Los dinosaurios no quieren desaparecer
Una de las cosas más destacables de la Facultad de Derecho es que se trata de una de las dependencias de la UBA de mayor prestigio, donde no se perciben éxodos masivos hacia las universidades privadas y donde la población estudiantil cuenta con una heterogeneidad interesante. Uno podría presuponer, entonces, que se trata al mismo tiempo de una institución que debería presentar rasgos acordes al signo de los tiempos democráticos. Pero hay hechos que marcan una tendencia contraria, y el ámbito donde se debería educar a las nuevas generaciones de abogados en una abierta posición en pos del Estado de derecho y las garantías democráticas, muestra facetas ideológicas preocupantes.
Tiempo atrás, el diario Página/12 publicó las declaraciones del Dr. Alfredo Solari, titular de la materia Garantías Constitucionales en el Proceso Penal. El profesional en cuestión, quien ejerce su trabajo como defensor de represores y de varios ex integrantes de los grupos de tareas de la ESMA ?como Ricardo Cavallo, Juan Carlos Rolón, Raúl Scheller, Néstor Omar Savio, Alberto Eduardo González y Pablo García Velasco? y despunta su vena intelectual en el pasquín Cabildo, se despachó a principios de año con una defensa de la violación de los derechos humanos en las bases de Guantánamo, formulando la siguiente perlita a modo de cierre: ?¿Para qué les pagamos a los militares?, ¿para qué les pagamos? Para matar, señores?. El estudiante Martín Gianella inició inmediatamente un juicio académico en la Facultad de Derecho contra el docente. El 16 de junio, el decano de Derecho, Atilio Alterini, firmó la resolución que elevó la causa de Solari al Consejo Superior de la UBA y de la que, hasta el momento, se desconocen los resultados. Uno de los estudiantes que asistió al hecho y prefiere mantenerse en el anonimato por temor a algún tipo de represalia académica, relató a Noticias Urbanas: ?La verdad es que muchos se callaron, pero en ese momento no sabés si todos los que se callan lo hacen por miedo, como yo, o porque están de acuerdo o porque no se cuestionan lo que tipos así pueden decir. El estudiante que le inició la denuncia se ganó mi respeto?.
El del Dr. Solari no es un caso aislado. En 2005 se escuchó esta declaración en una de las aulas de la facultad: ?Estoy de acuerdo con la represión. Ustedes no vivieron la época. A los subversivos había que fusilarlos con pelotones en Plaza de Mayo. No estoy de acuerdo en cómo se hicieron las cosas, si se hubiesen fusilado se hubiesen ganado la adhesión de todos. Lo que hizo Kirchner en la ESMA fue una humillación. Los militares no deberían estar en cárceles?. Dicha frase se le atribuye a María Marta Pastor (llamativamente profesora de Derechos Humanos) según consta en la denuncia 2245/05, que inició en la facultad el estudiante Damián Odetti, para iniciarle juicio académico a esta docente, y que fue archivada. Lo que sí se dio rápido fueron las intimaciones que el joven recibió por parte del titular de cátedra, el Dr. Albanesse, y del Dr. Flax, del Departamento de Derecho Público, para que retirara la demanda. Demás está aclarar que para Odetti no fue nada sencillo aprobar la materia, la cual rindió en varias ocasiones.
Además de las ideas reaccionarias de ciertos profesionales, circula bibliografía que avala sus posiciones y las distribuye como ciertas. Tal es el caso del libro Fundamentos de análisis económico, de Alberto Benegas Lynch (H), donde, sin exagerar, se sostiene que el agrupamiento humano genera estupidez, o el Tratado de Derecho Civil, de Jorge J. Llambías, texto en el que se define a la figura del desaparecido como ?una secuela lamentable de la guerra subversiva?.
Las palabras retumban en los largos pasillos de esta casa de estudios, de las que saldrán muchos de nuestros futuros jueces, diputados, senadores, funcionarios. Quizás algún presidente. En algunos ecos hay, como suele felizmente ocurrir, una promesa de futuro; en otros todavía florece la semilla del odio y su insistencia.