su aire: cuando hablamos ya había tomado la decisión. Por supuesto, yo doy mi opinión. Pero las decisiones siempre las toma él. En este caso puntual, me consultó después.
-Se comenta que trajo una nueva estrategia política: unificar las elecciones locales y nacionales en octubre, cuando hasta hace muy poco era partidario de desdoblarlas, ¿qué lo hizo cambiar tan abruptamente de idea?
(Larga pausa)?-No hay todavía ninguna decisión tomada, en un sentido o en otro. Y en realidad, en todas las reuniones que hemos tenido hay argumentos a favor y en contra para las dos opciones. Te digo la verdad: si yo fuera Macri, no sabría qué decir.
-Y si fuera Durán Barba, ¿qué diría?
-Mira, por un lado, a mí me preocupan mucho los efectos de la crisis internacional. Eso, si esperamos hasta octubre, efectivamente puede complicar la gobernabilidad del país y de la Ciudad. En este sentido, me inclino más por desdoblar. Sin embargo, por las características electorales que tiene la Argentina, que son similares a las de México (NdR: el ecuatoriano fue asesor de imagen del presidente mexicano Felipe Calderón), un triunfo de Mauricio a ambos lados de la General Paz, en octubre, lo fortalecería de un modo decisivo rumbo a 2011. Y este es un hecho interesante y posible.
-Es decir, si bien está dudoso, ahora le seduce un poco más la idea de la unificación.
-Podríamos decir que estoy un poco más inclinado a esta segunda opción, sí.
-Se comenta, también, que si Michetti compitiera con Carrió en octubre y lograra ganarle, el triunfo de PRO sería más impactante todavía.
-Sí, fortalecería mucho un triunfo sobre Lilita. Argentina tiene esas particularidades: Capital y Gran Buenos Aires son dos distritos con características muy diferentes pero interconectadas. A mi entender, no se puede hacer campaña en la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, sin hablar de los subtes en la Ciudad. Eso marca una nacionalización de la elección.
-Sin embargo, durante la crisis del campo, fue usted quien le aconsejó a Macri que no se involucrara y en PRO fue criticado por eso. El involucramiento también implicaba "nacionalizar" a Macri. Él, sin embargo, parece que le hizo caso.
-Ahí no coincido. Mauricio fue elegido en la Ciudad para gestionar bien, y no para hacer política.
Toda una definición: un Durán Barba auténtico.
Desde 2005, cuando capturó a Macri como cliente, viaja una vez por mes a la Argentina. En PRO todos lo llaman "Jaime". Y él llamará por el nombre a todo el mundo: por ejemplo, a Carrió jamás le dirá Carrió sino Lilita. Y este giro, lejos de ser ingenuo, es parte de su estrategia comunicacional decontracté: es el ideólogo de la mutación de Macri en Mauricio y de Michetti en Gabriela. Una mutación que primero irritó a Kirchner, y luego -y poco a poco, sin que quizá lo advierta- también lo transformó en Néstor.
Este cambio parece haber pasado inadvertido: Néstor jamás fue Néstor mientras Kirchner era Presidente. Empezó a serlo después. Después de que Kirchner recordara, cada vez que tenía un micrófono a mano, que Mauricio era Macri.
-Me acuerdo que la última vez que lo entrevisté, elogiaba las dotes comunicacionales de Néstor Kirchner. ¿Qué le parecen las de Cristina?
-Que son menores que las de Kirchner.
-¿Sí? Sin embargo, muchos elogian la fluidez verbal de la Presidenta, que es capaz de hacer discursos sin leerlos.
-Sí, pero no es capaz de llegar tanto a la gente como lo hacía su marido. Kirchner comunica mejor que ella. Además, cuando él gobernaba la sensación de bicefalía no se notaba tanto, aunque es probable que existiera. Eso daña mucho la imagen de Cristina. Por último, prometió algo que no cumplió: modificar el estilo confrontativo y mejorar la institucionalidad. El estilo de confrontar perdió vigencia. No sintoniza más.
-Hablando de sintonizar con la gente, ¿cree que los porteños pueden tolerar bien esta alianza neoperonista de Macri? Digo, la Capital no es precisamente un electorado que se distinga por su pro-peronismo.
-Ya hemos tenido una formación peronista en la Ciudad, que fue muy importante para ganar la Capital, sobre todo en la zona sur. No creo que eso sea un problema ni que sea algo nuevo. Y con Francisco De Narváez no es la primera vez que trabajamos juntos; ya estuvimos cerca en otras oportunidades.
-¿Se parece De Narváez en su estilo político a Macri?
-Sí, se parece, claro. Viene de afuera de la política. No es visto por la gente como un político tradicional.
-Pero Solá sí es un político tradicional, ¿le hará sugerencias a Felipe para que se desacartone?
-Solá tiene un sesgo más tradicional, convencional, que sería conveniente aflojar un poco. No le vendría mal. A todos nos viene bien hacer de nuestra vida una experiencia más liviana, alegre y ligera.
-¿Por eso le aconseja a Macri que cante?
(se ríe)? -Los líderes contemporáneos no deben ser bocetos vivientes de estatua, sino personas que cantan, se ríen, se comunican con los demás.
-Pero ya que debemos escucharlo, no estaría mal buscarle un profesor de canto. Haría más amigables sus videos, ¿no cree?
-Bueno, depende. Lo de cantar mal tiene que ver con lo efímero de los fenómenos y lo efímero de la vida: nadie lo volvería a oír.
Durán Barba no siempre fue así: todo lo contrario. En su juventud, estudió en la Argentina, se acercó a Montoneros, militó en la JP y hasta fue a buscar a Perón a Ezeiza, en su trágico regreso al país, como muchos jóvenes de la época. También, en aquellos años, cruzó la cordillera para vivar el triunfo de Salvador Allende. Era otro Durán Barba, sin duda. En los ochenta, fundó la consultora Informe Confidencial -que también es una revista que él dirige- y se dedicó al asesoramiento de candidatos latinoamericanos con sesgo de centroderecha. Felipe Calderón, el actual presidente mexicano, es también su cliente y un trofeo que exhibe para mostrar cuán exitosas son sus recetas, según su medida, claro.
El ala peronista de PRO -o el peromacrismo- suele destacar esta historia peronista del ecuatoriano. Y, en verdad, Durán parece haber conservado algo de aquel corazoncito. En tiempos en los que Gabriela Michetti defiende una alianza con la Coalición Cívica, a Durán no le desagrada el acuerdo con Solá y De Narváez. "Yo no hablaría de formación peronista o no peronista, ni tampoco de una definición que vaya más en el sentido de la derecha o de la izquierda, ya no creo en esas cosas. En lo personal, he aplicado las mismas técnicas con candidatos de una u otra ideología, en los sitios más diversos de América Latina. Son simplemente técnicas de comunicación política, que vienen de mucha investigación y experiencia, que hacen que nuestros candidatos puedan comunicarse mejor con sus electores".
Le dicen el Dick Morris latinoamericano, en alusión al papel que jugó el célebre consultor americano en la reelección de Bill Clinton. Quizá por eso, para seguir posicionado en esa liga, acaba de terminar, junto a su socio, Santiago Nieto, un libro sobre la función del ataque político. "Es una respuesta a El Nuevo Príncipe", dice en relación al libro de Dick Morris, que aconseja volver al idealismo.
-Pero, ¿no era que usted desaconseja el ataque político? ¿En qué quedamos?
-Efectivamente, tanto Santiago (Nieto) como yo, no asesoramos en el sentido de la confrontación, pero, sin embargo, el ataque político tiene una función concreta. Es una herramienta.
-¿Y para que serviría, según usted?
-A grandes rasgos, y como principio general, se ataca para conseguir votos o para evitar que tus votos vayan hacia tu rival. Y la defensa se aplica cuando vas perdiendo votos, para evitar el desangre. Eso, a grandes rasgos, después hay casos puntuales.
Hay otro motivo, sin embargo, que lo trajo a Buenos Aires: está preparando un congreso de asesores políticos en Washington. "Asistirá gente ligada a Obama", promociona, como al pasar. Su empresa tiene sede en México, Argentina, Venezuela, Centroamérica, Ecuador y Perú, entre otros países. Durante la campaña de Obama, hubo negociaciones para que Durán Barba conformara el equipo de investigación, asesoría, imagen y estrategia, pero finalmente no se concretó: lo que quedó fue el intercambio.
El congreso será el 15 de marzo y como buen comunicador, Durán aprovechará la estadía porteña para invitar a políticos argentinos, con quienes fue construyendo una relación desde 2005 (en rigor desde 2003, donde tuvo la poco feliz idea de asesorar a Menem), igual que con algunos periodistas. De paso, busca editorial para su nuevo libro. Su obra anterior, criticada y elogiada por igual (cosa que a él le encanta), resultó fuente de inspiración para todo aquel que quiera indagar sobre el identitik del nuevo votante latinoamericano, según Durán. Así su provocador ?Mujer, sexualidad, Internet y política?, despertó curiosidad pero también erizó la piel de los académicos argentinos, que lo rechazaron por "banal". "Es que a Santiago (su socio) y a mí nos gusta provocar".
Se considera un alumno privilegiado de Joseph Napolitan, uno de los "genios" de la consultoría política. Y, en los papeles, se lo considera como uno de los tres más reconocidos asesores políticos y de imagen de América Latina. Los kirchneristas suelen ridiculizarlo. O atacar a Macri, diciendo que lo mejor que tiene es el ecuatoriano. Kirchner suele calificar al Durán como "el asesor de gobiernos dolarizadores y neoliberales".
-¿Y qué sería ahora lo fundamental en esta campaña?
-La militancia virtual.
-¿Cómo la militancia virtual? ¿Y los actos a los que convoca Néstor?
-Debemos buscar otro tipo de militancia. Por medio de la militancia virtual, la persona que simpatiza con un candidato puede, desde la red, ayudarlo. Los consultores actuales estamos ante el gran desafío del uso de medios electrónicos para hacer campañas electorales -desde luego Internet-, pero también los teléfonos celulares con mensajes de texto. Es obvio que nuestros jóvenes están más interesados en Internet que en una manifestación. A eso llamo militancia virtual, que hizo posible, entre otras cosas, el triunfo de Obama.
(PUBLICADO EN EL SEMANARIO NOTICIAS URBANAS Nº 176, DEL 19/02/09).