Publicado: 15/09/2006 UTC General Por: Redacción NU

Bergenfeld pidió la renuncia de Enrique Rodríguez

Es porque argumenta que el ministro de Producción había dicho que si no termina "con el trabajo esclavo en 90 días" iba a renunciar a su cargo. "Parecería que la caída de Alejandro Pereyra es el castigo al buen desempeño en el cargo", argumentó la legisladora kirchnerista, quien remarcó que el área "es una bomba de tiempo"
Bergenfeld pidió la renuncia de Enrique Rodríguez
Redacción NU
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La legisladora kirchnerista Sandra Bergenfeld le solicitó al ministro de Producción de la Ciudad de Buenos Aires, Enrique Rodríguez, que "ya que no cumplió su promesa de desbaratar el trabajo esclavo" espera "que por lo menos cumpla con su palabra y se aleje del cargo que no supo honrar". La integrante del bloque Frente para la Victoria hizo sus argumentaciones en base a unas declaraciones públicas del funcionario porteño hechas en abril, en las que había expresado: "si no termino con el trabajo esclavo en 90 días renuncio a mi cargo".

"Sin embargo -señaló Bergenfeld-, continúa su gestión basada en la desidia, la remoción de inspectores y autoridades del área (parecería que la caída de Alejandro Pereyra es el castigo al buen desempeño en el cargo) y acumula, no sólo una vida humana hace pocas semanas -caso del tallerista de nacionalidad peruana fallecido- sino que más de 10.000 expedientes sobre denuncias y sumarios en la Dirección General Protección al Trabajo prontos a prescribir". Por su parte, en el Ministerio de Producción optaron por no responderle a la legisladora, al ser consultados por NOTICIAS URBANAS.

“Si medimos con la misma vara que se midió a Cromañón, cabe recordar que este área cuenta sólo con 47 inspectores pese a resultar una bomba de tiempo", afirmó la legisladora K, quien agregó: "Si las matemáticas no fallan para visitar los supuestos 5.000 talleres detectados más los 300.000 establecimientos comerciales cada inspector debería controlar 6.489 establecimientos por año, lo que arroja una cifra aproximada de 18 establecimientos diarios (incluyendo sábados y domingos)". "Y eso tomando en cuenta que una visita anual por establecimiento y por inspector suena poco efectivo, remarcó.

En ese mismo sentido, Bergenfeld afirmó: "Existe un informe técnico elevado a la Defensoría del Pueblo por la Subsecretaría de Trabajo donde se informa que solo se efectuaron menos de 200 'desmantelamientos parciales' de talleres textiles que sin embargo siguen habilitados de hecho para vivienda de los trabajadores sometidos a esclavitud, dado que la ausencia de políticas habitacionales impide la salida definitiva de las familias involucradas". "La consecuencia directa de estas clausuras mal practicadas -agregó- no es sólo el hacinamiento, la insalubridad y la esclavitud sino también el lógico funcionamiento clandestino y a destajo: es imposible controlar que aquellos que siguen viviendo en condiciones infrahumanas no procuren continuar con su trabajo textil".

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